domingo, 31 de mayo de 2009

Cenizo


Todo lo que tocaba se convertía en ceniza. Quería ser amable pero al intentarlo siempre desplazaba la parte del péndulo que desequilibraba la estabilidad de la física. Entonces la pelota de acero caía sobre la cabeza recién operada y ésta volcaba sus pensamientos sobre la virginidad de unas páginas escritas en blanco.

Cuando el tiempo se encargó de apostillar su comportamiento en retablos de olvido, el recuerdo lo reflotó. De repente, como si los años hubieran sido transparencias sobre la progresión natural de los días, renació entre sillas de terraza, sombrillas damm y colillas reconcomidas por el sol de un verano perezoso.

Era el mes de junio, se produjo una reunión de compañeros de vida veterana y él aprovechó para sacar pecho, como trozo de amistad radioactiva bajo la influencia de la mano negra. Suerte a todos los que lean este texto, que no sean supersticiosos y que tengan la buena dicha de estar inmunizados a la presencia del cenizo.
photo by somos

viernes, 29 de mayo de 2009

La sombra de un lustro


Si nos viéramos desde nuestra sombra,
nos apreciaríamos cinco años mayores.

Si, por el contrario, nos asomáramos al tiempo,
sabríamos que es un lustro de somos.

photo by Óscar Delgado

text by Marga Ferrer

sábado, 23 de mayo de 2009

Pegajosa


Un cromo de panini huele a industria química, por lo menos a él le olía así. Ella no era igual, cuando cogía una de esas estampas viajaba al mundo de las ilusiones, las mismas que dibujaba en su cabeza de chorlito entre candy candy y osos amorosos.

Su habitación aún conserva el aroma a tarta de fresa, los cajones de la mesilla guardan celosamente las gomas de borrar de Snoopy, el armario empotrado de color blanco ennegrecido por el tiempo insinúa la presencia de un poster de Kirk Cameron y la pared setentera de papel flower power está mordisqueada. Chinchetas, tornillos, celofán y pegamento se comieron la celulosa de moda, pero el reflejo del tiempo proyecta aún los gestos de Tom Cruise en Top Gun, las melenas de Europe y las lágrimas de un Pierrot mimoso.

La fotografía atraviesa entre cortinas viscosas el umbral del pasado, donde se detiene el tiempo y los recuerdos se dibujan como momentos revividos bajo la cantinela de esto me suena. Da la sensación de que la escena ya había ocurrido. Cuidado, se le ha caído una moneda de diez duros al suelo, quizá pierda la ocasión de comprar más sobres de olvido pegajoso.
photo by somos

miércoles, 20 de mayo de 2009

Televisión de pandereta


TVE ha puesto esta semana el colofón a una serie de despropósitos causados por la desidia de quienes la dirigen. A la desafortunada, inapropiada y vergonzosa censura de la pitada del himno español en la final de la Copa del Rey sumamos una larga lista de impertinencias hacia su audiencia, la misma a la que la televisión pública, la de todos los contribuyentes, trata como un mostrenco ignorante y heterogéneo carente de inteligencia, criterio u opinión.

La falta de pericia ha conducido a los creativos (imaginarios) de la televisión de todos a imitar a golpe de despliegues técnicos (chapuceros y desproporcionados) a la competencia (privada). De nuevo rescatamos aquí el sempiterno ejemplo del motociclismo. Con todos los respetos a los aficionados a este deporte (o espectáculo), TVE se ha empeñado en configurar el gusto de su audiencia con un modelo de pseudoacontecimiento sufragado por capital hispano-italiano cuyos inversores quieren denominar mundial. Realmente es una competición entre España e Italia con invitados (comparsas) de otros países que confieren la internacionalidad que pretenden proyectar en minutos y minutos de telediario, con directos de meros entrenamientos extraoficiales, llamadas a las retransmisiones en programas del corazón, autobombo revestido de primicia mundial en espacios informativos, entrevistas de pacotilla a los héroes del motor y otras estratagemas mal montadas, acartonadas y cutres que alimentan y visten de rigurosidad informativa la vaina de las motos.

Master Cadena, Mapfre, Jack and Jones, el escudo del Valencia C.F., Bancaja y alguna marca italiana son los referentes de lo que TVE pretende revestir de evento internacional a gran escala a todas horas. ¿A quién quieren engañar?, ¿es noticiable por el mero hecho de que la cadena o medio de comunicación en cuestión ostente los derechos de retransmisión?, ¿puede devorarse con esa excusa la verdadera información deportiva?, ¿es menos noticiable otra pseudorealidad como la F1 porque los derechos los tenga La Sexta?, ¿es más importante el mundial de motociclismo que ninguna otra cuestión de la actualidad deportiva?, ¿es servicio público manipular el gusto de la audiencia revistiendo de interés general contenidos de segunda fila?, ¿somos tontos?

Otro ejemplo de pericia lo encontramos en la chapuza del Master Series de Madrid, que tropezó con el deseo de quienes pretendían ver las semifinales del Festival de Eurovisión (tuvieron que elegir a sus candidatos en diferido, como votos caídos en saco roto). Pero hay más. El pasado martes sorprendió a propios y a extraños lo que sólo puede verse en esta televisión de pandereta. Cuando estaba a punto de cumplirse el último minuto del segundo partido de cuartos de final de los play-offs de la ACB entre el DKV Joventut y el Real Madrid, los telespectadores asistieron a otro vergonzoso espectáculo de los sabios que dirigen el cotarro de la res pública: el sorteo de la Bono Loto hizo acto de presencia en la retransmisión dejando en una ventana más pequeña el desenlace del partido de baloncesto, con atasco del bombo de las bolas del reintegro incluido que demoró aún más si cabe la visualización del partido. Otro recurso mal imitado (e imperdonable) de la competencia (privada, insistimos) que Telecinco generalizó al retransmitir de forma simultánea la publicidad y los grandes premios de Fórmula 1.
photo by somos
(retransmisión Bono Loto y partido ACB)

lunes, 18 de mayo de 2009

Censura


Los medios de comunicación sufren la mayor crisis de la historia y sus responsables se empeñan en coartar la libertad de expresión de los profesionales, en censurarles para que no informen sobre cómo está afectando la crisis al periodismo. Más de 2.000 periodistas han sido despedidos en España desde junio de 2008. Un dato que poca gente conoce porque los que deberían dar la orden para informar de ello sólo se dedican a hacer cuadraturas circulares para aprobar nuevos eres, congelar los sueldos o acosar a sus trabajadores, poniendo en práctica una especie de amenaza silenciosa en las redacciones.

¿Por qué se aplican medidas anticrisis para aliviar al sector de la automoción o al del transporte y nadie mueve ni un centímetro de razón para aliviar el desamparo que sufren los periodistas? Mientras, los directores y empresarios de poca monta que pueblan las redacciones de este país ejercen el despido a diestro y siniestro, desmotivando a profesionales privados de su dignidad, rotos por la incertidumbre de la duda ante la amenaza que pone el punto de mira de la calle sobre todos ellos, tratados como mercancía laboral sin voz, ni voto, ni palabra –más allá del dictado de sus artículos-.

Por cierto, ¿dónde están las asociaciones de periodistas? No las veo, no las siento. Mudas, compradas, calladas, ciegas.

martes, 12 de mayo de 2009

Viajeros al tren


Allí estaba ella, tan puntual como siempre, con ganas de abroncarle por llegar cincuenta y ocho segundos tarde. Él, por esta vez, no se apresuró. Le daba igual prorrogar una charla cuyo contenido sería idéntico si sumaba ochenta segundos más. Decidió quedarse frente a ella, entre codazos y pisotones, ensimismado, mudo. Encendió un pitillo, el último de una cajetilla estrujada por el roce y el sudor de su cuerpo. No quiso retirar la mirada de unos ojos que presumía cada vez más irritados, quizás la ira había alcanzado ya la parcela de la paciencia. Él, tranquilo; ella, desesperada.

Quedaban cinco minutos para que escucharan la leyenda de ‘viajeros al tren’, pero quería más, no deseaba someterse de nuevo a su antojo maniático. Saboreó la nicotina del cigarro hasta que la colilla se quebró en dos componentes amarilleados, desgajada por caladas intermitentes de famélica absorción. La pisó mientras cogía impulso con la otra pierna para comenzar el avance hacia el lugar de su redención.

“¡Viajeros al tren!”. Quedaban tres minutos para que el tren efectuara la salida, cinco segundos para que llegara frente a ella cuatro, tres, dos, u…¡Ya era hora de que vinieras! Siempre me haces lo mismo, estoy harta de esperarte, vamos a perder el tren, ¿qué te pasa?, por, ¿por qué me miras así? No te miro de ninguna forma, te he observado durante un tiempo desde el otro lado del andén y he decidido no subirme a ese tren. No es el mío, sé que no lo voy a perder. Déjame en paz.
photo by somos

lunes, 11 de mayo de 2009

La púa


Salvaje, como un baño sin planificar en una playa perdida, encontrada después de años sin pisar el recuerdo. Pícara, como la excitación infantil ante un no adulto, carcajada nerviosa de pecado venial. Solitaria, como un verano de crisis lleno de medusas, sin sol, sin nubes, sin cielo, sin dinero. Nerviosa, consecuencia del sometimiento al antojo de un dueño artista, sensible como el cartón mojado que se seca al sol horas después de ser rescatado, galleta maría en colacao caliente. Rosa, como el color del arco iris preferido de los que frecuentan zonas reservadas sin reserva, naturistas en las formas y en los procederes, anacoretas del bien y del mal.

Su nombre, o el dueño que la olvidó, se apellida Vargas, el mismo que algún día rescatará notas nostálgicas cuando evoque la pena que le dio recordar que un trozo de su alma quedó anclado en la arena de una isla, como anillo de novicio perdido entre un marasmo de algas, estrellas de mar, erizos y sirenas.

Dedicado a Javier Vargas (de su púa).
photo by somos

miércoles, 6 de mayo de 2009

Cruce de memorias


Una reunión de amigos veteranos es un buen reducto para la reconstrucción de momentos. Las memorias son frágiles y caprichosas, recuerdan desde la individualidad los ecos más egoístas, los que marcan el ‘zero defects’ en el comportamiento de la persona que los evoca. No significa que todos seamos unos egoistones, sino más bien que en cuanto que seres humanos imperfectos tendemos a proyectar nuestra versión más ‘in’ y a guardarla en la recámara de los recuerdos sin adherencias que la ensucien.

Por eso quedar con aquel amigo de siempre y rescatar escenas de vida compartidas siempre trae sorpresas. Como fotogramas amarilleados, rescatamos los mejores momentos de nuestras experiencias, las mismas para cada uno pero con un enfoque radicalmente distinto. Mientras que él recuerda lo que para mí fueron anécdotas yo elevo a la categoría de imprescindible lo que para el otro no era más que un motivo para el sonrojo.

Pues eso, reuniones de amigos, cruce de memorias para la reconstrucción de momentos.
photo by somos