sábado, 29 de marzo de 2008

Sol brillante


Dentro huele a polvo de talco o a colonia de bebé convertida en química. El humo de la pista, el reflejo de la luz del láser, la música de lata, el contorneo de las gogós y los primeros efectos del botellón mezclado con pastillas de la risa abren la puerta del alunizaje sin poner pie en tierra. Levita y lo siente como si fuera el flotador de la pista, buen rollo, cigarro, me das fuego, quiero salir, espera que voy a pedir un agua, quiero otra, no seas ansias que todo llega, a volar, vamos a ver cómo os movéis, viva el sexo, qué buen rollo, venga media, me abro, adiós, dónde vais después, tienes coche, sí. Sube.

Gafas de antifaz enfundadas para cerrar los ojos al son de la música que sigue ‘on’. Amanece, pero no importa. Los gallos cantan lejos y nadie se entera del cacareo porque reina el house entre tímpanos abiertos 24 horas. Luz nueva, nadie conoce a todos pero buen rollito, baños sin grifos, agua caliente, bebo de aquí y luego meo, persigo a esa que me ha mirado, grito y no me escucha, me pones, tú a mí no, pero llevo ¿quieres?, sí. Viagra, red bull sin whisky pero con farla, MDMA, iris grandes, olor a sudor alcoholizado, aliento sin dientes, gris negro, azul oscuro y sol brillante.

Depresión, mal humor, vaya mierda, me molesta despertar, no me hables; me duele, no me duele; lloro, río; es lunes, martes, miércoles, jueves. Viernes por la tarde, sonrisas, buen rollo y recaudación. Comienza la fiesta.
photo by marga ferrer

viernes, 28 de marzo de 2008

El tapón


Cientos de ruedas de prensa, miles de reprimendas, menos felicitaciones, goles de euforia, la disolución de la URSS, la unificación alemana, el 11-S, el 11-M, la guerra de Irak, el no a la guerra… Malas y buenas noticias escuchadas en los últimos 15 ó 20 años extraídas en unos segundos por el otorrinolaringólogo en forma de tapón. El mismo día de tan singular operación, un árbitro de baloncesto es recriminado por haber invalidado una canasta taponada cuando el balón emprendía una trayectoria descendente; un camión cisterna taponaba una calle céntrica al vaciar la fosa séptica de un hotel taponado por los malos olores acumulados a lo largo de más o menos el mismo tiempo referido; la mitad de la botella de vino pedida por un cliente en un restaurante no muy lejos de allí se quedaba huérfana de corcho, taponado, pues, el deseo de llevársela a casa.

Pero como el tapón que embozaba la calidad sensorial de mis percepciones auditivas, ninguno. Impresionado me quedo. Asco, sudor, lágrimas y alivio tras el parto. No habléis tan alto, por favor.
photo by marga ferrer

jueves, 27 de marzo de 2008

La llamada


Se ausentó de su puesto de trabajo porque recibió una llamada deseada aunque incómoda de atender entre faxes y voces aumentadas de tamaño. Encontró una ubicación discreta donde manejar cómodamente el timón de sus contestaciones y de sus preguntas pero le falló la cobertura. Aprovechó los segundos transcurridos hasta que la barrita de estado le anunció que podía contactar de nuevo para leer los dos mensajes y las tres llamadas perdidas registradas durante el diálogo abortado. Pulsó la opción de rellamada para recuperar el aliento de su interlocutor y conversaron más minutos que un partido suspendido por un mecherazo al árbitro.

No le cayó ningún mes de sanción, tampoco fue apercibido, simplemente tuvo que colgar porque quería comer, no estaba a dieta. Degustó viandas ibéricas alejadas de los menús de cada día, un vino de la casa recomendado por el amigo del chef, hijo del bodeguero de los vecinos del quinto, y un café tan solitario como el silencio de una máquina puesta de moda por un actor canoso con fecha de caducidad. Todo estaba muy rico. Lo mejor, el queso viejo de Zamora. ¿Me da la cuenta por favor? Riiiiing.
photo by marga ferrer

miércoles, 26 de marzo de 2008

Un 'sí' tonto


Contestó “sí” con la seguridad del que pulsa un intro o un ctrl sin convicción, carente del arresto necesario como para que el reloj de espera alertara del proceso iniciado por la acción. Dijo “sí” como quien dice “no” al que siempre escucha negativas. Sin don de gentes, acostumbrado a perpetuar un acto secundario en un reparto vital cada vez más desproporcionado. Agachó las orejas pensando que hubiera dado igual asentir que disentir; sollozar que sonreír; cantar que callar; aplaudir que silbar. ¿Por qué siempre pasaba desapercibido? Su voz inerte era una más entre mil, su corazón latía con las mismas pulsaciones que la media publicada en la sección de Ciencia; sus ojos eran pardos, como los de la mayoría; su nariz no había sido sometida a rinoplastia alguna y su boca, sin tener silicona, ofrecía una comisura al uso, sin sonrisa profidén que le destacara por encima del vulgo.

Pagó de más por algo que consideraba injusto, por eso dijo “sí”. El recaudador de tan fácil gesto se fue con el dinero en el bolsillo como quien obtiene un premio especial sin merecerlo; invitó a su pareja esa misma noche a un homenaje con violines de fondo*; pagó con un dinero obtenido por el esfuerzo de otro, con la frialdad del que no tiene escrúpulos para cobrar de más por algo que cuesta siete veces menos. Acabó la noche y pasó las venideras sin alegría, sin pasión, sin dinero. El tonto engañado jamás volvió a recriminarle nada. No era tonto, era un generoso educado con pocas tablas para destacar por exigente en su entorno, pero sensato. Tan sensato que será recordado como aquel que no supo decir “no” por no defraudar al timador. Una buena persona en un bosque de vampiros sin causa, sumidos en la autocomplacencia del saberse perdedores, defraudadores, perdidos, necios.

*Los violines, desafinados; el amor, ausente; la mirada, fija en el reloj; el coito automático; la sensación, hosca.
photo by somos

martes, 25 de marzo de 2008

Engullidos


Un amigo, un año, dos. Tres semanas sin contactar, tres llamadas perdidas, cuatro mensajes. Cinco cómplices, cinco excusas, seis meses. Sietemesino, no sé, ocho meses, nueve. Feliz año, buena noche, a ver si nos vemos, siempre, nunca, quizás. Teléfono fijo, teléfono móvil, sueño, insomnio, recuerdo, nostalgia, comunica. No está, no estoy, luego, después, nunca. Lejos, cerca, no puedo, puedes, yo no, entonces, o sea, es que, mira yo, iba a ir, pero no. Cana, arruga, usted, llámame de tú, mejor sentados, un vaso por favor, voy al aseo, ya no meo, orino. Calvo, hemorroides, bostezo, ruido en vez de música, se hace tarde, mejor descansar, 100 veces no, una vez sí, 100 kilómetros por hora, mejor el día, puta noche.

¡Cuánto has cambiado! Pues anda que tú, sólo lo pienso, no lo digo. Fuerzo una sonrisa, palmadita en el hombro, pago yo, no ni hablar, de eso nada, estamos en mi casa, vale cuando vengas a la mía verás, ja, je, ji, jo, ju. Bueno, pues a ver si nos vemos más. Toma mi móvil, mi correo electrónico, mi blog, mi vida y mi sangre. No, haz una perdida y me guardo tus datos, mándame un email y te respondo, pondré un comentario, ya te conozco, la sangre la prefiero en cristal de bohemia. Nadie sabe lo que es un animal social hasta que es engullido por la inconsciencia de un comportamiento al uso en una sociedad de bien.

Saludos cordiales a todos los lectores, como corresponde. Gracias por vuestra atención. Atentamente, un animal…social… ¿sí?, ¡no!
photo by marga ferrer

lunes, 24 de marzo de 2008

Baloncesto macabro


Todas las mañanas accedo a la versión radiofónica del acontecer. Hoy no. Sabía que uno de los titulares destacados del día se referiría al número de muertos en las carreteras españolas durante las vacaciones de semana santa. Asistimos a una simplificación hasta el extremo más lúdico del tratamiento que los medios de comunicación ofrecen de las víctimas mortales en carretera. Siempre han sido cifras. Últimamente no ha habido boletín informativo que no avanzara un número igual o superior al del anterior parte, como una conexión en directo con la guadaña que viaja en primera clase sobre cuatro ruedas. Un partido de baloncesto macabro que ofrece guarismos reducidos a la anécdota del resultado final en comparación con el año anterior, con hace cinco meses o con las circunstancias que han rodeado a cada siniestro.

La sección de sucesos marca en los calendarios de sus redactores unos círculos rojos que indican las vacaciones de los muertos, de los que van a morir y deben ser retratados acumulados el uno sobre el otro bajo la forma de una tabla, un cálculo o un comentario ejemplar para que no cunda el pánico. Los accidentes de tráfico, pues, son un seguro de vida para rellenar de actualidad una realidad sin políticos, para generar un titular numérico que alivie, asuste o desquicie a quienes no creen en las estadísticas.
photo by marga ferrer

sábado, 22 de marzo de 2008

Shurpayev


No le conocía, pero hoy ya sí. Ayer me enteré del asesinato de este compañero de profesión mientras comía, a esa hora en la que todos solemos digerir sucesos, atentados, bombas en Bagdad, guerra política de trincheras, goles en fuera de juego, botellazos de espectadores furiosos y tres o cuatro segundos de noticias edificantes. Pues lo dicho, a eso de las 15:15 horas la presentadora del telediario, sobre colas, informó de la muerte de este reportero de televisión ruso asesinado por sus enemigos, posiblemente los que peor parados salían en su speech diario frente a la cámara sobre los conflictos del Cáucaso.

La libertad de expresión y la libertad de prensa sufren de esta manera un nuevo revés en un continente marcado por el secretismo, el clientelismo y la amenaza de mafias que actúan sin castigo. En Rusia, Putin presume de contar con el delfín mejor preparado del país para acometer las reformas que necesitan los rusos. Dudo mucho que por ese camino Medvédev, salpicado ya por varios asesinatos mediáticos, consiga ofrecer el dinamismo que la sociedad rusa requiere para salir de la parálisis en la que se encuentra. Lo mismo ocurre en China, donde a pocos meses de la celebración de los juegos olímpicos la tensión interna aumenta por las sublevaciones ocurridas en las regiones contrarias al gobierno del primer ministro, Wen Jiabao. No será un problema de contaminación, que también, la inestabilidad política de los trasantlánticos asiáticos pone en entredicho la seguridad de los informadores que den cuenta de lo sucedido hasta entonces.

viernes, 21 de marzo de 2008

Mortajas de tradición


Diez años han pasado ya desde que, un día como hoy, estuve en Bercianos de Aliste, municipio zamorano que aparca su vitola común para presumir de celebración sobria, rústica y ruda del día de Viernes Santo. Sus pocos habitantes, unos 200 por entonces, recrean el Santo Entierro revestidos de su propia muerte, con la mortaja que les acompañará a su tumba el día que les llegue la hora. Silencio, turistas, vigilancia por turnos, cofrades bien organizados, compromiso hacia una celebración religiosa que implica de lleno a un pueblo castigado por el modelo laboral del siglo XXI; demografía rural mermada, fe reforzada. Como visitante, da igual ser creyente o no, sólo hay que ir equipado del necesario respeto. Se trata de saborear el poso de los años, la experiencia de abuelos sin nietos y el sobrecogimiento ante una procesión única que sabe a misterio rescatado de la religiosidad popular. Capa parda para los viudos o jubilados, mortajas tejidas por las mujeres de los cofrades y procesión de poco más de un kilómetro, desde la iglesia hasta el cementerio, una vez desenclavado el cristo articulado de la cruz. Al llegar al camposanto, se repite el trayecto hasta la iglesia al son de cánticos religiosos.

Quizá llegue un día en que el discurrir del tiempo y el aliento pegajoso de las ciudades fulminen una celebración tan consuetudinaria. Florecerán entonces los recuerdos de quienes la vivimos, testigos privilegiados del secreto que escondía este pueblecito de la comarca del Campo de Aliste (Zamora).
La Obra Social de Caja España - Fundación Joaquín Díaz publicó en 1999, en su 'Revista de Folklore' (nº 222), el artículo correspondiente a la visita aludida.

jueves, 20 de marzo de 2008

El comentario de un ignorante (y II)


“Ojalá corten la señal de televisión”, rezaba esta noche el comentarista de la cadena SER que cubre habitualmente el desenlace de los partidos del F.C. Barcelona. El tal Manolo Oliveros, alentado por el director de ‘Carrusel Deportivo’, Paco González, suplicaba de esa forma tan poco populista que Audiovisual Sport (AVS), Grupo Prisa, consiguiera desenchufar el cable que permitía ver a través de las televisiones de la competencia el partido de vuelta correspondiente a las semifinales de la Copa del Rey. ¿Cómo es posible que vuelvan a caer en el mismo error?, ¿cómo es posible que la profesión, corporativista de por si, se convierta en correveidile de cuatro empresarios con intereses en el deporte del balón?, ¿por qué implicar al oyente o telespectador en una causa que no le corresponde defender?, ¿no le interesará más al ciudadano disfrutar sin pagar del partido de marras?, ¿AVS, Mediapro, Forta, etc. no son entes abstractos para los oídos y ojos de una persona que sólo quiere ver fútbol?

Es intolerable escuchar la sintonía de radio referida y asistir al constante bombardeo de quejas contra una empresa ajena a la voluntad del que oye tal sarta de ironías, sarcasmos, insultos encubiertos, juicios de valor corporativistas y deseos incompatibles con los de una audiencia que, si le dan gratis un partido por el que tendrían que haber pagado, lo lógico es que disfrute de la señal independientemente de que haya una o dos empresas afectadas. Pero no pueden convertir a los oyentes en cómplices de una causa que ni les va ni les viene; lo único que les podría ir es, precisamente, ahorrarse un dinero que, tal y como está la situación económica, no es moco de pavo.

Ya está bien de erosionar la inteligencia de una audiencia que, aunque heterogénea y dispersa, se compone de personas con un mínimo o un máximo de criterio cuyos oídos chirrían cuando escuchan similares incoherencias referidas a cuestiones perdidas susceptibles de ser defendidas con argumentos válidos en las instancias que corresponda, no en las ondas. El oyente no es un ignorante en manos del que pregona que ojalá tenga que pagar el partido que ve gratis. Es absurdo. Enriquezcamos la profesión y la salud de los que sintonizan fielmente un dial.

Muy buenas noches y saludos cordiales, que diría aquel.
photo by somos

*En octubre publiqué “El comentario de un ignorante” (http://elblogdeoscardelgado.blogspot.com/2007/10/el-comentario-de-un-ignorante.html)

miércoles, 19 de marzo de 2008

A Rosalía


La valla del corral, cerrada; la maceta metálica de fresas, recién regada; el sol, acaba de saludar a las higueras. En la calle, el pilón pelea con las avispas que bailotean al ritmo del abre y cierra del agua; carganachas salpican el firme como canicas caídas de un saco roto; un tractor interrumpe nuestro paso, su carro porta miles de cabezas de girasol. Es la hora, el badajo tañe el aviso, cuyo sonido levanta la pereza de los que aún no han refrescado su palangana. Hay que ir a misa. Los hay que no creen, pero van por si acaso; los creyentes hacen acopio de monedas inútiles y los hijos de ambos van porque cuando sean padres comerán huevos. El paseo hasta el templo es un repliegue constante de personas, quien sale solo llega en grupo; aunque el grupo se extingue al llegar. Cada cual ocupa el sitio asignado por la tradición en bancos cojos de vida, húmedos de silencio, mudos de miedo, sordos de aliento evangélico.

Las mujeres, sentadas; los hombres, en pie, cerca de una puerta huidiza que podrán flanquear para saborear un pitillo tan rebelde como ateo antes de la eucaristía. Los que no están también están, repartidos por los márgenes de un angosto pasillo de piedra solemne, dura como el granito del adiós tumbado. El cura reza unas plegarias escondidas por los cánticos desafinados de las doñas, orgullosas de saber entonar como nadie las notas de la liturgia. Campanilla de diez duros para la propina del monaguillo, ayudante fiel del ministro de la iglesia, testigo de la transustanciación y amigo poderoso de las golosinas de un bar vacío a esa hora, listo para el vermú, adornado de tapas viajeras y de mollejas recién cocinadas.

El momento se acaba, otros también, la vida pasa, nada permanece igual, quizá sólo ese reflejo de nostalgia, el papel pintado con ceras, la memoria prodigiosa de quien siente de cerca lo que le es ajeno. Recuerdos de eras, pizarra, balines; ecos de rebeldía acolchada por la conciencia de los pecadores; ensoñaciones ocultas que alientan la psique de quien hoy duerme, duerme, duerme.
photo by somos

Laissez faire, laissez passer


Es insoportable toparse con aquel que encuentra en la permisividad de las autoridades competentes el nicho perfecto para campar a sus anchas. Ocurre en tiempos de fiesta, de folklore, de tradición puesta en práctica en la calle sin la supervisión policial que significa cumplir las normas de circulación un día laboral, como no aparcar en la acera, ni en la zona azul sin tique, ni en el carril bici, ni caminar por las calles por donde circulan los vehículos salvo cuando se detienen obligados por los semáforos, no gritar a las tres de la mañana en un barrio residencial, no tirar petardos a cualquier hora del día, no orinar en las esquinas… Prohibiciones, todas ellas, que ayudan a mantener el civismo mínimo requerido para convivir en sociedad sin sobresaltos.

Pues, como se ha dicho, si por unos días llega la fiesta y con ella la invasión generalizada de las calles por parte de los que la protagonizan, a algunos les entra un revanchismo fantasmagórico, ridículo y altisonante difícil de asimilar con tolerancia por aquellos que lo sufren en sus carnes. Es como si todo el mundo tuviera que ponerse al rebufo de los que viven la fiesta con más intensidad, con más tradición, con más implicación o con más devoción; sin comprender que pueda haber gente, que les respeta, que les aplaude, que disfruta de sus celebraciones y que sigue su curso laboral y sus obligaciones ‘manque’ haya fiesta. Es en ese momento cuando el primero saca pecho con asiduidad y cae en el abuso de una interpretación desmesurada del ‘laissez faire, laissez passer’.

Recurrimos aquí a un ejemplo rescatado el pasado sábado en Valencia. Un vecino camina con su peña y orquesta por el lugar donde habitualmente transitan coches (y por donde pueden seguir transitando por no estar cortado). La calle tiene dos carriles, la peña 20 componentes. Un señor, que ni siquiera utiliza el claxon, va detrás con su coche y llega tarde al trabajo. Maniobra hacia la derecha para circular por el carril semilibre. En vez de apartarse y seguir disfrutando de la fiesta, los festeros ensanchan su trazada hasta ocupar toda la calzada, impidiendo que el coche, casi a punto de haber culminado con éxito y sin molestar su maniobra, pueda pasar. Encima, para más inri, se escucha un grito similar a este: “¡Gilipollas! Te jodes, que es fiesta y la calle es para nosotros”. El prejuicio del festero, el respeto del conductor. Otras veces los papeles se intercambian.
photo by marga ferrer

martes, 18 de marzo de 2008

Castigo a la chulería


Los franceses han dejado claro que las exhibiciones rosáceas de su presidente caen mal. Sarkozy ha sido derrotado en las elecciones municipales del país vecino sólo unos meses después de haber barrido él a la izquierda en las presidenciales. El cariz escandaloso de su forma de gobernar no gusta entre un electorado que ha querido decírselo al presidente francés con un voto de castigo que podría repetirse en sucesivas citas electorales si Sarkozy no vira hacia una forma de entender la política más clásica, alejado de flashes y de focos propiedad de otras cadenas, de otros medios impresos y de otras líneas editoriales a las que debería dirigirse para mantener su índice de popularidad política en niveles dignos.

Escarceos amorosos, líos de palacio, gestos impertinentes ante periodistas internacionales o insultos a gente de a pie han terminado por dibujar un rostro chulesco con el que el presidente francés ha lucido palmito en escenarios vacacionales y en otros no tan lúdicos. En España han tenido que pasar casi treinta años para que, por primera vez, viéramos unas vallas electorales con políticos sin corbata. Es lógico que en Francia no hayan sabido afrontar un cambio en la imagen de su presidente de un día para otro. Aún así, y por norma general, a nadie le gusta tragar con pan de chulos y la actitud proyectada en las últimas semanas por Sarkozy parece haber sido interpretada en ese sentido. Los conservadores lo son hasta en las formas y las del máximo mandatario galo no han respondido, precisamente, a los ejemplos de conducta que marca la tradición política de la derecha francesa.
photo by marga ferrer

lunes, 17 de marzo de 2008

Ser o no ser


Estás en una ciudad ajena, en unas calles trazadas de forma similar a las de la mayoría de ciudades pero sin el aspecto que conceden los ojos cuando observan algo rutinariamente. Nadie te saluda, tampoco te miran. Eres un extraño en un escenario extraño para ti, pero no para los transeúntes que se encuentran en la esquina, que compran el pan al tendero de siempre, que escupen en una acera carcomida a flemazos, que hablan a espaldas con palabros hirientes referidos a la persona con la que acaban de mantener una conversación falsa, que atrapan los sueños ajenos con mentiras de vendedores de crecepelo, que fantasean con la edad de una mujer que todavía es niña, que juegan a contar coches, que beben en el banco municipal grafiteado por nuevas bandas urbanas sin techo, que van a misa para que no digan, que salen a tomar el vermú sin poder regresar a casa hasta pagar su ronda correspondiente, que silban a golpe de nombres caninos para que su mascota no se descarríe del trecho marcado por el paseo diario, que ríen por no llorar, que repasan las cuentas de la vieja para averiguar si han sido timados por el bodeguero, que hablan por el móvil sin advertir el rojo del semáforo, que trabajan al ritmo de un martillo sin piedad con los decibelios que desata, que mienten, que van y que vuelven.

Eres nadie entre tres millones y respiras el mismo aire viciado de los que encuentran en su entorno la identidad de ser uno más. Si tratas de meter el pie en ese lodazal, tus costumbres serán entendidas según quiera la masa, por la versión sesgada que de ti vean los que has mirado desde el escaparate neutral del acontecer. Ésa es la injusticia de querer acoplarse a lo que nunca te ha pertenecido. Corre, decide.
photo by marga ferrer

sábado, 15 de marzo de 2008

Juntos y revueltos


Al acabar un libro, el lector suele caminar entre el desasosiego producido por la relación establecida con sus personajes y la calma de un final releído hasta la saciedad. En ‘Saber perder’, la tercera novela de David Trueba, las sensaciones son aún más intensas si cabe porque los personajes que protagonizan la historia sienten en sus huesos el vacío de una existencia lineal aderezada por la aparición de secundarios foráneos que se marchan igual de deprisa que llegan. Una obra que conmueve a un ritmo sostenido, que alborota el sentido de la vida y que nos ubica con cercanía cotidiana en el fenómeno de la inmigración en España, eje sobre el que giran las historias cruzadas que presenta Trueba.

Desde el futbolista argentino de éxito, la ecuatoriana que cuida bebés a la espera de legalizar su situación, el que hace negocio con sus compatriotas sin papeles hasta la prostituta nigeriana sujeta a las mafias, dibujan un paisaje ácido en el que se incrusta una familia de clase media venida a menos por el divorcio del padre de familia, la inesperada rebelión sexual del abuelo y la adolescencia sin rumbo de la hija. El cóctel de todas estas variantes es presentado por Trueba con una sombrilla de color verde esperanza que suaviza una realidad ubicada, a la vez, en su vertiente más cruda, más simpática, más rancia y más costumbrista.

Después de ‘Abierto toda la noche’ (1996) y ‘Cuatro amigos’ (1999), David Trueba da un paso más hacia la consolidación de un estilo propio que radiografía con sencillez y sobriedad el día a día de la urbe globalizada.
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‘Saber perder’ (2008), David Trueba, Anagrama

viernes, 14 de marzo de 2008

Ausente


Frío, pero no es invierno. Calor, pero no es verano. La primavera llegará tarde. Los almendros ya están en flor y las heladas sólo aparecen reflejadas en postales, en la luna de un coche perdido en un sueño dibujado por los yetis o en el agua que cae de una ducha tibia por el uso prolongado de una familia numerosa con sueldos insuficientes como para abarcar la factura de cada mes sin visitar la oficina de los créditos exprés.

Hace calor y siente frío por dentro, desasosiego pensante. Su alma está inerte, su sentido meteorológico perdido en clicks sobre el enlace del Instituto Oficial y las conversaciones con desconocidos son más artificiales que nunca. El recurso al tiempo para hablar con alguien que no apetece ha dejado de ser útil. Hoy nada le sorprende, ni un beso a escondidas, ni un sueño robado con la rabia del que no bebe horchata. ¿Hablamos?
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jueves, 13 de marzo de 2008

Asesinos de andar por casa


El protagonista del libro que ocupa mi tiempo libre en los últimos días es un recién divorciado de 45 años que asesina a un ex compañero de trabajo al enterarse de que le había estafado un dinero cuando eran socios. Al quedarse en el paro, divorciarse, sentirse un desgraciado y no gozar de la valentía necesaria como para afrontar su nuevo escenario vital, cae en la desesperación y, de rebote, sin premeditación ni alevosía, mata a esa persona haciéndola culpable de sus males. Todos somos personas más o menos convencionales y da miedo pensar la facilidad con la que se acometen asesinatos en estos tiempos que corren y lo dantesco de las situaciones que rodean a tan irracional o despechado modo de actuar.

Esta noche pasada, imbuido quizá por el personaje de la novela, por las series de televisión, por las películas de éxito que ‘oscarizan’ a actores que dan vida a fríos y calculadores asesinos, por las noticias del telediario o por qué se yo, soñé con que una persona moría delante de mis narices de casualidad. La angustia nació cuando la muerte se producía en extrañas circunstancias, un paro cardíaco o algo así, y estaba yo solo delante de él sin poder hacer nada más que sentir el vértigo de la escena. Como no había testigos que demostraran que había sido una muerte natural, el peso de la justicia cayó sobre mis espaldas bajo la forma de una acusación de asesinato.

No tuve más remedio que huir antes de que se ejecutara la sentencia y esconderme en sitio seguro. Tiré de amistades, de teléfonos sin usar, de agendas amarillentas, de autobuses vigilados por extraños seres que sabían, o me convencía de que sabían, que había asesinado a alguien. Me quedé sin identidad, sin papeles, con el mismo miedo a salir a la calle que el de un inmigrante sin contrato, al cobijo de una fría habitación de un piso húmedo carente de luz, de aire fresco, de vida. Me convencí de ser lo que no era, ese asesino de una persona con problemas de salud que falleció a solas, conmigo, sin testigos…

Voy a dejar de ver la televisión, de ir al cine y de leer novelas negras. Glups.
photo by somos

miércoles, 12 de marzo de 2008

Sin gira


Después de una tensa espera entre sus seguidores desde que el pasado mes de octubre el cantante de Depeche Mode lanzó se segundo disco en solitario, las peores sospechas se han confirmado. Salvo decisión de última hora, Dave Gahan no emprenderá gira promocional de ‘Hourglass’ ni por Europa, ni por América, ni por Asia, ni por África. Sólo unos pocos afortunados tuvieron la oportunidad de disfrutar de sus nuevos temas en directo en una tienda de discos de Nueva York, en vísperas navideñas. Y nada más. Lo que sí ha habido han sido numerosos singles, maxi singles y discos de remezclas, como el último, ‘Hourglass Remixes’ (publicado ayer), con los que Gahan ha hecho caja.

El artista que saca al mercado un álbum debería ser honesto y responder a las expectativas suscitadas con una gira en condiciones. En el caso que nos ocupa, la edad, el hambre de dinero o el pensar que sus fans siempre van a concederle un cheque en blanco han provocado que Gahan cometa el error de no emprender, ni siquiera, una minigira que atienda las voces que la pedían. Es incomprensible, a la vez, en un momento en que los artistas sobreviven a golpe de escenario, dada la crisis que atenaza a las casas de discos en los últimos años por la generalización de las descargas musicales a través de internet.

Esperamos que la decisión no se repita cuando Depeche Mode publique su próximo disco (si es que lo hay).
photo from depechemode.com

¿Diésel o gasolina?


Desde ayer, y en vísperas de Semana Santa, el precio del gasóleo es más elevado que el de la gasolina. Es la primera vez en la historia de la automoción en este país que se produce un fenómeno del cual nadie ha sabido dar una explicación convincente porque sólo responde a las exigencias de un mercado cada vez más escorado hacia los motores diésel. Esa es la realidad y ninguna otra. La evolución en la compra por parte de los consumidores de coches propulsados por motores de gasóleo ha ido a la par al crecimiento de su combustible, independientemente de que el barril de fuel haya crecido a un ritmo más o menos elevado hasta situarse por encima de los 100 dólares. Como se venden más vehículos diésel que gasolina, el combustible ha subido escalonadamente con mayor intensidad para los consumidores del primero hasta alcanzar un precio que rompe el tópico del “merece gastarse un poco más al comprar un diésel porque a la larga amortizas esa diferencia en los repostajes”.

En 1995 el litro de gasóleo costaba unas ochenta pesetas; en 2005, 80 céntimos de euro (133 de las antiguas pesetas) y ayer 1’15 euros (190 de las antiguas pesetas). Como se ha dicho aquí, la evolución espectacular de los precios responde a un crecimiento proporcional de la demanda de vehículos a gasóleo, por lo que se evidencia que los consumidores estamos engañados por un mercado voraz que recurre a justificaciones ante las subidas tan dispares como la reciente situación de conflicto en Suramérica, Oriente Próximo, Oriente Medio, la desaceleración en Estados Unidos o que la primavera cada vez llega antes.

El vaticinio que cabe hacer mientras las ventas apunten a la consolidación de este modelo descansa en prever que las marcas de automóviles tendrán que suavizar desde ya los precios de sus vehículos diésel si quieren seguir vendiéndolos. Hoy carece de sentido comprarlos porque el precio de su combustible está por encima de los más baratos propulsados por motores de gasolina. De una forma u otra, cuando en 2007 los vendedores atravesaron la barrera del euro por litro, se veía venir un crecimiento tan acelerado. Buen viaje.
photo by somos

martes, 11 de marzo de 2008

Ácaros 'veintegenarios'


Año 1988. Hogar familiar. Llaman al telefonillo. Mi madre avanza con torpeza hacia la puerta, como elefante en cacharrería. Llega hasta el pomo después de haberse puesto la bata de estar por casa de forma apresurada y de haberme dicho cinco mensajes en tiempo récord, mientras avanzaba por el ancho del salón hacia el recibidor. Quita los pies de la mesa, vienen a enseñarnos no sé qué, lo de siempre, a ver qué es ahora. Un señor que parece salido de ‘E.T, el extraterrestre’, uno de los que llegaban al final de la película a casa de Elliot con una parafernalia de cables, plásticos, sondas y ordenadores del pleistoceno, accede a la estancia principal de mi casa armado con una caja de dimensiones desproporcionadas para los metros cuadrados de un piso en el este de Madrid. “Lo mejor es que se recoge rápido y que no ocupa espacio”, a mis once años podía deducir que esa sería una de las primeras mentiras gastadas por un comercial a comisión con ganas de vender su primer aspirador del mes en mi casa.

El aparato parece provenir del futuro, pero de un futuro voluminoso, sin mp3, sin móviles, sin chips. El futuro del que procede está inventado por gigantes, por gente sin miras o por algún fanático de la saga ‘Regreso al futuro’. Una hora de prueba ha sido suficiente para que la estupefacción reine en el hogar. Esa máquina liquida hasta el más inhóspito de los ácaros en colchones, camas, rincones, suelo y conciencia. Ninguno ha sobrevivido, a tenor de lo observado en los cientos de filtros utilizados por el operario, parecidos a hostias sin consagrar. Un armatoste inaguantable pero eficaz, eso no cabe duda. Lo peor está por llegar. Hay que echar de casa a ese señor que todavía suda por la manejabilidad y la ligereza del aparato. Sólo cuesta 350.000 pesetas y le regalamos mil filtros, un viaje a Canadá, una bolsa para la resaca y una garantía de 100 años para que la puedan utilizar sus nietos. Nos lo pensaremos, muchas gracias, adiós.

Año 2008. Hogar de emancipado. Llaman a la puerta. No me lo puedo creer. El aspirador ha vuelto. El mismo aparato, filtros marcados por la marca del fabricante y un comercial de similares características. Ya cuesta 3.000 euros. 20 años después me pregunto cuántos se habrán vendido para que todavía queden unidades. 20 años de mi vida unidos por un aspirador. ¿Qué habrá pasado entre Madrid y el Mediterráneo?, ¿habrán tardado 20 años en quitar los ácaros de todas las casas marcadas en su itinerario? Me lo pensaré, muchas gracias, adiós.
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lunes, 10 de marzo de 2008

Zapatero gana


Los españoles renovaron ayer la mayoría de José Luis Rodríguez Zapatero, que con cinco escaños más de los obtenidos en 2004 podrá maniobrar cómodamente a la hora de encontrar socios que le garanticen una gobernabilidad tranquila. Cinco escaños más también cosechó el PP de Mariano Rajoy, lo que le permitirá gestionar una derrota dulce que no suena a batacazo para reconducir la transición en su partido sin sobresaltos. Los grandes perdedores de la cita electoral fueron, salpicados por la consolidación del bipartidismo, Esquerra e Izquierda Unida, con cinco y tres diputados menos, respectivamente, que en 2004. Como novedad, destaca la entrada del partido de la ex socialista Rosa Díez en el arco parlamentario, con un escaño.

Empieza una legislatura en la que después de haber dejado de fumar, de conducir con más prudencia, de no tener tropas españolas en Irak, de ver cómo se casan gays y lesbianas, de esperanza para los dependientes y sus cuidadores, de derechos para las maltratadas, de pagar más por los mp3 y mp4; de pagar más por el pan, la leche, la gasolina, la luz y el gas; de poder con la hipoteca a dudas penas; de no haber ganado el mundial de fútbol, de haber ganado el mundial de baloncesto, de recibir nuestros sobrinos 2.500 euros por asomarse al mundo, de ETA matando, de sanidad pública mala, de educación pública peor, de pagar por las guarderías, de carreteras mejorables, de trabajo mejorable y de diálogo por consolidar; toca demostrar a Zapatero que puede concluir el proyecto que inició hace cuatro años. La confianza la tiene y el escenario le es propicio para tomar decisiones con menos dificultades de las encontradas en la anterior etapa, puesta en duda desde el primer día por el PP al achacar la victoria electoral del 11-M de 2004 a los atentados de Atocha. Al menos, ayer, hubo deportividad y felicitaciones al ganador.

Yo voté y no me arrepiento de haberlo hecho. Me sentiré, aunque sólo sea una ilusión, más partícipe de la vida política y con el derecho a opinar cuando algo me agrade o me desagrade. La siguiente cita electoral, las elecciones europeas de 2009.
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Resultados por escaños: PSOE (169), PP (153), CIU (11), EAJ-PNV (6), ESQUERRA (3), IU (2), BNG (2), CC-PNC (2), UPyD (1), NA-BAI (1)

domingo, 9 de marzo de 2008

Domingo castizo


La Cuesta de Moyano hoy es peatonal pero hace 20 años no. Lo de que no circulen coches es una anécdota al lado de las suelas que han recorrido tan popular librería soleada de Madrid. Con la resaca del chocolate con churros, tomados en cualquier rincón de los barrios capitalinos, como en la Alfarería de Moratalaz (aunque aquí mejor tomar migas o papaviejos), se visita mucho mejor. Llegar hasta el punto de encuentro de libreros, lectores, profesores, curiosos, jubilados, adolescentes, padres forzosos y alumnos forzados es fácil; sólo hay que desearlo, caminar o coger uno de los muchos autobuses rojos de la EMT que conducen hasta allí. Luego, para quedar bien con las pinacotecas, que no digan que ahora todo el mundo lee y nadie observa cuadros, qué mejor que acercarse por el Museo del Prado, el Thyssen o el Jardín Botánico, que de plantas también vive el hombre.

Lo mejor es la sensación de ser padre o ser hijo un día tibio de tardoinvierno en Madrid, si es domingo mejor porque después de adquirir algún libro de lectura obligatoria o de impuesta obligación qué mejor cosa que acercarse por el rastro. Allí encontramos de todo, desde carteristas hasta carteros sin cartera; violinistas con guitarras, sapos empecinados en serpientes pitón; cantantes a sueldo del tendero; camisetas de las que ya no se venden ni en Camden Town y bolsos de pega para ir a la moda en el café de postín después de misa. Si se es ateo, no pasa nada, un buen bocata de calamares cuando no es cuaresma y uno de chorizo cuando lo es. Lo importante es degustar una caña bien tirada, aunque sea rodeado de servilletas de a peseta, huesos de aceitunas y periódicos engrasados.

Quien no disfruta es porque no quiere. O porque está lejos del ruido, en silencio. Nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde. No es mi caso, pero podría serlo de no ser porque ni me acuerdo. He vuelto a ver ‘Las bicicletas son para el verano’ y aparece una escena rodada en la Cuesta de Moyano. Sólo era eso.
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P.D.: Hay que ir a votar.

sábado, 8 de marzo de 2008

Sofía


Sus uñas interrumpían siempre el silencio cotidiano de un hogar de familia numerosa o se mezclaban con el sonido del aceite que fríe a fuego medio unos filetes de ternera aderezados por el ungüento procedente del mortero. La musicalidad del traqueteo, a modo de contraseña, advertía de que pedía paso para invadir por un ratito la vida de cuatro hijos, una madre y un padre de viaje. Era la vecina, quien, después de haber tirado a los pájaros las migas que sobraban de su mantel, solicitaba permiso desde el patio de luces con un rito arriesgado para sus más de 70 años. Como era presumida y escondía muy bien su edad, le gustaba traspasar la frontera de sus paredes para llegar a la zona festiva del piso de al lado. Sabía que le terminarían de retocar unas uñas castigadas por las labores domésticas y rematadas por esa forma tan curiosa de obtener el plácet para entrar en casa. Quería ir a misa, o no, pero pretendía estar siempre arreglada para que si su marido volvía del más allá pudiera encontrarla en perfecto estado de revista.

Si llegaba a la hora del café, encontraba la oportunidad de fumarse un cigarrito con la misma rebeldía que la de un adolescente recién estrenado en el vicio. “Sabes” era su coletilla preferida, la agitaba cada vez que concluía una frase. Escuchaba más bien poco pero siempre tenía la sonrisa a disposición de unas quejas cómplices o de unas alegrías desaforadas. Era una más en las celebraciones cumpleañeras de los niños, daba propinas como una abuela y cuidaba de las criaturas unas dos veces al año, mientras los padres se fugaban de casa por causas de fuerza mayor. Se llamaba Sofía y se ha ido con 96 años.
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viernes, 7 de marzo de 2008

Con cabeza y corazón


Así reza el lema de campaña del PP en España para pedir el voto a sus fieles. Entre ellos, cuenta desde ayer con un inesperado pulso añadido para insuflar ánimos entre los corazones del electorado: El Mundo. La cabecera nacional, o cabeza pensante construida por numerosos cerebros inquietos, buenos profesionales, ha decidido abandonar la casilla independiente que presuponemos a cualquier diario serio que se precie y se ha lanzado, desde su editorial, a la arena de pedir el voto útil a sus lectores para el partido de Mariano Rajoy. Me comentaba ayer un compañero de profesión, igual de perplejo que yo ante tal bajada de pantalones, que ésta es una práctica habitual al otro lado del charco, en el país de las libertades censuradas, pero allí es lógico que suceda. Desde siempre, cada cual ha tenido una línea editorial más o menos definida pero jamás un rotativo en este país, que yo recuerde, se había posicionado tan claramente hacia unas siglas.

“El Mundo pide el voto útil para el PP y el utópico para Rosa Díez”. Así de tajante, así de directo. Me pregunto qué pensarán los periodistas honestos que trabajen en ese diario, los lectores de izquierdas que lo lean con el ánimo del contraste, los lectores de derechas con criterio indignados por presuponerles ignorantes, como si no supieran orientar el sentido de su voto; los lectores indecisos, que habrán encontrado un intento a la desesperada por captar su atención desde las páginas de un periódico que creían serio; los analistas que conocen la línea editorial del rotativo y que se han esforzado durante años en destripar los indicios de su pensamiento corporativo; los partidos políticos democráticos excluidos de tan directo mensaje; los lectores que no van a ir a votar o los que van a votar en blanco.

No me lo puedo creer y me duele que haya directores tan despechados que echen por tierra la vocación de independencia de los periodistas que trabajan en los medios de comunicación españoles. Desde la honestidad, fuera de la ideología o del color por el que sientas respeto, admiración o, sin más, debas favores, el titular y el contenido del editorial debería haber sido, más bien, “El Mundo pide que los ciudadanos vayan a votar el domingo con cabeza, corazón, con todas sus fuerzas o como les venga en gana”.

jueves, 6 de marzo de 2008

El bonachón


Borja encontró su nombre entre una lista de mil agradecimientos, motivo suficiente como para molestar a Laura, teleoperadora desde hace un mes, para anunciárselo. Estaba emocionado por ser uno más de ninguno, por haber tenido que estar cien horas de aquel agosto sin agua suficiente como para que su saliva pudiera con los malos tragos de unos días interminables de gira. No recibió dinero extra, ni muestra alguna de cariño, ni siquiera una palmadita en la espalda. Estaba demasiado sudado como para que le tocasen unas manos trémulas acostumbradas a manejarse en una vida de color pastel.

La bondad de Borja siempre fue una venda para sus ojos, jamás vio la maldad del que abusa, ni la fealdad de la gente sin escrúpulos. Tampoco supo nunca el significado del egoísmo, prefirió imponerse la misión de ayudar y de aliviar a sus compañeros. Se sabía más fuerte y rudo que el resto y quería equipararse a ellos gastando las energías que le sobraban. Era feliz, y punto. Nadie de su entorno, ni siquiera Laura, podía meterse con un carácter tan bonachón, tan fácil de exprimir por cualquier maquiavelo que se preciara.

De los agradecimientos de aquel día pasó a las esquelas de otro. Quiso hacer tan feliz a la gente que compartió demasiados excesos con los que sólo encuentran la felicidad en la amargura de un chute sucio.
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miércoles, 5 de marzo de 2008

Salvemos las cartas


Ha funcionado. Mi ‘campaña’ modesta de concienciación en favor de las cartas tradicionales, las de puño y letra, ha surtido efecto. He recibido el primer manuscrito en años, eso sí, salvando las felicitaciones navideñas de familiares y amigos del pompón del gorro de Papá Noel. Es de mi padre, al que escribí hace cosa de un mes, tal y como anuncié en el post ‘Puño y letra en avión’. Sólo me ha faltado escoger el momento adecuado para leerla.

Como son tan pocas las cartas tradicionales que enviamos y que recibimos, cuando tienes la suerte de encontrar una en el buzón, has de saber buscar el momento para disfrutarla con garantías. Y disfrutarla significa saborear el instante del tacto, mirarla por el anverso y por el reverso, analizar el sello, el matasellos; penetrar en su interior a través de la luz para intentar atisbar el folio aprisionado en el sobre; olerla, por si huele a viaje, a saca de correos, a rancio, a estornudo, a papel nuevo, a pegamento, a nada; tocarla, manosearla sin arrugarla; observar la letra del remitente, su dirección, su caligrafía: y, después, abrirla cuando nos cercioremos de que nadie ni nada podrá interrumpir tan insigne momento: el de su lectura.

Ya la he leído. Me ha dado pena terminarla. La he guardado celosamente en el cajón de mis cosas, las mismas que volveré a tocar cuando se me hayan olvidado que existen.
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martes, 4 de marzo de 2008

Tonalidades de libro blanco


El segundo debate preelectoral entre los candidatos a la presidencia del Gobierno español encontró la puesta en escena esperada por una audiencia que había dado pistas a sus asesores sobre cómo afrontar el envite. Rajoy siguió por el camino del reproche con la única promesa de bajar los impuestos e incentivar la inversión en I+D+i. Zapatero alternó la enumeración de sus propuestas de gobierno con la respuesta a las cuestiones referidas a ETA, a la economía y a la inmigración, ayudado por los datos incluidos en un libro blanco repleto de estadísticas ‘veraces’ (sic.) que dejó a disposición de su adversario. Un debate de tonalidades que, como era de esperar, no mejoró la primera versión del enfrentamiento, resultó más aburrido y tampoco servirá para decidir el resultado electoral más allá del recuerdo de haberse producido 15 años después del que situó cara a cara a Felipe González y a José María Aznar.

De guante blanco, por definición, el debate no podía ser. Pero sí de libro blanco, el color de las estadísticas discutidas hasta la saciedad para comprobar cuál de los dos ‘niños’ es el más respetuoso con la verdad, quién quiere el final de ETA, cómo se construye una casa de VPO, dónde está el paro perdido y quién tiene menos tics nerviosos ante las reprimendas del adversario. Propuestas hubo más por parte del actual presidente del Gobierno, aunque se perdieron entre insultos encubiertos de decencia política. Del blanco inicial, coincidente también con el apellido de uno de los asesores y con uno de los productos que ha subido de precio en la legislatura, la leche, pasamos al verde. Salvo enterarnos de que la fruta cuesta menos con el PSOE y el minuto dedicado al final del debate a hablar sobre el cambio climático, la tonalidad de la esperanza pasó sin más pena que gloria por el escenario. Lo que sí vimos fue el rojo, reflejado en las caras de los contrincantes al verse acorralados por algún dato o insultados de forma políticamente correcta; y en la corbata del candidato del PP, que repitió su prenda de la suerte.

Azul, el color corporativo de las vallas de Rajoy, fue el escogido de nuevo por Zapatero en su indumentaria, un traje demasiado estrecho como para respirar y caminar con naturalidad. La misma tonalidad que representa a ese agua de un trasvase, el del Ebro, que después de ayer seguimos sin conocer si se ejecutaría con el candidato del PP en el poder. Amarilla se quedó la niña de Rajoy, la audiencia al ver la utilización del terrorismo y el tono de las tertulias de unos expertos en nada a sueldo de la ignorancia. El domingo sabremos quién es quién, aunque es fácil prever el negro futuro del perdedor y el dorado destino del ganador. En las urnas, claro está.
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P.D.: ¿No será Rajoy el Almunia del PP?

Vaya democracia (por Javier Montes*)


Acabo de ver el debate y... ¡vaya fiesta de la democracia que ha vivido España! Pensando que hacía quince años que no se celebraba un debate así quiero entender que esta democracia en la que vivimos está definitivamente asentada.Quizás sea una barbaridad lo que digo porque no viví otros sistemas, pero si esto es democracia insisto en que me quedó con otra cosa. Estamos en una democracia tan falsa que un mero diálogo de besugos entre dos tipos concita delante del televisor a 13 millones de españoles. La tercera emisión más vista de la historia de España sólo por detrás de la final de la Champions entre el Real Madrid y la Juventus y la actuación de Rosa en Eurovisión. Eso también lo ha conseguido esta democracia.


Resulta interesante que esa fiesta de la democracia sólo siente en una mesa a los dos partidos políticos más votados. El resto, otros siete, son de Segunda División y tienen un espacio aparte. Eso es la igualdad de esta democracia. Eso es el pluralismo. Ahí está la libertad de expresión.Tras el debate del pasado lunes, el diario 'Qué!' publicó en la portada del día siguiente un titular que me gustó mucho: "¿Y las propuestas?" Faltó completarlo con unos destacados que recogieran: los dos únicos partidos a los que se les da voz defendieron lo que han hecho y recriminado al contrario lo mal que ha actuado. Las únicas dos alternativas que os puede ofrecer esta falsa democracia son Zapatero y Rajoy. Bueno y el resto pero eso será otro día y nuestros medios de comunicación ya sabrán esconderlo oportunamente. En esa portada del 'Qué!', en un sumario leí: "Raúl Castro abre un buzón de sugerencias para quelos ciudadanos propongan ideas para mejorar laeconomía del país". A mi me dejan ir a votar.

*Javier Montes es periodista

lunes, 3 de marzo de 2008

219 páginas


Empezó su recorrido en el metro, donde se llevó codazos, empujones y un pisotón tan doloroso como involuntario en lo más hondo de su lomo. Todavía quedaba un largo trayecto por recorrer y su historia, aunque agitada, permanecía fiel a la original. En todos los sitios que visitó despertó miradas curiosas y fue contemplado atentamente por más de uno cuya única ocupación era la de mirar al tendido o la de esperar que el paso del tiempo pusiera ante sus ojos una escena diferente que le ayudara a terminar el día sin sobresaltos. Después estuvo en la consulta. La sala de espera era muy pequeña y tuvo que perder dosis de exclusividad al compartir protagonismo con otros en peores condiciones que él, demasiado rasgados como para satisfacer a un maniático de lo correcto y de lo ordenado.

Lo peor llegó por la tarde. Estuvo perdido, desconcertado y sin brújula durante más de dos horas. Se le cayó media caña de cerveza encima, fue arrastrado por la barra como una piltrafa, mirado de reojo sin reconocimiento y, finalmente, ubicado en una esquina sin vida, llena de polvo, donde se acumulan los que no saben estar de moda ni decir lo que los demás esperan escuchar. Cuando la noche advertía de la inminencia del cierre del local llegó él con cara de susto. Le indicaron dónde estaba y suspiró con alivio. Lo cogió suavemente, lo acarició y lo abrazó como al niño que llevaba dentro. Le quedaban 219 páginas por leer de ese libro que dejó olvidado en el bar del centro.
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domingo, 2 de marzo de 2008

El parque


Comprender el significado de un friqui es difícil para unos ojos inexpertos, para unos oídos sordos de experiencias diferentes y para unas manos mancas de tacto inverosímil. Con un paseo vespertino de sábado en un parque de cualquier gran ciudad, el interesado encuentra numerosos ejemplos donde encasillar la vida de los que la entienden de una forma distinta a la que marca el patrón de lo mínimamente exigible en sociedad. ‘Recién pintado’ sin Ibáñez, diábolos, bolos, tándems, chorritos de agua en fuentes desperdigadas por el camino, patines vírgenes, bicis con manillar de aleación, muñequeras de atleta fracasado y motos bañadas en ecologismo dibujan una acuarela impresionista de ensueño barroco por su contenido, austero por su silencio y cariñoso por la familiaridad de sus trazos.

La inmigración deja de ser un problema, los mayores pasean de la mano de los Andes y los jóvenes esconden sus botellas de pasión ante la amenaza equina del golpe policial. Toboganes, patos, olor a estanque y sensación húmeda que afecta al más insignificante de los huesos termina por empañar la vida de un paseante por la ciudad dormida.
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