jueves, 31 de julio de 2008

Micrófonos corporativos


La radio ha sido, desde que tengo uso de razón, el medio de comunicación que más me ha gustado. Pero a veces dan ganas de apagar el transistor o de no escuchar determinadas voces que enturbian la magia de las ondas, condicionadas por el corporativismo impuesto desde los grandes grupos de comunicación que coartan la libertad de prensa de los profesionales.

Hay muchos ejemplos que ilustran el lamento, pero voy a referirme a uno cercano, recogido el pasado viernes durante la emisión de ‘La ventana’, magazine vespertino de la Cadena SER. El programa invitó a dos personas conocedoras de Hugo Chávez con motivo de su visita a España desde dos ópticas a priori distintas. Por un lado, Carlos Fernández Liria, profesor de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, del que la presentadora, Ana Guantes, ‘la Gemma Nierga’ en funciones, ofreció un perfil bastante escueto del mismo, apoyado en una referencia bibliográfica, en un premio y en un “por lo que me han dicho, usted es una persona que entiende bastante la figura de Hugo Chávez y que muestra su apoyo hacia él”. El otro invitado era William Cárdenas, presentado como el presidente de la Plataforma Democrática de Venezolanos, contraria al líder latinoamericano.

Fernández Liria matizó a la presentadora que “es el pueblo venezolano quien le ha mostrado su apoyo a Hugo Chávez y el que le ha votado diez veces” e invitó a la conductora del programa a valorar el editorial publicado por ‘El País’, periódico del mismo grupo que la Cadena SER, un día después del golpe de estado o de la situación de vacío de poder de abril de 2002 en Venezuela, que fracasó por haberse producido, según el invitado, “en contra del marco constitucional” y del que, a pesar de ello, “dieron las gracias todos los medios de comunicación, incluidos los del Grupo Prisa en España”.

Ana Guantes demostró no tener los reflejos necesarios para responder en caliente a la provocación de su invitado, quien, crecido y con documentación en mano, le preguntó a su interlocutora acerca de los acuerdos del Grupo Prisa con medios de comunicación venezolanos contrarios a Hugo Chávez y de si ella no conocía el entorno para el que trabajaba. El desenlace de tan incómoda situación para la conductora fue el más dictatorial que cabría esperar: cortar el micrófono al invitado para que dejara de molestar. Corporativismo en estado puro, sin tener en cuenta al oyente, sin preguntarse si el que escuchaba en ese momento la radio se habría quedado con ganas de informarse, de conocer un poco más los detalles insinuados por el invitado, de saber si las acusaciones vertidas por el mismo eran veraces, de acceder a la información que la presentadora maneja de su propia emisora, de analizar desde una perspectiva mediática la situación que atraviesa Venezuela.

Un desenlace vacuo, oscuro, partidista, sucio, contrario a los preceptos del periodismo de calidad, desinformado, que evidencia la falta de independencia con la que trabajan los periodistas hoy en día y el poder que grupos empresariales ejercen sobre los contenidos que proyectan los medios de su propiedad, así como la mordaza invisible que aplican para silenciar las voces discordantes con esos preceptos. De fondo, profesionales de la comunicación que asumen sin ambages ese corporativismo rancio que les impide ejercer la libertad de prensa so pena de un despido procedente de acuerdo a las claúsulas contractuales que lo respaldan.

miércoles, 30 de julio de 2008

Lomografía sorpresa


Hubo un día lejano, allá por 1997, que David Barreiro me recomendó la lectura de un tocayo suyo apellidado Trueba. En otra ocasión, como ya se dijo en esta bitácora, me invitó a descubrir la versión de Juan José Millás como columnista de viernes en ‘El País’. Recientemente, he ido conociendo su producción literaria extraoficial y la oficial, esto es, la publicada con motivo de la obtención del Premio de Narrativa Joven Asturias 2007 por sus Relatos Posindustriales. Hoy, David lleva el destino, junto a la artista Olaya Pazos, de Estudio Duermevela, una nueva forma de entender la relación entre el que tiene una idea brillante y no sabe qué hacer con ella y los que la embellecen hasta convertirla en un producto atractivo para el público al que va dirigido.

No hace mucho que el dúo Duermevela visitó Casa Somos dejando el rastro de un vendaval recreado bajo la forma de un post en el presente blog. En aquel encuentro, tuve la oportunidad de conocer de primera mano el funcionamiento de una cámara distinta a las convencionales, relacionada con la lomografía. Holga era su marca, rudimentaria en las formas, primitiva en su uso, divertida en las perspectivas coloridas que abría. Un nuevo descubrimiento, pues, llegado de manos de la misma fuente de conocimiento, aderezado por las de una artista atrevida que ha decidido acompañar al señor Barreiro en su discurrir por los caminos de la creatividad.

Desde esta misma tarde, el descubrimiento se ha convertido en objeto real, palpable, utilizable por unas manos hambrientas de toquetear los botones de plástico de sueños en papel cliché. Gracias Duermevela. Los detalles nacen en un post, crecen en el camino hasta Somos y se reproducen con lomografía.
photo by somos

Inciso


No me he ido a la playa, como rezaba el último post incluido en la bitácora, tampoco me he quedado sin ideas, ni sin memoria, ni sin el contenido cerebral necesario para entrelazar dos palabras seguidas con garantías de concordancia. Ha sido una semana intensa, propicia para presentar una recopilación de ideas lógicamente analizadas al servicio de la comunidad investigadora, para emprender proyectos aparcados, para renovar unas pilas utilizadas durante un período excesivamente prolongado.

Después de la pertinente recarga de baterías y de un cúmulo de circunstancias añadidas que no merecen ser mencionadas en este foro, retomo la ruta hacia la expresión escrita de recuerdos, momentos, vivencias y ocurrencias de distinto calado, bien sea en forma de artículos, reflexiones o relatos para entretener, informar, aburrir o emocionar a quien tenga a bien retomar las visitas que abandonó cuando el autor del blog decidió aparcar durante 8 días su producción.
photo by marga ferrer

martes, 22 de julio de 2008

A la playa


“Dejo la ciudad, voy a mojarme el culo a la playa”. Frases como ésta las despachan con cierta asiduidad en los últimos días aquellos que creen tener la suerte de coger el coche familiar para desembarcar durante una, dos, tres o cuatro semanas en las maravillosas, calmas, tranquilas y apacibles playas de nuestro litoral. Falta colocar entre el cúmulo de adjetivos apuntado las preceptivas comillas escépticas que pongan en duda si las vacaciones de los que lucen de abandonar las ciudades serán todo lo espectaculares que imaginan. Algunos municipios costeros se han convertido en verdaderos monumentos al estrés comercial heredado de las grandes ciudades: centros comerciales, atascos, circunvalaciones, ausencia de aparcamientos, colas, empujones, completo, lleno, móviles a pleno rendimiento, alaridos, martillos que trabajan al sol para remediar la fuga de aguas fecales procedente del hotel ubicado en la primera línea de playa…

Es difícil tener envidia, pues, de los que cogen las de Villadiego en dirección al modelo turístico de sol y playa. Se ha desbordado tanto, se ha masificado de tal manera que a nadie la amargará un dulce cuando su jefe le sitúe en la mesa de su puesto de trabajo hasta más ver, esto es, hasta el suave otoño del septiembre tardío, aquel oasis vacacional cuya parada queda lejos, aunque no tanto.
photo by marga ferrer

lunes, 21 de julio de 2008

Pretemporada a la colombiana


No había terminado de dar el primer trago a mi cerveza dominical cuando en el café donde suelo acudir con mi periódico entró una familia de colombianos ataviados con ropas evocadoras de la tricolor de su país de origen, con el amarillo, azul y rojo de una bandera difícil de camuflar por su viveza cromática. Se sentaron en la barra y pidieron unos cócteles especialidad de la casa para celebrar algo que se me escapaba, quizá porque aún no había comenzado a leer las páginas del diario que se extendía a lo largo del setenta por ciento de la superficie de una mesa de madera, como las paredes del local, enfundadas de un material procedente, quizá, de la selva amazónica o de la zona más boscosa de Colombia, la misma donde las FARC aprovechan para esconder sus groserías contra la humanidad, donde sus rehenes padecen el tedio de la supervivencia en condiciones infrahumanas.

Yo, torpe como un resacoso dominguero sin vocación informativa, sin haberme enterado aún de los artefactos explosionados por ETA, sin el hambre periodística del resto de días de la semana, achaqué el lucimiento de la condición colombiana de estos vecinos de bar a que la selección de fútbol de aquel país habría jugado un importante encuentro de cara a la clasificación para el mundial de Sudáfrica 2010. Es lo que tiene vivir inmerso en una sociedad marcada por el estigma del balón, el gol y la portería; por la resaca de la Eurocopa 2008 y por la víspera de una Liga cada vez más cercana, alentada por fichajes veraniegos, presentaciones de clubes sin descanso y pretemporadas tempranas. Tampoco celebraban la gesta de un compatriota suyo en el Tour de Francia, algo muy improbable desde que Lucho Herrera, Fabio Parra o Santiago Botero no cedieran el testigo a ningún otro colombiano, más allá del que se retiró la semana pasada por estar muy cerca de las sustancias prohibidas aprehendidas al ciclista español Moisés Dueñas.

El 20 de julio es el Día de la Independencia de Colombia, dotado este año de una mayor repercusión y jolgorio por la reciente liberación de un grupo de rehenes retenidos por las FARC durante años, con Ingrid Betancourt a la cabeza. Aunque tarde, me alegro de que la comunidad colombiana residente en España celebre como si de una gesta deportiva se tratara una jornada diferente para ellos en un país, como el nuestro, más pendiente de poner nombre a una crisis y de saber si Cristiano Ronaldo fichará por el Real Madrid que de leer a tiempo el periódico del domingo o de escuchar el último boletín informativo en una jornada veraniega cegada por el sol y la canícula.

domingo, 20 de julio de 2008

La cajita


No era fuerte, tampoco estaba protegida, ni vigilada, ni siquiera ocupaba un lugar privilegiado en la casa. No tenía voz, ni voto, sólo abría y cerraba su boca para recibir el sustento que la alimentaba o para regalar estampas de alegría. Dormía con los ojos entreabiertos, a la espera de ser requerida por ella, él o ellas. Se adhería a los horarios de cada uno de los componentes de la familia sin recelo, unas veces con una sonrisa más espléndida, otras, menos generosa.

El paso del tiempo la desmejoró un poco, aunque no supuso óbice alguno para cumplir su misión con eficacia. Era menuda y tenía la piel dura, fría, brillante, seca. Veía la tele siempre apagada a no ser que alguien, después de acariciarla, se sentara a su lado para hacerla compañía, con el fútbol o la telenovela de fondo, eso daba igual.

La cajita de la confianza hoy dormita en el cajón de los recuerdos de una casa sin ladrones. El dinero que guardaba celosamente fue gastado siempre con la cautela del que sabe distinguir entre abundancia y penuria. En un futuro será el mejor de los regalos para quien cada vez que cuenta su historia se le abrillantan los ojos.
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jueves, 17 de julio de 2008

Huelga de hambre


Tengo el estómago escurrido, como si no hubiera comido en días. La acidez de estar en ayunas toda la noche me oprime por dentro, es como si estuviera hueco, pesara diez kilos menos o tuviera que sacar de las tiras de Astérix un jabalí al horno para recomponer mi estado habitual. Pero apetito no tengo, el justo para comer un yogur. Sé que en un par de horas la sensación será distinta y eso me tranquiliza. Sobre este fondo, leo los titulares de la prensa nacional y me cuesta encontrar la nueva huelga de hambre del etarra De Juana Chaos, la crisis económica salpica todas las portadas. La premisa para castigar al Gobierno ha dejado de ser ETA, ahora toca erosionar la credibilidad del Ejecutivo como manda el argumentario de la oposición: la inacción de Zapatero para atajar lo que él se empeña en denominar de cualquier manera menos crisis.

¿Cómo serían las portadas hace un año bajo unas circunstancias similares? Estoy convencido de que De Juana Chaos abriría desayunos informativos, cabeceras a sueldo, websites sin línea editorial propia, tertulias compradas a golpe de ignorancia, libelos falaces incrustados en parabrisas, titulares vastos reproducidos por la masa inerte… Hoy no toca porque ya no se desgasta al Gobierno con ETA, se ha puesto de moda ir de la mano para convencer al electorado discordante de que la oposición ha virado hacia una postura de centro, como manda el ideario del último cónclave popular.

Sería preferible que cada partido bregara sus vergüenzas con más disimulo, sin tanta luz y taquígrafos, sin la contrapartida del impongo argumentarios a cada cabecera en función de cómo se porta conmigo. Es indecente el dirigismo de la prensa nacional hacia una agenda-setting incómoda de masticar, incapaz de ser digerida, mal hecha y sin los aditamentos necesarios para saborearla de forma adecuada. Con este menú, ¿cómo no voy a tener acidez estomacal?
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miércoles, 16 de julio de 2008

Protocolo


Como manda el sic, llega a la fiesta a la hora convenida, con esos tres minutos de más, vestido con el traje de gala, sin aspavientos, sonrisa equilibrada, sueño por dentro. Cinco saludas, veinte metros recorridos en nueve minutos, ocho ‘no gracias’, ningún beso en la mejilla, doce manos estrechadas, de las cuales cinco dejan un cerco de sudor en su palma impoluta, lo suficientemente desagradable como para acudir al comodín del servicio.

No, no, usted primero, pase por favor. Orina sin mirar al de al lado, se lava las manos por si su acompañante se fija en si no lo hace, aunque sabemos que por esta vez se las iba a lavar de todas formas por la cuestión del sudor ajeno en la mano, que ya se ha dicho. Mira de reojo, se mesa el cabello, se limpia la comisura de los labios, coloca hacia la izquierda su órgano sexual con disimulo, cuestión de ergonomía íntima, sitúa la botonera de la camisa a la altura de la hebilla del cinturón y sale de nuevo al salón.

Malditas fiestas de postín, piensa mientras eleva las cejas en un gesto reflejo al ver al socio del amigo de aquel señor que tan bien se comportó cuando las acciones dibujaron un diagrama del miedo. Jajás, sonrisas de chequera caliente, preguntas lanzadas con la seguridad vacía que requiere la situación, diecinueve tarjetas de visita intercambiadas, conversaciones sin fondo, mentiras piadosas, lagartos y lagartas. Lo que manda el protocolo, vamos.

P.D.: ¿Por qué?
photo by somos

martes, 15 de julio de 2008

Coletillas


Siempre hay alguien que se cruza por el camino con ganas de decir sin decir, de imponer sin querer, bajo el paraguas de las buenas formas, de la sonrisa trémula, de la educación de un manual con tapas de naftalina. El qué dirán hace mella, hasta el punto de condicionar de por vida las actuaciones y deliberaciones de quienes son los primeros en criticar la persecución de una forma de entender la tradición basada en ahogar las posibilidades de libertad del ser ajeno.

Las coletillas alimentan esa línea argumental que representa la vida de muchas almas que vagan sin pena por un acontecer cada vez más estereotipado, juez de aquellos que se han quedado instalados en las buenas maneras de su egoísmo acérrimo, del cotilleo auspiciado por el folclore de entornos viciados, de la mesa puesta sin el punto de sal adecuado.

Cuando llega la sombra de la mala educación los fantasmas se revisten con mortajas de envidia, recelosos de lo que hacen sus colegas en vida, renegadores de su pasado, escépticos de un futuro sin cortapisas, sin censuras, fresco, libre. ¿Pensamos?
photo by marga ferrer

lunes, 14 de julio de 2008

En el banco


“La situación coyuntural en Estados Unidos salpica las expectativas más optimistas con las que los bancos podríamos conceder préstamos sin el riesgo de morosidad que siempre conllevan a pesar de que clientes como ustedes lleguen con los avales necesarios. Si la Reserva Federal estadounidense ayuda a las dos principales entidades de aquel país a sobrellevar la morosidad que soportan en el pago de sus hipotecas de riesgo, nosotros, quizá, hablaríamos de otros términos contractuales. Porque el precio del barril del petróleo, que como saben sube como la espuma cada día, el de la electricidad, el tipo de interés del Banco Central Europeo y la falta de liquidez que asola las cajas fuertes de nuestras sucursales nos hace ser escépticos sobre la finalización de un período que nuestros mandatarios no se atreven a denominar crisis pretendiendo trasladar una confianza de plástico que yo no puedo compartir ahora con ustedes porque bla, bla, bla”.

Tendrá parte de ficción la reproducción exacta del monólogo que mis pabellones auditivos han registrado esta misma mañana con el pretexto de ir a ingresar un dinero al banco. Pero el contenido, esto es, el fondo del asunto, es lo suficientemente fiel como para poner la misma cara de susto que el matrimonio bien avenido que atendía sin atender a la sucesión de palabras, tópicos y pretextos que el conferenciante de medio pelo que tenían ante sí les ha proferido. Patético. Vamos, que ni las risas nerviosas con las que han decorado la educación de escuchar al farsante han podido romper una escena tragicómica que, a buen seguro, y bajo el mando de cachazudos con traje pequeño, pantalón de pescador y corbata rebozada en mil almuerzos de tedio se reproducen en numerosas entidades en estos días de cálido e ignorante verano economocista.
photo by marga ferrer

domingo, 13 de julio de 2008

Bulevar de hojalata


Visión panorámica del tiempo libre, recaudadora de momentos ajenos en terreno propio, muestrario de temporada, oportunidades escuchadas sin la vocación del cotillo, gamberros de nuevo cuño con mecheros mojados, familias domingueras en las tardes veraniegas de julio, adolescentes engominados acordando el reparto de corazones aún por romper, colombianas a ritmo de tercera edad, padres primerizos y abuelos novatos con sandalias de orgullo, chicles ennegrecidos por la exposición prolongada al factor solar, negocios cerrados en bermudas, chanclas y corbata embolsada de las rebajas, móviles que suenan y voces que no contestan convencidas de varios ‘hoy no’ ensayados en las horas muertas de la siesta, balones estrellados contra la hojalata, disculpas perdidas entre risotadas de traviesos.

Hay rincones que proyectan perspectivas más reales, nítidas y ficticias que la alta definición en color de pantallas rígidas, planas, rectangulares, marcadas por la obsesión de quién la tiene más grande. Pulgadas aparte, prefiero el recorrido visual sesgado de mi perspectiva esporádica, aquel que sólo me permite ver los zapatos de los transeúntes, escuchar tres palabras de su repertorio público e imaginar hacia dónde virarán sus pensamientos cuando den la vuelta a la esquina. Persiana a medio levantar, casa adentro, calle fuera, sueños de urbanita sentado en el bulevar nostálgico del punto de reunión doméstico.
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sábado, 12 de julio de 2008

Le Tour Beltrán


No sé cómo se ha producido esta vez, no sé si el mono provocado por la tradición drogadicta ciclista impide la recuperación de un deporte condenado a entenderse en sesiones televisivas de enganchados anónimos. Quizá el ciclismo necesite esconder, como antaño, los casos de dopaje; que haga, como siempre hizo, la vista gorda ante los positivos de un pelotón dopado que sobrevive gracias al voluntarismo de patrocinadores escépticos.

Ahora le ha tocado al Triki Beltrán, profesional desde 1995, con una trayectoria sentada en los sillines de Banesto, Mapei, Coast, US Postal, Discovery y, hasta ayer, Liquigas. Positivo por EPO, siglas oficiales de un deporte cuyos profesionales siempre han estudiado de cerca el listado de sustancias prohibidas oficial para engancharse a las que no constaban en el mismo, cuyas gestas se quedarán siempre bajo la sombra de la sospecha, cuyos campeones habrán perdido su condición de deportistas, cuyo currículo deja un cerco de desaliento cuando se piensa en el resto de disciplinas deportivas de alta competición.

Elite, pedales, ruedas; sangre del revés, cáncer, alergias o asma. Cualquier pretexto es bueno para sobrevivir en Le Tour Beltrán, Le Tour conard.

jueves, 10 de julio de 2008

Picapiedra y ficus


El olor es el mismo, las calles se han aburguesado, las tiendas se han revestido de tendencias vintage, los anarquistas continúan buscando el techo de la plaza del Tossal, la gente mira de reojo al Carmen en julio cuando se arrejuntan en la Malvarrosa. Muchos aprovechan para darse baños de sol al escondite de la crema protectora, paseos bohemios por rincones constantemente reciclados, afterhours de día, cierres de noche, Líbano, India, Marruecos, absenta, cáñamo, contrastes. Señoras vestidas con chancletas y bata de casa en la frutería, el pagès que dejó la huerta hace tiempo, el gay con derechos, la piña de la convivencia en calles empedradas por viñetas imposibles.

Del Picapiedra al del ficus, recorrido habitual que no hace muchos años, nueve, emprendían veinteañeros librepensadores, trayecto de botellines de aliento. Hoy ya no pueden, el ficus se ha ido; como si a Pedro le hubieran quitado a Vilma y no supiera a quién gritar; como si Scooby no tuviera a Shaggy para caerse muerto de miedo en sus brazos. Los cambios es lo que tienen, perjudican seriamente la salud de los rutinarios o de los que vuelven al lugar de los hechos para rescatar la vida perdida o de los que, sin más, prefieren que el tiempo se detenga, aunque envejezca.
photo by marga ferrer

miércoles, 9 de julio de 2008

Polvo agitado


Los pueblos tienen en común, por lo menos los que he ido conociendo en España y algunas otras partes de mi pequeño mundo, notas de paz, olores salvajes, saludos de paseo, rincones pintorescos, gentes amables, ruido natural… Interrumpo esta sucesión de percepciones para dar cuenta de la intromisión de voces lugareñas en el proceso de escritura: Esa camiseta no es de aquí. Ni yo señor, ni yo; tampoco soy de donde es la camiseta. He tomado muchas cervezas Presidente en Santo Domingo, espeta el propietario del bar donde tengo a bien reposar tras casi dos horas de recorrido por las empinadas calles de Mora (Teruel) y tras haber visitado su castillo. Inmediatamente después, sin opción a responder a mi interlocutor, dos jubilados que ocupan una de las mesas del salón comedor del establecimiento comienzan a compartir su conversación en alto, sabedores de que había comenzado una oportunidad para absorber datos del forastero. Presidente, Ambar, cervecería Los Toneles, grifos sin vida que no dan cerveza, Santo Domingo, Alemania y hasta Austria. Pasajes de un diálogo de los que sólo pueden escribirse en zonas rurales.

Al salir del bar, el paseo continúa abarcando cotidianeidades alejadas de la mala educación del asfalto. Amigos sesentones conversan sentados, a la sombra de los plátanos que lindan el arroyuelo que atraviesa el lugar, reunidos en torno a una fuente aprovechada por una mascota pícara para paliar la sed. En la marquesina cercana a la plaza de la iglesia, una mujer hace puntilla a la espera de que algún turista despistado detenga su coche en el margen de la vía para comprar las cerezas que expone en cuatro cajas de contrachapado mientras conversa con su compañero de fatigas, el vendedor de cupones, y saluda a la señora que sale con cara de pocos amigos de la caja rural. No muy lejos de allí, calle abajo, la chiquillería, experta en improvisar campos de fútbol, discute sobre la legalidad de un gol. La cuestión es adivinar si el balón ha traspasado el soportal de una ermita del siglo XVII que hace las veces de portería. Una nube de polvo y de confusión es testigo de la frase que sentencia la escena: “No ha sido gol y punto”. Como es el mayor y el más corpulento de la pandilla, nadie rechista y enseguida el polvo vuelve a agitarse y a escupir patadas de resuello al aire limpio de la sierra de Gúdar Javalambre, tan distinta en verano que uno se olvida de la nieve caída no hace más de 90 ó 100 días.

Huele a estío, a abono natural, a jamón curado, a brasa de asador, a aliagas, jaras, a edad media restaurada con argamasa húmeda, a corral con gallo y huevos escasos. Las compuertas de las acequias se abren para distribuir el agua por unas huertas sedientas, el mediodía se va con procesiones ávidas de alimento, regueros secos de lugareños que abandonan sus puestos de trabajo para devorar el sustento, seguir dibujando vidas de pueblo y devorar siestas de 35 grados hasta que el vencejo diga basta.
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martes, 8 de julio de 2008

Pajín y de Cospedal


Leire Pajín es la nueva secretaria de Organización del PSOE y María Dolores de Cospedal es la número dos del PP. Quizá el primer nombramiento haya sido consecuencia del segundo, si atendemos al orden cronológico en como se han sucedido. Mariano Rajoy utilizó el 16º cónclave de su partido celebrado en Valencia para anudar la confianza desgastada del ala más conservadora del partido con decisiones salomónicas como la de reforzar su ejecutiva con caras nuevas, adaptadas al perfil de vida del siglo XXI, con fuerte presencia de la mujer en una cúpula que tradicionalmente había tenido un marcado carácter machista. Por su parte, José Luis Rodríguez Zapatero desde el Gobierno había sido el artífice de una apuesta sin precedentes por la igualdad, creando una cartera ministerial del área, nombrando a más ministras que ministros y aprobando textos legales como la ley de matrimonio homosexual. Avances sociales que no habían sido plasmados de forma paralela en las jerarquías internas de un partido cuya estructura ejecutiva seguía apostando por los barones masculinos en los puestos más relevantes.

Digo, pues, que quizá el nombramiento de Cospedal como número dos del PP unos días antes de la celebración del 37 Congreso del PSOE pudiera haber condicionado el acceso de Pajín a la primera línea decisoria de su partido. De fondo, la situación por la que atraviesa la federación socialista valenciana, a la que pertenece la alicantina, en permanente crisis de identidad desde que Joan Lerma, allá por 1995, dejara la presidencia de la Generalitat Valenciana en manos de Eduardo Zaplana, hoy ejecutivo de altos vuelos en la compañía Telefónica. La también secretaria de Estado de Cooperación deberá, por tanto, vestirse de neutralidad para arbitrar el cónclave que los socialistas valencianos celebrarán el próximo mes de septiembre y ejercer de secretaria de Organización del partido en el Gobierno.

De Cospedal y Pajín, Pajín y de Cospedal, dos buenas noticias para los ciudadanos votantes de uno y otro partido mayoritario. Quedaba muy rancio que Acebes, Zaplana, Rajoy, Aznar… siguieran llevando las riendas del PP sin presencia de mujer solvente alguna; y que Chaves, Zapatero, Blanco, Alonso, Rubalcaba… no dejaran un hueco para la igualdad en la organización interna de un partido que ha tardado en reflejar lo que sí que había puesto en práctica en el Gobierno desde que Zapatero accedió a La Moncloa en 2004.

lunes, 7 de julio de 2008

Vendaval duermevela


Me había prometido no utilizar en mis escritos la palabra duermevela, por aquello de no mermar exclusividad a la nomenclatura de un estudio creativo compuesto por dos personas muy especiales. Rompo la promesa después de haber sentido de cerca durante dos días el empuje de un vendaval que dejó a su marcha sonido de campanillas, voces alegres, susurros melancólicos, recuerdos construidos a medias, sorpresas agradables, compartimentos de amistad, vibraciones rescatadas de un tiempo lejano, cumpleaños, sinceridad y energía.

Desde el viernes noche, Casa Somos registró en el aparato irracional que capta los movimientos sismográficos de sus cimientos briznas convertidas en poso (para David) de conexión: Estudio Duermevela, David, Olaya, Barreiro, Pazos, Relatos posindustriales, Chez Flor, Delichanson, 31, Misha, burbujas de jabón, mini, cerveza, cerveza, cerveza, cava, pedir sin pedir, 4 de la madrugada, 22 de septiembre, 29 de mayo, rock in rio, bar, hielos mojados, dibujo, veladas desveladas, gordo, flaco, clara, libro de visitas, ¡sois una canción 7!, Asturias, Ibiza, paella, click, lomografía, colorines, beso, abrazo, lágrima, plof.

Duermevela, estado de ánimo en el que uno cree haber contado ovejitas durante una visita fugaz, intensa, plena. Duermevela, un vendaval que asoló Somos el primer fin de semana de julio de 2008.
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Nadal en póster


El Tejar de Somontes es un club deportivo ubicado cerca de El Pardo (Madrid) donde la práctica del tenis es una religión. Allí mamé de pequeño la afición por un deporte que nunca llegué a dominar pero que siempre he disfrutado. Eran épocas en las que nuestro tenis no brillaba, ni mucho menos, como hoy. Los logros más llamativos se ceñían a las medallas de plata del dúo Sergio Casal y Emilio Sánchez Vicario en Los Ángeles 1984 y en Seúl 1988, y a la explosión posterior de Arancha Sánchez Vicario, Sergi Bruguera, Álex Corretja, Berasategui, Juan Carlos Ferrero y Conchita Martínez. Todos ellos obtuvieron reconocimientos de la afición, ganaron en la tierra batida de París, incluso en la hierba de Wimbledon, caso de la tenista aragonesa, pero no alcanzaron la excelencia que sólo alcanzan los mitos.

Rafa Nadal entró ayer por esa puerta, ofreció una nueva exhibición contra el número 1 del mundo, Roger Federer, y dio un paso firme hacia la historia del tenis. Ganó el torneo de sus sueños, el mismo que le hizo llorar de incredulidad. Ya tiene cinco gran slams en sus vitrinas, algo de lo que muy pocos pueden lucir en el concierto tenístico internacional, ni siquiera el mítico Bjon Bork, que se ha quedado sin ser el único en haber ganado cuatro Roland Garros de forma consecutiva y de ser desde 1980 el pionero en enlazar una victoria en París con otra en Londres. Nadal le pisó el récord en Roland Garros y ayer le birló la exclusividad en Wimbledon. Tenemos un tenista digno de ser aplaudido como el maestro que imparte una clase magistral con cada frase que pronuncia. La épica narración que trazó ayer la raqueta del manacorí concede a su gesta un tinte de gloria que llena de satisfacción al aficionado.

En ese club, cerca de El Pardo, tenían un póster de Boris Becker en cada rincón de pared aprovechable. Hace muchos años que no voy, pero supongo que el tenista alemán habrá pasado a mejor vida y que Nadal será el icono de referencia de los que, desde muy pequeños, empuñan la raqueta con la ilusión de llegar lejos.
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viernes, 4 de julio de 2008

A por A.


El taconeo torpe de sus pasos desvelaba que Ana ya estaba en casa. Yo había preparado una fiesta impresionante para derrocar mi timidez, estaba todo previsto para dar el salto, para asomarme a esos ojos verdes mirados mil veces de refilón, sin la seguridad del playboy, como el torpe sempiterno amigo del piso de abajo, ése al que cotillear andanzas nocturnas, desdichas laborales y reglas dolorosas. Quería dejar de ser yo, había decidido besar sus labios, repasar el tacto de su nuca con mis falanges sudorosas, olfatear su pelo hasta apreciar el polen contagioso de su olor, sentir el aliento de su saliva, dibujar con el mejor repertorio de palabras el castillo de mis sueños a la princesa del tercero. Incienso, cirios pecaminosos, copas de bohemia, champagne francés, frambuesas, acid jazz, telas egipcias, pasteles de cacao, mantel de seda, caramelos, canela, fantasía. Mi casa convertida en una mansión excitante donde el placer y la lujuria podrían campar a sus anchas si la conquista triunfaba como las expectativas.

Subo a poner en práctica el plan. Ding, dong. Hombre Juan, qué sorpresa, ¿necesitas algo? Sí, que bajes un momento conmigo, tengo una invitada especial y me gustaría saber si te gusta cómo la voy a recibir. Claro, espera dos segundos, voy a coger las llaves. ¡Madre mía!, no sé quién será la afortunada, pero vaya suerte. Eres tú, ¿cómo?, eres tú, Ana, tú. ¿Qué dices? Me parece que estás confundido, que te trate educadamente no significa que vayamos a follar, ¿comprendes? No, no lo comprendo. Estoy cansado de que me tomes por el pito del sereno, de que sea el vecinito, el tonto, el saco de boxeo de tus desdichas y alegrías, me gustas Ana, me encantas, y esta fiesta es para ti. Pues lo siento, qué rápido caéis en la confusión los hombres. No me gustas, y esta fiesta es para alguien que sienta algo por ti, yo no. Juan pensó en un contundente “que te den Ana, vaya princesa de pacotilla, vergüenza me daría” pero se despachó con un beso en la mejilla pidiéndole disculpas.

El amor, esa extraña manifestación de deseo y de atracción entre dos individuos que nunca comparte descansillo.
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jueves, 3 de julio de 2008

Operación salida


Aquella mañana despertaron bajo el paraguas vocal de un alarido escupido por las cuerdas vocales del cabeza de familia. Nadie se acordaba de que había llegado el día, el lado emocional del sueño desvelado impedía asimilar que las vacaciones estaban a punto de comenzar. Maletas manchadas de naftalina, cremalleras rotas de incapacidad, armarios vacíos, esto me lo llevo por si acaso, mi raqueta, las pelotas, el balón firmado por Salguero, el intelect, el cluedo, el monopoly, las cartas, el dominó, la piscina hinchable, los zapatos, las bambas, las paredes, las victoria, las converse, el polo rojo, el polo azul, la camiseta de las fiestas del corpus ‘Villaconejos 1981’, bañador, bermudas, spray con s3, pelota de playa nivea, manguitos, flotador, multiplicado por seis.

Seis miembros, seis maletas, seis caprichos elevados a la sexta potencia, seis bocas, una voz. ¿Cómo pensáis que vamos a meter todo esto en el coche? Ansiedad paternal, insomnio de la víspera, arquitectura vehicular, master en colocación racional de bultos sospechosos, útiles, inútiles, voluminosos, rígidos, maleables y numerosos. Seat 132 con legañas, miedica, espatarrado de ruedas al ver la que se le avecina. El padre comienza el reto, el puzzle anual de la familia caprichosa que se lleva de vacaciones la caracola doméstica de la rutina. Saca, coloca, descoloca, mete, introduce, quita, pone, suda, grita, pide, devuelve, esto sí, eso no, todo o nada. Todo, 48 minutos justos. Falta el neceser, vaya, ahora me lo dices. Lo lleváis encima o con las chaquetas, en la bandeja que me impedirá ver si detrás viene una moto, un camión u otro sufridor de vacaciones.

Quedan por delante 600 kilómetros, 35 grados en Madrid, el aire acondicionado para las oficinas, coche sudoroso, escuadra y cartabón para colocar a las fieras, codazos, insultos, gritos, tirones de pelo, la mayor, el menor, el del medio, la menos pequeña, este es mi sitio, no es el mío, quita, échate para allá, papá, mamá, mira éste, mira ésta, ¿os podéis callar? Comienza la aventura, sin autovía, sin nubes, sol, alquitrán, camiones, adelanto, no adelanto, comemos, travesía en stop, dgt, siete, ocho, nueve, diez, once, doce horas. A la playa mañana, hoy a descansar. Click.

miércoles, 2 de julio de 2008

El sentido de la vida (mediática)


El rey felicita a Cuatro por el trabajo bien hecho en la Eurocopa 2008 y Marca y La Sexta se tragan sus palabras sobre la mala cobertura periodística demostrada por la cadena del Grupo Prisa. Mientras, el escaparate de TVE, patrocinadora de la selección española pero ajena a los derechos de retransmisión, cumple con conexiones en directo en los telediarios, ensombrecidas siempre por el ciprés de las motos, mundial que sólo interesa en España y en Italia y al que dan máxima prioridad por encima de Nadal, Alonso, Gasol y de todas aquellas disciplinas más populares que no son objeto casi de mención porque los derechos los ostentan otros. No es de extrañar, pues, que las cadenas privadas y el resto de medios dependientes de los grandes grupos de comunicación españoles se arrojen improperios cada dos por tres, a tenor del ejemplo que profiere la que a priori debería ser garante de salvaguardar el interés general, satisfacer el perfil de servicio público y dejar en un segundo plano los intereses economicistas que proyecta.

Cuatro no hace bien su trabajo porque tiene los derechos en exclusiva y a la competencia le entra un ataque de cuernos; Marca y La Sexta desinforman de acontecimientos multitudinarios como la concentración de miles de personas en la plaza de Colón porque los ha reunido Cuatro y no ellos; la cadena del Grupo Prisa no incluye al diario Marca (el de mayor difusión en España) en su repaso por los titulares de las cabeceras más importantes porque sus páginas recogen descalificaciones contra su trabajo y obvian publicitarles; para la SER y Cuatro sólo existe el diario AS (Grupo Prisa) y los diarios deportivos catalanes, que no son competencia para el primero; Cuatro repasa cabeceras nacionales e incluye a El País, El Mundo (sin mentar su nombre) y a ABC (para justificar una pluralidad mal ensayada); Antena 3, ajena a todo el ruido mediático, da una lección a todos al informar, independientemente de que Cuatro sea la organizadora, de las concentraciones multitudinarias en Colón con motivo de los partidos de la selección española de fútbol…

Los medios de comunicación en España se olvidan de que la prioridad que deben asumir es la de informar, después manipular y, por último, faltar el respeto a sus ‘compañeros’ de faena. Afortunadamente, muchos telespectadores no son nada corporativistas, zapean, leen, cambian de cabecera, de dial, emiten juicios de valor, recogen opiniones ajenas, comparten experiencias y se dan cuenta de que por mucho que traten de esconderse entre unos medios de comunicación y otros los logros de nuestros deportistas, de la gente anónima que sale a la calle y celebra sus triunfos, del trabajo bien o mal hecho, de los focos oscurecidos por la censura, de la manipulación burda, de la desinformación o del insulto, ellos siempre detectan la verdad.
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martes, 1 de julio de 2008

De Arconada a Casillas


México 86, Eloy se dispone a lanzar el penalti que puede permitir a España clasificarse para las semifinales del mundial. Yerra. Arconada había fallado antes. En 1984 se le resbaló el balón chutado por Platini entre sus brazos inertes, recién apoyados sobre el césped del Parque de los Príncipes; Michel en 1990, Salinas en 1994, Abelardo en 1996, Raúl en 2000, Joaquín en 2002, todos en 2004 y 2006. Nunca la suerte había sonreído a España hasta que vimos la luz un 22 de junio de 2008 frente a Italia, eliminada como a ellos les gusta clasificarse, en la agonía de los penaltis. Desde entonces, siete días de euforia sostenida hasta que otro guardameta, Casillas, levantó la copa de campeones de Europa, recibida de manos del mismo que nos la birló 24 años atrás, el francés que departió en la entrega de medallas con uno de los porteros suplentes de la selección española, Andrés Palop, quien lucía la camiseta que lamió el balón del 1-0 para Francia en 1984.

Ahora ya han pasado más de 36 horas de la final de la Eurocopa 2008. Ha habido tiempo para saborear un título que arrastra la euforia de una nueva generación de deportistas españoles con desparpajo, valentía, osadía, picardía y calidad, mucha calidad. España es campeona de Europa 44 años después. No puedo lucir de haber visto el gol de Marcelino de 1964, pero sí de alucinar con el gol de Torres de 2008. ¿Euforia? La justa para decir: “A por el mundial”.
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