viernes, 5 de diciembre de 2014

Peláez en Madrid

Nací aquí (allí), en Madrid.
Crecí en Moratalaz.
Estudié Periodismo en Salamanca.
Conocí a gente estupenda que hoy son mis amigos.
Me fui a ses Illes Balears. Después a Valencia.
Ejercí.
Emprendí.
Comí gracias a Somasland.
Apliqué el romanticismo periodístico bajo el nombre de 360gradospress.
Confié una nueva pata romántica de contenido editorial a 360gradoslibros.
El primer libro es un homenaje al periodista vocacional que todos (algunos) llevamos dentro.
'Peláez. Historias de un periodista de provincias', de David Barreiro, con prólogo de Gonzo, se presenta en Madrid (ya se ha presentado en Sevilla y en Valencia; se presentará en otras ciudades...).
Se presenta en el origen (punto de partida).
Seguimos.

Quien quiera reconstruir momentos por encima del tiempo, está invitado, claro.

 PD. Javier Montes también es el editor, también estudió Periodismo en Salamanca, como David Barreiro, como Gonzo... Lo dicho, «por encima del tiempo» (sic.).

lunes, 28 de julio de 2014

Investigar en periodismo

Foto: José Luis Pindado (Soma Comunicación)
Emprender una investigación. La frase suena a declaración de buenas intenciones, a deseo, a novela negra. Quizás abarque todos estos ingredientes, por el sacrificio que significa desmigar la fuerza de voluntad, congelar la concentración y destripar las tentaciones ociosas que asaltan a quien la practica.

Echándole imaginación, investigar puede conducir a hechos acontencidos que necesitan de las pruebas concluyentes para evidenciar que han sido de una manera y no de otra. Las evidencias que alimentan el método científico que empleas para discurrir entre un punto de partida o hipótesis hasta llegar a una meta o tesis.

En periodismo, como en cualquier otro ámbito científico, también hay mucho campo por roturar en materia investigadora. Lo difícil es congelar la mirada en un punto, dentro de un espacio verificable, y determinar unas conclusiones antes de que caduquen, antes de que los progresos investigadores devoren los avances escritos. La búsqueda del yogur sin caducidad, del bálsamo de Fierabrás, del punto de inflexión entre lo investigado, lo acontencido, su vigencia y la demostración de que se aportan conclusiones novedosas para la comunidad científica. Ahí está el reto.

Como dificultad añadida, la carrera se emprende en solitario, dura años y siempre hay una voz de diablillo que aparece en momentos de debilidad para tentar al sacrificado investigador en mitad de su travesía por el desierto.

Con todo, ¿investigamos?


martes, 22 de abril de 2014

En la presentación de 'El último que apague la luz. Sobre el fin del periodismo'


Acicom organiza el próximo 2 de mayo, coincidiendo con la Feria del Libro de Valencia, una presentación-coloquio de El último que apague la luz. Sobre el fin del periodismo, de Lluís Bassets.

El autor aborda la nueva realidad que afrontan los medios y los profesionales de la comunicación en el contexto informativo actual. Vaticina que el diario impreso desaparecerá antes de lo que creemos y que este hecho cambiará otras muchas cosas. Y lo hará porque son los lectores quienes protagonizan la nueva era en la que los periodistas tendrán que darse prisa para trasladarse desde el viejo continente analógico hasta el nuevo mundo digital, en una suerte de emigración hacia nuevas formas de comunicar, en nuevos soportes y con nuevos actores.

En el coloquio participarán, además del autor del libro y quien escribe este post, José Ignacio Pastor, Antonio Adsuar, Adolf Beltrán, Albert Vicent, Rosa Solbes y Xavi Pérez.


martes, 11 de marzo de 2014

Lo nuevo desde lo viejo

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El nuevo periodismo, el de este siglo XXI desbocado, frente a la herencia podrida de la empresa informativa tradicional que tanto ha dependido de los poderes (¿fácticos?). No seré yo quien haga de pensador eterno sobre las dificultades por las que atravesamos los periodistas en tiempos de reinvención profesional; cada palo suele aguantar su vela y en este ámbito también.

Pero me entristece comprobar que, al igual que el oficialismo feroz ya desembarcó hace un par de años (o tres) en las nuevas plataformas con el afán de controlar lo que se dice en ellas; también lo han hecho algunos empresarios tradicionales de la cosa informativa, los mismos que abocaron a la precariedad o a la calle a miles de compañeros coincidiendo con esta crisis social, de valores y también financiera (claro).

Perfiles que  se empeñan en proyectar a lo digital esos modelos apolillados de servilismo clientelar hacia quien manda en lo oficial. Titulares comprados, sueldos importados bajo la excusa de que son nuevos proyectos que han de buscar la rentabilidad para hacer justicia al medio plazo a sus trabajadores. Y comidas, cenas, reuniones, champú y chicles de bilis con el sello de quien traga y abraza farolas como siempre lo ha hecho.

Hubo un tiempo muy reciente en que parecía haber un resquicio de luz para mirar a través de él y encontrar nuevas fórmulas de renovación periodística, pero fueron detectadas por los déspotas del modelo heredado y las soldaron. Frustra ver como lo nuevo, en este campo periodístico cercano al secarral, es eclipsado por lo viejo. Polillas que resurgen en primavera y que sobrevuelan como drones desde arriba para avistar a las orugas que procesionan hacia un futuro peor, invasor y retrógrado.

Corbatas, favores, listas, elecciones, empresas que dan luz y ciegos serviles que desconocen los preceptos fundamentales de una profesión para la que nunca nacieron y de la que siempre se sirvieron, también en formato digital.