martes, 21 de septiembre de 2010

Expresiones anticipadoras


Una imagen vale más que mil palabras, como la intuición que guía a quien se anticipa al comportamiento del otro, como el indescifrable rostro que nada dice, que todo cobija. Tópicos rotos por el antojo del acontecer, troceados por anécdotas reducidas a la inoportunidad del que descubre una mentira cruda, o del que encuentra una traición de la más leal de las personas que le rodean.

Tópicos reproducidos hasta la saciedad por el prejuicio de quien sí es previsible y cree que todos lo son, del torpe que toma decisiones en boca de todos sin contrastarlas o de aquel que escribe la versión de unos hechos sesgados de antemano por su profecía incumplida, la misma que ha sido anticipada confiando en la probabilidad máxima de antecedentes, de noticias o de pensamientos oficiales ya descritos por alguien en otro momento. Expresiones falaces que incomodan al protagonista desde la premonición del consenso de pareceres.

Nos dejamos llevar, a veces, por la vaguería del proceder de todos, de ese vulgo mal conducido cuando se le trata como la masa deforme que nos contenta. Hasta que lo dicho sonroja y deja con una mano delante y otra detrás al que interpreta la realidad sin el respaldo de la verdad. ¿No es un mal que está aniquilando al Periodismo antes de que el papel desaparezca bajo la profecía de que desaparecerá?

photo by margaferrer

domingo, 30 de mayo de 2010

Parecido gourmet


Te pareces a quien leyó estas letras antes que tú. O no, eres igual que el vecino del apartamento de la playa, el que buceaba a deshora. A mí me han llegado a decir unas cuantas veces que soy clavado a menganito o a aquel famoso efímero pasado de moda. Es curioso encontrar parecidos en la gente. Más lo es ir de un sitio a otro sin que ninguna cara te sorprenda por encima de la novedad de cruzarte con ella, pero no por lo insólito de sus rasgos. Somos universales, comunes, iguales y pocas veces somos diferentes.

¿Te pareces a alguien? Seguro que desde tu punto de vista no te encuentras parecido con nadie, ni siquiera serás capaz de buscar simetría física entre tu ser más cercano y el resto del vulgo. La pequeña dosis de exclusividad que cada cual guarda para sí nos impide apreciar los parecidos que otros encuentran en nuestro físico, en nuestros gestos o en nuestra personalidad respecto a las de un tercero.

No me vuelvo loco si digo que veo las mismas caras, vaya donde vaya. Nadie tiene una presencia física tan gourmet como para no haberla asimilado previamente. Somos iguales, menos para nosotros mismos. ¿Autoestima? Curioso.

lunes, 22 de marzo de 2010

Twitter y la tele

La implementación registrada por Twitter en los usuarios españoles ha calado de tal forma que se ha convertido en la base de un programa televisivo en la era del apagón analógico. Se trata de 'Twision', un formato novedoso que emite Veo TV los jueves en el que los telespectadores pueden participar e interactuar a través de la red social que lo guía.

Una iniciativa que pone en solfa las parrilas asustadizas que fundamentan la oferta de la televisión convencional, sometida a la referencia visual que le ofrece el retrovisor quemado de la competencia, donde la telebasura, el reality-show y la fantochada prevalecen sobre el buen gusto, la utilidad y la sintonía con los tiempos que corren.

Twitter, además de ser para mi gusto el oasis para los periodistas que viven con recelo la crisis del papel, esto es, un soporte más en el que anclar su capacidad informadora, es una tarjeta 'profesiopersonal' permanente en la que nadie figura demacradamente. Ser tuitero significa ser usuario de una red afín y desafín de contenidos que, como radio online, permite acceder puntualmente al acontecer visto desde el prisma de quienes protagonizan de otra forma la realidad, alejada o cercana a la agenda-setting; una exclusiva contada en silencio, con el picoteo del teclado que podría escenificar el pajarito-mascota de esta red social que acaba de cumplir cuatro años.

Os dejo con la primera edición de Twision, a ver qué os parece.


Twision (Primer programa) from Veo Television on Vimeo.



Mi nick en Twitter es @360gradospress.

lunes, 8 de marzo de 2010

8M

Con tantas cosas como tienes que hacer. Si viniera tu padre, seguro que te pondría las pilas, ni trabajas ni estudias, te viene al pelo la coartada de que todavía vas a clase. Pero, ¿para qué?, ¿para sacarnos los ojos?, ¿para volver borracho a casa de jueves a domingo?, ¿para fumar porros y fusilar el móvil?, ¿para hacerme la vida imposible? Se lo voy a decir a tu padre (si viene). Estoy cansada de verte saturado, estoy triste por trabajar todos los días en casa sin que nadie sepa lo que significa.


Algún día, cuando todos los actores del mundo se den la vuelta para agradecer al auditorio su paciente y callada asistencia, alguien desde la fila de atrás levantará la mano y preguntará: “No he entendido el significado de la vida”. La paciente ama de casa responderá con un susurro hipodérmico: “No he entendido el sentido de los días internacionales”.

Por el día a día, por las valientes. Chapó.
photo by marga ferrer

jueves, 28 de enero de 2010

El reservado


Tengo pase, no tengo pase; vaya caché, vaya adefesio; ¿cómo se atreve?, ¿me permite?; esta mañana he ido de compras, propongo un desayuno sin velas; möet, botijo; jajeji, carcajada; espejos, ojos; aparcacoches, búho; chanel, dyc…

Los roles, malditos roles. Cuando te sumerges en la maraña de la apariencia, nadie queda indemne de su influjo, salvo el antropólogo que analiza el comportamiento de las bestias adocenadas por el qué dirán de mí si no lo cuento. Escaparates de risotadas pudientes, escenarios del patetismo de las clases mal delimitadas, antojo colonial marcado por la escuadra y el cartabón del puedo y no quiero.

Fuera, la gente duerme. Algunos sueñan con tener un pase para el reservado, coto privado del que nunca se regresa.
photo by alberto tallón

jueves, 7 de enero de 2010

Los reyes de la caverna

Está lleno. Oxígeno respirado, humo de tabaco, proyector HD y pantalla de 100 pulgadas. Juega el Valencia. Nadie de los habituales se lo pierde. Cervezas a gogó, cubatas dominicales, patatas chips, cacahuetes y algún que otro mojito. Es un pub cualquiera, en una calle cualquiera, a una hora cualquiera de un domingo cualquiera de invierno. En juego, tres puntos cualquieras. Quizá algo más, pero plasmarlo aquí sería entrar en conceptos grandilocuentes o exacerbados. Al fin y al cabo, es un deporte, un juego.

Algarabía en las calles, caramelos, juguetes e ilusión masticada. Los mayores con memoria son niños por un día; los pequeños, ilusos emocionados. El pub está semivacío hasta que llegan los reyes de la caverna*. Villa, Joaquín, Bruno y Curro Torres. Se apostan en la barra mientras sus familias numerosas ocupan las sillas del bar, las mismas sillas desgastadas por las nalgas de la afición dominguera, frente a la misma pantalla de 100 pulgadas, hoy enrollada. Cerveza con limón, chocolate, café y patatas chips.

Los reyes de la caverna han roto la esclavitud de quienes veían deformadas sus siluetas cada domingo en la pantalla de 100 pulgadas. Es día de Reyes pero de otro tipo de reyes. El balón no rueda, el mito se rompe. Los futbolistas son de carne y hueso, respiran, beben, comen, sonríen, son padres, son reyes del fútbol, reyes magos y reyes de la caverna. Foto por aquí, autógrafo por allá. Pero sin gritos, sin desorden, el público da la apariencia de normalidad, rota por los SMS que avisan a allegados y a alejados de que están junto a sus ídolos, o no. Nadie se sorprende.

El domingo el telón de la caverna volverá a tenderse y los jugadores proyectarán de nuevo las mentiras de la competición. Pisa la colilla.
photo by marga ferrer
*Los reyes de la caverna fueron vistos el día de Reyes en l’Eliana (Valencia).