domingo, 19 de mayo de 2013

El sopor guionísitco de los TD

Día tras día, el bucle de los TD de TVE enciende el 'modo oficialista' para proyectar el ideario de quién sabe qué busca. Es ingrato asistir a esta pasarela cotidiana de "lo que hay que decir", de "premisa", de extensión gabinetera de "lo correcto", de mejor ocultar e insinuar que plasmar de forma explícita los dolores de la sociedad española actual...

"Los organizadores indican que el seguimiento de la huelga ha sido del 80% y la policía/ayuntamiento/gobierno de turno lo estipula en el 20%". Y se quedan tan anchos. No ya los periodistas, sino los directores, jefecillos, coordinadores y correveideiles de informativos que no se detienen a valorar las cifras. No hace falta ser Colombo, sino ser un periodista que ponga en práctica los criterios deontológicos que se le presuponen a su tarea informativa, que se pone en el lugar del espectador y que quiere informar, con todas las letras y, en el caso del ejemplo, con todos los números reales.

Pero no, el TD de TVE activa el bucle de la desinformación de corte clásico salpimentado por la chapuza técnica y el plumero oficial que todo lo mece. La fórmula parece de éxito, especialmente si el foco lo ponemos en la misma masa mostrenca que decide los resultados electorales o que come sin pelar lo que escupe la caja tonta. La lástima es que la televisión pública desinforma y, a cada paso, más.

¿No hay iniciativas ciudadanas alejadas de la agenda parlamentaria?, ¿no hay focos de vida distantes de los jefes de gabinete de los partidos con representación parlamentaria?, ¿no hay libertad para informar de las pequeñas cosas que nos harían pensar en que un futuro más próspero es posible?, ¿no hay historias de reporterismo que pongan sobre la mesa la reflexión sin vocación de lobby?, ¿es tan parcial el periodismo vestido de cosa pública?, ¿por qué nadie propone leer sin guiones, tanto a los políticos que escupen titulares para la tele como a los presentadores que los hacen suyos con un tono informativo de los que sientan cátedra?, ¿por qué hemos dejado que esa oficialidad desembarque en los canales (también los sociales) que a priori eran libres?

Como consuelo, siempre nos quedarán las tertulias radiofónicas.

Puaj.

@360gradospress