martes, 31 de enero de 2012

Ratas

Dos periodistas asaltadas por una turba enfurecida, desprovista del arma fundamental (y tautológica) que se le presupone al ser humano: humanidad. Dos compañeras de profesión humilladas por la voluntad mostrenca de la masa, por la ignorancia de quienes se aferran a tradiciones mal asimiladas para justificar la violencia. Dos personas trabajando desprovistas a golpetazos de su libertad ante la permisividad tibia de la autoridad, tan vil, despreciable, ignorante y tan escasamente cualificada para hacer lo único que tendria que hacer: atajar los golpes de ira del vulgo, la avilantez extrema de la sinrazón (humana).

En el Puig se vivió el pasado domingo 29 de enero un episodio áspero, rancio, insolente, necio, vulgar, abrasivo, salvaje. Un grupo numeroso de personas arremetió contra dos periodistas que daban cobertura informativa a las fiestas del lugar y al episodio concreto de unas ratas utilizadas como apoyo de una diversión secular. Pero los allí presentes se olvidaron de esa presunta tradición y magrearon, menearon, tiraron de los pelos, golpearon, desarmaron y privaron de sus materiales de trabajo a dos periodistas. "Un pequeño incidente", a juicio del primer edil del municipio.

Triste, doloroso lo de este país. Porque a mí también me duele España, Unamuno. 

¿Es ésto una sociedad madura?, ¿atravesamos por una crisis económica o por una profunda crisis social? Menos mal que todavía quedan personas buenas. Chapeau, Marga Ferrer. Chapeau, Laura Garsando.

Foto: F. Martínez