viernes, 29 de febrero de 2008

Adiós ciclismo, adieu


L’Alpe d’Huez, La Madeleine, Sestrieres, Morzine, el Tourmalet, las CRI, el diablo de la montaña, los lunares rojos, el maillot amarillo y el verde, las cuentas de la vieja para calcular la clasificación general virtual antes de conocer la oficial, la radio en la playa, el transistor en la piscina, el resumen de la merienda, la frustración del perdedor, la satisfacción del ganador, Fignon, Induráin, Perico, Lemond, Theunisse, Bugno, Chiapucci, Armstrong, Beloki, Pereiro, Hinault, Olano, Zberg, Abdoujaparov, Cippollini, Zabel, Ullrich, Rijs, Roche, Ocaña, Bahamontes, Anquetil, Merckx, Zoetemelk, Breukink, Lejarreta, Arroyo, El Chava, Martín, Casartelli, Contador.

Con Contandor, se inició la cuenta atrás. Stop. Me quito. El próximo será el primer verano que pase sin la banda sonora de la ronda gala de fondo. Las siestas tendrán que conformarse con la canícula para armonizar el sueño. La competencia en el hogar por ocupar la butaca VIP frente a la tele perderá sentido, ya no hará falta pelearse. Sus organizadores han pulverizado el récord de acoso a un deporte que siempre ha despertado pasiones, que ha sido espejo de numerosos sacrificios, protagonista de momentos épicos, escaparate del espíritu de superación, producto televisivo de lujo. Me retiro, no soporto más bochornos, prefiero conservar los mejores momentos sin corromperlos. Con Contador se han pasado. Si no va él, me quito de por vida del ciclismo. No me creo nada o no sé a quién creer. Me duele, pero adiós ciclismo, adiós.
photo by somos*
*La foto está tomada en la exposición que acogió París en julio de 2003 para celebrar los cien años de la ronda gala

jueves, 28 de febrero de 2008

Manos libres


Una carcajada procedente de la mesa en la que tres personas comparten almuerzo despierta las alertas del resto de comensales. De fondo, el monólogo enlatado procedente del teléfono móvil que sostiene uno de ellos para que los otros dos no pierdan detalle de las sandeces trasladadas por su interlocutor. El destripador de intimidades o delator utiliza la mano que le queda libre para llevársela a la boca y situar el dedo índice en la comisura de sus labios para pedir silencio. Claro, si el que habla se entera que es blanco de la mofa pública puede ser que la diversión termine y el sonrojo reine en la sala.

Son muchos los escenarios en los que es fácil encontrarse con indefensiones similares a ésta. Si giramos la vista atrás, seguro que recordamos en los últimos días a alguien que nos ha abierto de par en par la intimidad de quien le llama o hemos asistido a episodios en los que un círculo de amigos, enemigos o falsos recurren a la llamada al ‘tonto del grupo’ para amenizarles una existencia gris, cínica y artificial como las carcajadas de necios que pregonan. Hay que ser verdaderamente básico para aprovecharse de la indefensión de una persona que no sabe que está siendo escuchada y exhibirla en plaza pública como hacían siglos atrás cuando se trataba de humillar a alguien por sus delitos. El problema es que hoy en día no es delito que alguien te llame al móvil, más bien lo contrario.

Si alguna vez me escucháis sin quererlo, no haced caso, mi versión sólo es compatible para oídos sordos.
photo by somos

miércoles, 27 de febrero de 2008

La farola


En la avenida donde vivo hay un carril bici, una acera amplia, varias rotondas y unas farolas de color verde muy altas que alumbran la vista de los noctámbulos. El destino me regaló la presencia de una de esas luminarias junto a mi casa. Todos los días se asoma a mi intimidad desde el tejado y proyecta un haz que difumina de naranjas las estancias de la vivienda, como el ojo del Gran Hermano. Tengo la sensación de que es un sofisticado instrumento de vigilancia, aunque esto sólo ocurre cuando cojo de la mano a mi imaginación y la saco de paseo. Si no, ya hubiera ido al médico o me hubiera autodiagnosticado un episodio de manía persecutoria para poder suministrarme algún fármaco sin receta. Es en esos momentos de congestión mental cuando pienso que la farola registra en un disco duro o en un chip prodigioso cada movimiento que despliego en el interior de las paredes que me cobijan.

Como nos han acostumbrado a sabernos vigilados por lentes ocultas en las ciudades, no es tan descabellado pensar que una de esas cámaras con ojo de pez se ubique en el interior de tan luminoso elemento. Por si acaso, al llegar la noche, cierro las escotillas para evitar conjeturas, para cenar sin ser visto o para pensar sin que nadie lo sepa. Lo que no me esperaba era encontrarme con una sorpresa tan mayúscula como la que me ha asaltado esta mañana. A la farola le ha salido un apéndice a la altura de mi balcón. Tiene ojos, nariz, boca, cejas, pestañas, pelo, orejas y me pide que vote con todas mis fuerzas. Escapé de su luz, pero no me permite hacerlo de la campaña electoral. Ya queda menos.
photo by somos

martes, 26 de febrero de 2008

Portadas ganadoras


Los periodistas –algunos- se sintieron ninguneados al ser suplantados por ciudadanos cuando TVE lanzó la fórmula del ‘Tengo una pregunta para usted’. Ayer, los telespectadores tragaron con un modelo de debate pactado entre los dos principales candidatos a acceder a la presidencia del Gobierno en España, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. El primer cara a cara en 15 años fue magnificado desde hace meses por los medios de comunicación, utilizado como ejemplo de libertad de expresión al alcance de todos por los partidos políticos y convertido en un fenómeno mediático similar a un evento deportivo con previa, conexiones en directo a la llegada de los candidatos, cuenta atrás, entrevistas a los componentes del banquillo de asesores y, por supuesto, con ganador y perdedor.

Independientemente de quién estuvo mejor o peor ante unas cámaras programadas de antemano para no cebarse con los tics de los contrincantes, el debate careció de la naturalidad que requeriría una cita tan abierta a priori. No vimos la versión en carne y hueso de los dos candidatos, más bien su cara más política, la misma que ofrecen en la tribuna del Congreso de los Diputados un día cualquiera de debate. Entonces, ¿para qué tanto bombo?, ¿acaso los ciudadanos no prefieren un modelo más directo sin la ventaja de unas fichas preparadas a destajo con la suerte de que cualquier estadística es susceptible de ser analizada al albor de un ideario?

No fue, precisamente, un escaparate de propuestas, más bien un ejemplo televisado de los principales ejes de crispación de la legislatura (ETA, inmigración, economía y estatutos de autonomía). A ninguno de los dos se le ocurrió hablar más de futuro que de pasado y a ambos se les notó tirar de guión y leer en exceso al encontrarse en aprietos argumentativos. Un muestrario, pues, de manipulación televisiva al servicio de las mentiras o verdades de unos mensajes simplificados al máximo para convertirse en sumario, cintillo, titular dentro de una noticia o noticia dentro de una farsa encabezada por un título con el nombre de quién ganó y orquestada de antemano por cinco gallitos al uso con pretensiones futuras en algún sillón caliente parecido a los utilizados ayer por los candidatos, pero con ruedas.

Desde luego, el espectáculo hubiera adquirido condición de espectáculo si hubiéramos visto a dos personas libres, con argumentos adecuados a su ideario político, pero sin la trampa audiovisual. Si el político siempre abre entre los escépticos la espita de la mentira, ayer consiguió que todo quedara más falso, menos verosímil que si se hubieran atrevido a salir a pecho descubierto. Por su parte, los periodistas, incluidos los que cuestionaban la fórmula abierta de ‘Tengo una pregunta para usted’, ya han dictado sentencia hoy en función de la línea editorial de las cabeceras o cadenas donde trabajan con portadas ganadoras. Hubiera sido mejor que siguieran molestos y, en vez de haber asistido a un ‘debate histórico’, hubiéramos visto otros ‘Tengo una pregunta para usted’. Seguro que habríamos vuelto a ver a los políticos de carne y hueso, a esos que también compran pan, leche y pollo y no saben explicar por qué han subido tanto las hipotecas. ¿Autocrítica profesional?
photo by somos

El segundo cara a cara se emitirá el próximo lunes 3 de marzo.

lunes, 25 de febrero de 2008

Lluvia


Llueve. Los sentimientos de la gente, amontonada en sus casas, salen a pasear; aprovechan la melancolía que despierta el fenómeno meteorológico para transitar sin reposo por las calles de la ciudad. Veranos de amor inconclusos, familiares a los que no se les supo decir la verdad antes de irse, amores rotos sin pedir perdón o recuerdos en tetrabrik se encuentran sin mojarse para revivir en soledad verdades y mentiras del pasado. Un día antipático para los que no lo son; triste para los que se sienten tristes; alegre para los pragmáticos que piensan en la sequía; de regocijo para los que prefieren mojarse la coronilla antes que ver la tele; rutinario para los que conviven el 80 por ciento de los días del año con lluvia; insólito para los que tienen la suerte de ver llover por primera vez en su vida.

Después siempre sale el sol, el único que se atreve a quitar la capota de la melancolía y a mandar a descansar a unos sentimientos espinosos que a nadie le gusta compartir entre cuatro paredes. Cuando vuelven a casa, sus inquilinos ya se han olvidado de ellos porque han salido a la calle a sonreír, como manda el código social aprehendido, quién sabe, en un día lluvioso.
photo by marga ferrer

sábado, 23 de febrero de 2008

Resaca


A las cinco de la mañana, dos horas después de acostarse y cinco antes de levantarse, su boca era una esponja seca que activó las alertas del cerebro para que el individuo dejara de dormitar. Un último ronquido de exceso precedió a la incorporación sobre una cama sin deshacer, con un pijama de calle y el sabor amargo de la incongruencia etílica. Tras unos segundos de relación íntima con sus pensamientos, una reordenación mínima de los actos emprendidos en el escenario de la fiesta y un halo de arrepentimiento por haber desnudado su intimidad ante aquellos desconocidos se reincorporó para sentir el vértigo de una distancia recorrida sin titubeos pero a regañadientes, a impulsos de una jaqueca perenne por madrugadora.

El agua no sirvió para barrer la pasta bucal formada en su cavidad espirituosa pero le alivió el grado de pestum tras festum. Tardó un poco en reconciliar el sueño, bastante más de los dos segundos recorridos tras su primera irrupción en la cama al llegar a casa. El móvil sonó siete veces antes de levantarse, el gato pidió comida hasta enmudecer, llamaron al timbre pero creyó soñarlo hasta que el sol de fin de semana convenció a los párpados de su apertura. La luz cegadora aprovechó la indefensión de una persiana subida desde la mañana del día anterior para delatar el rojo revestido de pereza con el que sus ojos comenzaban a afrontar el primer sábado sin ella.
photo by somos

viernes, 22 de febrero de 2008

Existe...


…un lugar en el que la prensa llega al quiosco a las 11:00 horas y a nadie le importa; existe un lugar donde se espera detrás de una cuerda a que el camión cargue el depósito subterráneo de la gasolinera sin exasperaciones ni cláxones mal empleados. Existe un lugar donde los gatos y los perros juegan sin que a nadie le sorprenda. Existe un lugar en el que la gente sonríe al cruzarse con el desconocido, donde se tiende la mano cuando alguien está en apuros sin que tenga que morirse antes. Existe un lugar donde es más fácil relajarse. Existe un lugar en el que encontrar un diálogo a solas no tiene por qué ser un monólogo.

Sin embargo, en ese lugar no existe el nicho laboral adecuado para los que quieren ser alguien, es un lugar para el sector servicios, es un lugar inédito, residencia de lujo para la clase trabajadora, al sol, sí, pero sin ser lunes.

P.D.: el lugar es secreto, pero no utópico. Existe.
photo by marga ferrer

jueves, 21 de febrero de 2008

Máscaras chinas


Del ‘New York Times’ rescatamos una información referida a los problemas que puede conllevar para los deportistas la contaminación de Pekín durante los juegos olímpicos que se celebrarán el próximo verano en la ciudad china. El equipo de psicólogos del deporte del Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) baraja la posibilidad de entregar a sus atletas mascarillas para que las usen cuando no compitan y evitar así los riesgos de unos niveles contaminantes tres veces por encima de los recomendados por la OMS. El reportaje contiene testimonios de algunos deportistas que reconocen haberlo pasado mal al haber competido en la ciudad pekinesa, especialmente los que son más sensibles a padecer problemas respiratorios. Aseguraban que, al terminar una maratón o una prueba de media distancia, masticaban polvo y escupían mocos negros. Puede ser desagradable, pero más aún, puede convertirse en un problema de calado internacional si las autoridades chinas interpretan el gesto como un rechazo a su país.

Las máscaras no serían las típicas de papel, los analistas del USOC han diseñado un modelo cuyo patrón está escondido bajo llave para no hacer saltar las alarmas antes de tiempo. Las de papel ayudan a protegerse de entre un 25 y un 45 por ciento de las emisiones perjudiciales para la salud; la nueva propuesta de estos psicólogos del deporte permitiría a los atletas protegerse al 95 por ciento, por lo que podrían comenzar a competir en el momento de quitársela sin haber sido expuestos a elementos nocivos que pudieran interferir en su rendimiento final.

Tal y como está el mundo del olimpismo en particular y del deporte en general no me extrañaría que fueran prohibidas más allá de los conflictos internacionales mencionados, más bien como elemento de la lucha antidopaje. Si los chinos no quieren que los norteamericanos les saquen los colores por la contaminación, éste sería el mejor camino para evitarse problemas, desde luego. Terminarían siendo ejemplo de los JJ OO más concienciados en la lucha por acabar con el dopaje en la competición. Otra vía podría residir en que China se reservara el derecho de ser el país impulsor de este material para los deportistas, incluida la fabricación de las máscaras anticontaminantes, al menos de cara a los juegos olímpicos.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Una persona normal


El ruido de aspirador aísla lo suficiente como para cometer un asesinato sin que nadie se entere. Eso debió pensar Ricardo el sábado cuando aprovechó que su parienta, como a él le gustaba llamarla, limpiaba los rincones de su coqueto piso en el barrio chino de Alicante. Llegó a casa después de tomarse unos vaqueritos con sus amigotes. Ninguno atendió las fanfarronadas habituales que se gastaba en público, su cobijo natural, su agujero de lamentaciones, su espejo de complejos envasados al vacío. En vez de hablar, escupía gargajos de soberbia y en vez de escuchar pregonaba sus verdades a golpe de exaltaciones zafias, sin rumbo, devastadoras, sin opción al diálogo. Esa tarde se fue del bar no sin antes lanzar soflamas contra todo el que se movía, su ira regaló a los presentes un último aliento de amenaza: “Voy a matarla”.

Nadie le dio importancia a unas palabras amontonadas, no más desproporcionadas que las que usaba habitualmente. Nadie se preguntó qué haría después porque su marcha significaba el alivio del personal allí postrado, en la barra de un bar con olor a bacon, a azufre contra las moscas repartido por la barra y a carajillos fríos sin azúcar a la espera de ser tragados por sus propietarios. El mismo escenario donde, tres horas después, desembarcaron las cámaras de las agencias de TV encargadas de dar cabida al esperpento de una audiencia cada vez más tragona para preguntar al encargado y a la clientela, la misma por supuesto, si conocían a Ricardo. “Era una persona normal”.
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martes, 19 de febrero de 2008

El reflejo de Kosovo


Kosovo, independiente; la UE, no; Estados Unidos, sólo aparentemente. La declaración unilateral de independencia del último país resultante de la disgregación yugoslava iniciada en 1989 siembra las dudas en el panorama internacional sobre la posibilidad de que resurja el avispero de los Balcanes. España ha mostrado una posición ambigua al respetar, por un lado, el reconocimiento al nuevo estado de sus socios europeos y, por otro, al negar ese respaldo desde su Gobierno. No huele bien -mejor dicho, nada bien- el panorama resultante de esta independencia exprés aprobada tan sólo unas semanas después de que Serbia celebrara unos comicios electorales marcados por las opciones de victoria de los nacionalistas, que reclaman Kosovo como origen de las raíces de la cultura serbia.

Es de suponer que la decisión española de no respaldar al nuevo estado atiende a la alerta internacional destapada la semana pasada por el presidente ruso, Vladimir Putin, al situar a España en el centro de la incongruencia europea en relación a Kosovo. Para Putin, quedaba clara la doble vara de medir de la UE, cuando en nuestro país existen, a su juicio, conflictos parecidos al de los albanokosovares, en clara alusión a la situación del País Vasco, y ningún país en Europa se ha atrevido a abrir la boca para opinar con el mismo empuje. Precisamente por ello, España no puede reconocer a Kosovo, por el temor de que el eco de una decisión precipitada llegue hasta aquí y se plantee el debate de la secesión vasca con más fuerza. Además, en plena carrera electoral, los contendientes políticos no sabrían atajar una crisis de esas características, más allá de utilizar, como hasta ahora, el nombre de ETA como arma arrojadiza.

Lo raro es que no se hayan movilizado todavía los nacionalistas como lo hicieron las pasadas navidades en las manifestaciones convocadas con el pretexto de los partidos disputados por las selecciones autonómicas de fútbol. Lo que sí ha habido han sido declaraciones institucionales. El Gobierno vasco ha asegurado que Kosovo es ejemplo “de vigencia del derecho democrático a la libre determinación plasmado en la legislación internacional, y desmiente una vez más a los que sostienen que este derecho no existe en ningún país democrático". No tardará Ibarretxe en poner de nuevo sobre la mesa su propuesta de referéndum para la autodeterminación en Euskadi. Y si no, el tiempo. La cuestión vasca, pues, recobra actualidad y encuentra en Kosovo un espejo con el que deslumbrar a Madrid.

lunes, 18 de febrero de 2008

Concursos


Soy uno de los muchos tontos que ocasionalmente ve la televisión o escucha la radio. Debo serlo, al menos así me consideran los responsables de los programas que incluyen la fórmula del concurso en sus guiones. Son concursos para tontos, insultan la inteligencia o la inocencia del participante potencial, del que sólo persiguen su prestación económica en forma de mensaje escrito o de llamada supersónica al teléfono de la esperanza. Recaudadores de impuestos de lo privado, embaucadores de lo fácil por lo difícil, terrible escenario del esperpento mediático.

Lo último que he encontrado al zapear por la propuesta televisiva de un sábado cualquiera al mediodía es el concurso de uno de los programas de más audiencia de TVE, relacionado con la crónica rosa de la vida. Propone a los telespectadores ‘adivinar’ cuál de las tres palabras mostradas en la pequeña pantalla es la primera por orden alfabético. Sí, sí, así de fácil por difícil que lo parezca. No estaría de más que los mostrencos televisivos se estrujaran un poco el coco, por su salud y por la de nosotros, los sufridores de la audiencia, para ofrecer concursos de verdad, de los que enriquecen y conceden premios merecidos, no el porcentaje proporcional de una recaudación hecha a destajo con el pretexto de una pregunta respondida de antemano.

Por cierto, el programa de marras, alentaba a participar bajo un lema que rezaba: “Con TVE pueden activar su mente”. Sobran más palabras.
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domingo, 17 de febrero de 2008

Montad, que nos vamos


¿Os imagináis llegar a la Edad Media en un C4? –por no decir otro modelo, no percibo comisión-. A mí me cuesta pensar en ello sin escapar de la representación jocosa de los Monty Python en ‘Los caballeros de la mesa cuadrada’, pero lo intento. Muchas veces me subo a la imaginación para recrear escenas del pasado y pocas llego a mi destino de forma nítida. Me gustaría poder oler realmente una calle de cualquier ciudad amurallada, supongo que la nota predominante sería el orín y el agua estancada, pero no lo sé. Nadie lo sabe. Los cronistas de la época se esforzaban en recrear de forma épica los instantes de gloria, las cruentas batallas, los líos de palacio y las cuitas entre nobles por heredar unas tierras. Y hasta ahí podían leer.

Al no haber blogs, desconocemos el lado anecdótico de ese tiempo; la letra pequeña de un contrato social basado en jerarquías con ojos, nariz, falanges, tímpanos y paladares más o menos exquisitos, no lo sabemos. Existen recreaciones, biografías y herencias mal conservadas, pero desconocemos a qué olían nuestros antepasados medievos, cómo preparaban la carne, cómo amanecía en el mismo lugar donde hoy se asienta nuestra casa o cómo se vivía sin contaminación acústica, sin bombas nucleares o sin comunicación tecnológica.

Podríamos evocar el sueño del regreso al pasado, no sé cómo, pero podríamos. Se me ocurre no ducharnos con agua caliente, no ir al servicio, no utilizar el teléfono, ni la tele, ni el ordenador, ni las bombillas, ni la lavadora, ni el metro, ni la calefacción, ni el mechero, ni el avión, ni el microondas, ni el chat… Sólo podríamos coger el C4 –u otro modelo de similares características- y meternos en el túnel de la experiencia con dirección a la baja o alta Edad Media. Si nos dejaran no habría que pagar peaje, o sí, peaje en sombra.

“Aquí puede, vuesa merced, encontrar otra forma de escribir...”
photo by somos


sábado, 16 de febrero de 2008

Mi doble


¿Dónde estaré? Me refiero a ese ser calcado a mí que aseguran haber visto en más de una ocasión por diferentes lugares, que ha osado meterse en mi existencia sin darle permiso y que no recuerdo haber visto jamás. Eres clavado a pepito; no me lo puedo creer, qué parecido tan asombroso tienes con mi primo, el hermano de la amiga de Raquel, aquel que nos invitó hace 15 años cuando tu padre no tenía barriga, yo no quería estar y tú acababas de empezar a ser mediocre… ¿Dónde estará?

Es complicado pensar en otro yo con similares características a las del agente pensante. Prefiero, quizá, no cruzarme nunca con él, ya que a lo mejor sacaba mi lado más salvaje y el instinto agresivo querría golpearle con rudeza hasta acabar con ese clon que resta autenticidad a mi lado físico. ¿Dónde está? No lo sé, ni me importa.
photo by somos

viernes, 15 de febrero de 2008

Alimentación global


“Están buenos estos espárragos, como se nota que estamos en Navarra”. No dudo de que estén exquisitos pero no son de aquí, vienen de los países del Este, aquí no damos abasto para producir tanta demanda. Vaya, pues desde entonces uno no para de mirar la letra pequeña de las latas y de los botes de los espárragos de Navarra y es cierto. En algunos de estos envases, en chiquitín, viene escrito el lugar de procedencia de tan insigne producto navarro. China, Perú, Chile, Vietnam… un conglomerado de culturas, lenguas y raíces que han salido al rescate de las necesidades de mercado de una vianda con calibres diferentes, texturas diversas y sabores más o menos protagonistas en función del gusto de esa demanda tan voraz.

Los espárragos no son los únicos sometidos a la deslocalización de la industria gastronómica española. De Holanda llegan a España los berberechos que no se enlatan en la cornisa cantábrica; las bodegas de Albariño o de Ribeiro no tienen suficientes uvas en Galicia para llenar todas las botellas que exige una producción cada vez más feroz, por eso las traen de las comarcas vecinas de Castilla y León o de otros puntos de la Europa incipiente; las trufas, que tan bien acompañan los platos de carne roja en zonas como Aragón, han tenido que llegar desde Croacia o Bulgaria para satisfacer los paladares más exquisitos; el marisco ha dejado de ser gallego hace tiempo y se ha sustituido por el nostálgico congelado o por piezas traídas desde China cobradas más baratas en la lonja pero igual de caras en los restaurantes.

Ejemplos hay muchos, como se puede comprobar, pero encontramos un caso que preocupa por encima del resto: el del jamón ibérico. Ahora resulta que empieza a gustar fuera de España, especialmente en Estados Unidos y China. A ver de dónde traemos más producción cuando la demanda se desborde y nos dejen sin ellos. ¿Quién hace jamones ibéricos en otro punto del planeta? Los productores de tan sabrosa vianda ya han advertido de dos cuestiones: la primera, que los precios se van a desorbitar porque la producción no puede acelerarse dado que los cerdos se crían bajo un estricto proceso; la segunda, consecuencia de la primera, es que al exportar los jamones como nunca, se convertirá en un alimento de lujo que sólo pediremos en contadas ocasiones. Vamos, que tendrán que inventar algo para sustituir el placer de comer jamón, como ya hicieron hace décadas con las angulas al popularizar el consumo de gulas, que están buenas pero no es lo mismo.
photo by marga ferrer

jueves, 14 de febrero de 2008

Ses salines


El sol no pica, la gente sólo existe de lejos: de cerca, el eco de una presencia masiva meses atrás. Huele a percebes, aunque lo que hay son lapas que descansan al compás de un mar a la expectativa, limpio, contento por estar acompañado de quietud, de nubes efímeras, de algas secas tras recorrer millas de costa sin brújula. Ojos cegados que perciben turquesas, azules y blancos; pies que siembran la arena olvidada por los que vienen y van; gotas de lluvia temprana caen para agujerear el terreno y dar paso otra vez al sol, que hace crujir el firme como una crema catalana recién flambeada.

Melancolía, sí, pero también frescura de pensamientos, reciclaje de proyectos por emprender y la dulce compañía de una sonrisa móvil que capta la misma realidad desde su tercer ojo. Me mira con su 20 y pienso en aquello que nos hace sonreír. Las raíces de los pinos y de las sabinas cuelgan por las dunas protegidas y el silencio se hace posible ahora, que el bolígrafo cesa su recorrido por la pista de ses salines. Voy.
photo by somos

miércoles, 13 de febrero de 2008

Bordissot negra


Ha nacido un nuevo litigio, una nueva pugna localista de las muchas que se enquistan en el mundo hasta convertirse en culebrones esperpénticos. La prensa local pitiusa recoge con riqueza tipográfica el conflicto abierto entre las islas de Mallorca e Ibiza y de ésta última con Valencia por erigirse en poseedoras del privilegio de ser el origen de una variedad de higuera denominada bordissot negra. ¿De dónde es autóctona? Como su propio nombre indica, el fruto que ofrece es un jugoso higo negro que hace las delicias de los aficionados a tal vianda, independientemente del lugar de procedencia original de la semilla que lo parió. Pues en esas están los estudiosos en la materia, los expertos universitarios de ambas regiones, de ambas islas y del archipiélago balear. La última en incorporarse al carro de los estudios ha sido, a instancias del municipio de Burjassot (traducción de bordissot al valenciano), la Universidad de Valencia.

Según los estudiosos baleares con intereses en Ibiza, la higuera es ibicenca; los mallorquines aseguran que los datos que poseen sitúan el origen en Mallorca; y, ahora, lo más probable es que en Valencia concedan a Burjassot la autenticidad de una procedencia avalada por ser la traducción de la nomenclatura de un municipio adosado al casco urbano de la ciudad sin mucho espacio sobrante como para encontrar una higuera bordissot negra por sus calles. Donde sí hay, y muchas, es en Ibiza, por lo que la plana política insular, metida de lleno en la causa, ha defendido que lo importante es contar con ellas y saborearlas, no tanto su origen. En este sentido, una consejera del gobierno isleño ha asegurado que “no nos preocupa que Burjassot la quiera declarar como autóctona ya que si es de un lugar o de otro no nos quitará que sea una variedad local” (sic.).

Bonito espectáculo a sumar al debate sobre el lugar de nacimiento de Cristóbal Colón. Fue en Génova, sí, ¿pero en cuál de todas las Génovas que hay repartidas por el planeta? En Mallorca, los genoveses de la isla celebran ser la cuna del descubridor... Aunque me temo que esta es otra historia.
photo by somos

Puño y letra en avión


Desde que se implantó el email como forma de comunicación mayoritaria he dejado de escribir como manda la tradición, con mi puño y letra. Y lo he hecho porque todos somos, inherentemente hablando, animales que habitan bajo un mismo techo: la sociedad. Cada cual actúa e interactúa bajo el paraguas de una personalidad, una actitud, un compromiso, un gesto o una educación, pero compartimos la misma casa. El manuscrito ha pasado de moda hasta para los que lo defienden nostálgicamente. Me duele la mano cuando escribo sobre un papel, debe ser como la memoria, que si no se usa se pudre.

Ahora aparecen estas letras en su pantalla, frente a unos ojos quizá vidriosos y humillados por esa luz que las cámaras de TV captan con parpadeo. Que lo hagan con la conciencia romántica de que el origen de todas estas palabras que aquí presento hoy surgieron de una libreta comprada para tal fin en el aeropuerto de Manises, una tarde de febrero, dos años después de que DM barrieran en Madrid. Por cierto, ayer escribí dos cartas, una a mi padre y otra a mi madre; se quieren, pero son celosos de recibir lo que el otro no ha recibido.
photo by somos

lunes, 11 de febrero de 2008

Instimóvil


Dale una colleja, que ni se queja. Pero, espera, voy a preparar el móvil para grabarlo. Cuando yo te diga le das una hostia que no olvide en su vida. ¡Ahora! Qué guapo, ha quedado dabuti, el tonto ni llora, ni protesta, ni nada. Ya te lo dije yo, era muy fácil. Desde que le metimos la paliza antes de Navidad por chivarse al profesor de gimnasia no se le ha vuelto a ocurrir abrir la boca. Vamos a mi casa, lo colgamos en ese portal del que te hablé el otro día, donde salía cómo los skinheads cogían por banda al vagabundo del Champion.

Hola mamá. ¿Qué tal en el instituto, hijo? Bien, como siempre, me voy a la habitación que mañana tengo un examen de inglés. ¿Qué te ha pasado en la nuca? Tienes un moratón… Nada, no te preocupes, lo de siempre, ya sabes… ¿Quién te ha lo ha hecho? Nadie, me he dado sin querer. Que no me entere yo que te pegan, ¿eh? Cuando venga tu padre se lo diré, anda vete a estudiar.

Cayó desde el séptimo como un tomate contra el suelo. Gajes de la adolescencia feroz, educación del siglo XXI, mentiras de alumnos, verdades sociales. ¿El siguiente?
photo by marga ferrer

sábado, 9 de febrero de 2008

Estrellas


Había roto las hojas del calendario con el placer que concede una cuenta atrás personal, intransferible y justificada por el capricho de una afición. Antes de coger el autobús que le llevaría hasta el recinto donde vería a sus ídolos tiró el 31 de marzo a la basura para que le diera suerte y pudiera tocarles, sacarles una foto y, si no, regresar con el consuelo del autógrafo. Nunca habían venido a España y era su oportunidad.

Unas vallas separaban su aliento del de los agentes de seguridad, del de los responsables del pinganillo en el oído y del de los periodistas allí desplazados para dar cuenta de una entrega de premios que congregaría a los más afamados músicos del panorama nacional e internacional. La piel de los famosos en directo es más real por irregular, el potingue de la cara les resta plasticidad, las curvas no son de 90 grados y la alfombra roja es más oscura, casi tan negra como la cinta aislante que colocan en medio de la misma los de protocolo para que se detengan las celebridades ante los gráficos.

Tenía frío, sed y ganas de orinar. Aún así, y tras dos horas, esperó hasta que la marabunta se movilizó con focos, flashes, codazos, unos cuantos ‘¡ahí están!’ y algún que otro insulto. Como empujado por un ángel, se incrustó entre los profesionales de la comunicación sin que su aliento, ya familiar entre los otros, le delatara al saltar la valla. Se acercó a ellos y ante si se erigió un trío compuesto por tres cadáveres con gafas de sol, bajitos, sin sonrisa, sin rostro, sin alma. Volvió a casa y puso la MTV para ver la mejor versión de su grupo favorito. Se quedó dormido, abatido por el cansancio. Soñó con verles alguna vez así, al natural, como en la tele.
photo by somos

viernes, 8 de febrero de 2008

Cara a cara


España vive inmersa en la pulsión electoral ante los comicios generales del próximo 9 de marzo. Las televisiones amoldan sus parrillas de programación a marchas forzadas y dirimen un pulso por ver cuál de ellas se queda con la exclusividad, compartida o no, de los dos cara a cara acordados entre el principal líder de la oposición, el conservador Mariano Rajoy, y el presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero. A falta de conocer las cadenas en las que se emitirán unos debates que dejaron de utilizarse en las dos anteriores citas electorales (2000 y 2004), asistimos a una pugna por colocar entrevistas con ambos líderes. Ayer le tocó el turno a Cuatro, televisión generalista nacida en noviembre de 2005 bajo el amparo del Grupo Prisa de Jesús de Polanco.

Como elemento revolucionario en el formato, la cadena privada planteó algo similar a un cara a cara entre el entrevistador, Iñaki Gabilondo, y el líder del PP, Mariano Rajoy. El tono cortante de las preguntas se atisbó desde la segunda, y Rajoy sólo encontró margen para la comodidad en la primera cuestión, referente a si se veía ganador, a lo que soltó sin dudarlo que tenía el pálpito de que sí. Desde ese momento, el presentador se implicó de lleno en el cuestionario diseñado para encontrar los puntos más débiles de las cuestiones programáticas del candidato y de los temas de actualidad en los que se ha visto más encerrado su partido en las últimas semanas. Por momentos, hasta el propio Rajoy pensó encontrarse en la tribuna del Congreso de los Diputados y refutó el contenido de los comentarios añadidos por Gabilondo en el interrogatorio, a lo que el periodista salió del paso recordándole que él no era su adversario, sino su entrevistador para que respondiera a lo que se le preguntaba.
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"Sí, sí, sí, dígale que sí"


En lo que se refiere al contenido y a las respuestas facilitadas por Rajoy, éste se encontró incómodo, aunque supo salir del paso con coletillas aprendidas de antemano como recurso ante un ‘mayday’. “No le quepa la más mínima duda”, “estos o aquellos pueden tener una opinión pero yo le digo la mía” o “no voy a hablar más de eso” fueron las frases recurrentes empleadas por el líder del PP para enfrentarse a las acometidas, cada vez más despechadas, de Gabilondo. Los nervios le traicionaron cuando dejó de utilizar el formalismo de usted dirigido al presentador y le llamó en repetidas ocasiones Iñaki a secas. Lo mismo le ocurrió al periodista, que le interpeló e interrumpió varias veces sin el respeto del que hizo gala al inicio de la entrevista.

Rajoy no dejó clara su postura sobre el trasvase del Ebro porque prefirió referirse al PHN, como si fueran sinónimos sin serlo; tampoco aclaró qué iba a hacer con el 1’2 millones de inmigrantes por regularizar (Gabilondo respondió por él y vaticinó que con Rajoy en la presidencia se quedarían como fantasmas vagando por las ciudades); sobre el debate televisivo con Zapatero se remitió a lo que acordaran Pío García Escudero y José Blanco, aunque todo el mundo sabe que prefiere que se realicen en Antena 3 y Telecinco antes que permitir una señal institucional para todas las cadenas que lo deseen; tampoco supo especificar qué era para él una familia tradicional y si entrarían en su ministerio del ramo los nuevos modelos de familia; prefirió recurrir a un metafísico “yo prefiero la vida” en relación a las sedaciones a pacientes terminales y a la polémica del hospital madrileño Severo Ochoa; no hizo sangre en la crisis abierta por su partido en Madrid; y defendió la libertad de expresión para la Iglesia, al igual que él ha respetado que la Junta Islámica o UGT hayan anunciado que su voto irá para el PSOE.

El elemento más novedoso de la entrevista-cara a cara llegó al final, cuando de forma improvisada Gabilondo cogió un taco de folios referidos a las preguntas procedentes de los espectadores. Una especie de ‘tengo una pregunta para usted’ en diferido con la libertad por parte del presentador de preguntar las cuestiones más comprometidas al político. Gabilondo aprovechó para redundar en los aspectos más espinosos para Rajoy y le planteó una pregunta bomba sobre cuáles eran las capitales de Guinea, Australia, Brasil y Turquía. Rajoy respondió bien y dio paso a la anécdota de la noche. A la duda de un telespectador homosexual que tenía pensado casarse el 11 de abril de si podría hacerlo si él resultaba ganador el 9-M, el líder del PP dijo: “Sí, sí, sí, dígale que sí”. Como si Gabilondo fuera a llamar por teléfono después al telespectador para darle la respuesta y éste no estuviera siguiendo el programa desde su casa. Lapsus de político acorralado.
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jueves, 7 de febrero de 2008

Sopa de plástico


Me he quedado sorprendido de la tibieza con la que los medios de comunicación han abordado el que considero puede ser un desastre medioambiental equiparable al del agujero de la capa de ozono. Según publicaba el The Independent esta misma semana, un vertedero de 100 millones de toneladas de basura navega entre la costa californiana y Japón. Aquí, en España, lo leí en algún periódico gratuito y en la edición digital de ‘El País’, que citaban como fuente el artículo publicado en el rotativo inglés. Y nada más, ni la televisión ni la radio, y escasas voces en internet dan cuenta de la cuestión. Habría que indagar, pues, quién o qué está detrás de un silencio tan bien sincronizado. Debe ser muy poderoso el ente, la persona o la institución que amordaza la información de un descubrimiento que, a mi juicio, es más noticiable que las primarias norteamericanas, la sucesión de Putin en Rusia, la final de la Superbowl o la entrega de los Oscar.

Los oceanógrafos que hacen mención a la basura acumulada dicen que es como una gran sopa de plástico que parece tener vida propia, que avanza a su antojo sin que nadie haga nada por remediarlo. Uno de ellos recuerda que la descubrió allá por 1997 cuando disfrutaba de un crucero. ¡Han pasado once años sin que nadie se alerte! Es incomprensible. No puedo leer una noticia así y quedarme tranquilo; no trago una sopa de plástico de dos veces el tamaño de Estados Unidos sin que se me congestione. Llegará un día en que se convoque un concurso para eliminar la porquería y quizá comience a ser rentable para los gobiernos, los medios y las empresas implicadas darle publicidad. Pero será tarde…

miércoles, 6 de febrero de 2008

Había que trasnochar


En Estados Unidos era el ‘supermartes’, pero el candidato estrella durante la pasada madrugada no fue ni Obama, ni Hillary, ni Mccain, ni Huckabee. Ni demócrata ni republicano. El 5 de febrero de 2008 quedará guardado en la retina de un 'superbaloncestista', Pau Gasol, que debutó con la camiseta de sus sueños, la de Los Ángeles Lakers, la misma de las estrellas que vio por la tele en su infancia: Magic Jonshon, Kareem Abdul Jabbar o Vlado Divac. La misma que la de su ídolo, Kobe Bryant No me lo podía perder, había que ponerse cerillas en las persianas para que el sueño no traicionara la intención de ver a un español de récord en la liga de los sueños, en una NBA cuya música no siempre es celestial, en una competición hecha para los mejores pero donde hay que tener suerte para caer en el equipo bueno. Pau la ha tenido y ya luce en los Lakers el dorsal 16, el de la fortuna que le ha hecho triunfar como la Coca Cola (Enmanuel dixit).

Media hora antes de que en Nueva York se conocieran los primeros resultados de las primarias, a eso de la una y media de la mañana en España, Pau Gasol saltó a la cancha, como poste alto, de titular, para enfrentarse a los New Jersey Nets. Hora mágica para los amantes de unas estadísticas cansadas de mirar siempre hacia el fútbol, la Fórmula 1, el tenis y el 9-M. La púrpura y el oro de los Lakers, vaya lujo, qué jugador tenemos. Habrá que aprender a dosificar el disfrute de esta época para rescatarla con sosiego el día que nuestros nietos nos pregunten quién era Pau Gasol. Les diremos que en su estreno lució por encima de Bryant. Por eso he dormido menos, para soñar más, como Pau, que nos ha regalado una enorme satisfacción. La barba está de moda en Los Ángeles.
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Los Lakers ganaron a los Nets 105-90, con 24 puntos, 12 rebotes y 4 asistencias de Gasol.

martes, 5 de febrero de 2008

El candidato


Preparó la documentación necesaria para enfrentarse al principal reto que su vida le había deparado hasta ese día. El ajetreo del momento le incapacitaba para pensar de forma fluida. Sentía cosquilleo en los dedos, el párpado del ojo derecho parecía pedir sitio para salir disparado y el pene lo tenía encogido, como si hiciera frío y no tuviera con qué taparse. Trató de interpretar el tópico papel en blanco pero sus pensamientos, estáticos y húmedos, penetraban hasta lo más profundo de su ser sin poder aislarlos, acomodados en el diván del ‘luego lo haré’ con el que habían convivido desde que pasó bajo el umbral del uso de razón.

Ese día no podía permitirse el lujo de fallar y lo sabía. Echó todo en la bolsa y salió de casa no sin regresar veintitrés segundos después. Se había dejado el móvil, la cartera y las llaves del coche. La hora se acercaba, el vértigo se apoderaba poco a poco de su conciencia y el corazón agitaba su ilusión a 131 pulsaciones por minuto. Podía hacerlo bien, el insomnio lo sabía, su familia no. Por fin llegó al lugar de la prueba, tres minutos antes de la hora acordada. Retorció y troceó el billete de diez euros que tenía en el bolsillo para atajar los nervios, aunque pensaba que se trataba del tique de la tintorería. Después de los nervios no tendría dinero para celebrarlo con unas cañas o para deprimirse con unos tragos.

No apareció nadie porque eligieron a otro candidato. El consejero delegado del grupo de comunicación que le había propuesto para encabezar una delegación en Miami prefirió quedarse con el hijo de su vecino, amigo de un compañero de colegio en los Carmelitas, ese que le propinó una paliza por quitarle el donut en aquel recreo del otoño del 86. C’est la vie.
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lunes, 4 de febrero de 2008

Depresión


¿Por qué descuelgas el otro teléfono?, ¿es que vais a hablar mal de mí a mis espaldas? Víctimas de una persecución sin cuartel, sufridores en la intimidad de monstruos goyescos, esquirlas de sueños repletos de anhelos, quejas dirigidas donde más duelen, suspiros de lástima encofrados en llantos infantiles. Así conviven depresivos con los que no lo son; síntomas de una enfermedad más generalizada hoy que en el siglo pasado. La depresión, como el nivel del mar, ha crecido unos centímetros en la estadística de los que la sufren desde que accedimos al siglo XXI.

Es cruel, pero la depresión siega de lleno las conciencias de quienes la padecen. Como en todo, hay grados de sufrimiento para el paciente y, sobre todo, para su entorno más cercano. No sé si será por la polución pero en los últimos tiempos la frontera de sufridores se acerca a mi felpudo, y en él no vienen inscritas, precisamente, las letras que componen la palabra ‘bienvenido’. Debe existir alguna receta mágica que permita afrontar la cuestión ajena con entereza pero pienso que más bien somos egoístas, tanto los que no padecemos la enfermedad como los que sí la sufren.

Es complejo llegar a comprender desde la racionalidad cómo es posible que el ser humano se revista de negatividad hasta el punto de impregnar su existencia de incapacidad, de incompetencia, de inexistencia, de vacío. Dicen que la medicina también cura la depresión pero no asimilo cómo. Cada vez que cruzo la mirada con alguien que padece sus síntomas soy devorado como si me sumergiera en una piscina de pirañas ávidas de carne humana. Me despellejan rápido, soy un blanco fácil para los que quieren quitarse de encima su sufrimiento vertiéndolo sobre un tercero. Será porque les escucho, porque les doy mi hombro, porque respiro aire limpio.

Es que nunca se puede decir que de esta agua no beberé.
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sábado, 2 de febrero de 2008

¿Quién da la vez?


¿Hay que coger número?, ¿el último es usted? Pues eso parece, aunque yo no he preguntado. Sí, sí, usted es el último, que yo voy detrás de esta señora, a la que avisé antes de irme a la carnicería, donde mi sobrino me esperaba para cogerme las bolsas. Es que soy muy mayor y no puedo cargar con todo hasta casa, ya sabe. Pero no me quiero colar, ¿eh? No, no, señora, nadie lo ha pensado, no se preocupe, si no tengo prisa. Parece que queda género por vender como para alarmarse, hay para todos. ¿Has visto a la hija de ‘la Raquel’? Pues parece que se ha echado novio y creo que es el hijo de tu vecina, la que no plancha bien las camisas y el marido se le queja. ¡Anda! Pero si es un chaval, ¡cómo está el mundo! Cada vez van más deprisa, yo no sé a dónde vamos a ir a parar…

Hay pocas escenas tan costumbristas como las que ofrecen las tiendas de barrio. Da igual que sea en la pescadería, en la carnicería o en la panadería, siempre es buen momento para intercambiar información a destajo. Son los orificios de los que parte el rumor, el bulo, la falacia, o incluso esa verdad hiperbolizada con la que crecen los mitos en las ciudades, también en los pueblos. Quizás en los pueblos con más crudeza, porque el círculo es más reducido, aunque los barrios no dejan de ser pueblos que alimentan a las grandes urbes, dándoles forma de capitales. Es curioso, pero no me he colado y me toca pedir. Chao.
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viernes, 1 de febrero de 2008

Post metafísico con letras y cuadros


“En la construcción de las ciudades, en la forma arquitectural de las casas, de las plazas, de los jardines y de los paisajes, de los puertos, de las estaciones ferroviarias, etc. están los cimientos de una gran estética metafísica” (Giorgio de Chirico, 1919)

Fuera, en la calle, hoy lucía un sol de los que no le gustaban al pintor italiano nacido en Grecia. La sala presentaba un aspecto sombrío, lúgubre y estático, como el de la mayor parte de las obras expuestas, referentes a la relación establecida por el autor entre la arquitectura y la metafísica. De Chirico, amante del otoño y del invierno, de los días nublados y de las borrascas, habría sonreído, a buen seguro, al ver su muestra en tal escenario, salpicado por oportunas luces delatadoras de su obra más silenciosa, existencial y descontextualizadora de los elementos que comúnmente encuadramos en otros contextos.

Armarios, sillones y espejos que descansan en un entorno marcado por un equilibrio simétrico de elementos clásicos y de otros objetos que podrían denominarse comunes o tópicos. Maniquíes inexpresivos que imponen respeto al ser observados sin prisa, que ofrecen la pausa del tiempo en un momento de ajetreo, que permiten escuchar el silencio con la voz del pintor de fondo, reproducida hasta la saciedad en pantallas de plasma testigos de sus reflexiones en vida. “Cuando nace una leyenda es difícil que muera”, vaticinaba el pintor en una de esas charlas proyectadas sin descanso, quizá sabedor de que él había comenzado a protagonizar los primeros pasos de la suya.

Del paseo por la muestra me quedo especialmente con tres cuadros: ‘Interior metafísico con sol apagado’ (1971), ‘Las musas inquietantes’ (1924) y ‘El adivinador’ (1915); son los que me mantuvieron sostenido en el aire, cual realidad metafísica, descontextualizado. Objetivo cumplido.
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El IVAM (Valencia) acoge hasta el 17 de febrero una exposición de De Chirico (1888-1978) coincidente con el año en que se celebra el trigésimo aniversario de su muerte.

Lecciones ortodoxas


Nadie puede entrar con zapatillas de deporte en una iglesia ortodoxa. Nadie salvo una vez que, en un viaje a Atenas, por desconocimiento de las normas, osé visitar uno de esos templos tan diferentes a los católicos. Fue en una de las principales arterias peatonales de la ciudad, la que desemboca en la biblioteca de Trajano. Para más inri, lucía pantalón corto, camiseta viajera y una cámara pocket en la mano, prevenida para disparar a cualquier objeto emblemático que se preciara de ser retratado; eso sí, sin flash. Batí el récord de ser expulsado de un recinto público por la fuerza. Calculo que estuve en el interior de la iglesia unos 10 segundos, hasta que un joven menor que yo, que también soy joven, ni corto ni perezoso me cogió del brazo como lo hacía mi padre y me llevó al exterior con la preceptiva bronca, deduzco por su tono, aspavientos y mirada en plan Vitor Corleone.

Aprendí una lección, o varias. La primera de ellas es aplicar el refrán de ‘allá donde fueres, haz lo que vieres’; la segunda, leer la letra pequeña de los viajes para aprender al dedillo las costumbres de los lugareños; la tercera, que en Grecia son muy religiosos y no gustan compartir esa intimidad con los turistas; y la cuarta, nunca los fanatismos fueron buenos. Con todo, me quedo con la conciencia tranquila de no haber hecho nada malo y con la propina de haber estado en uno de los principales núcleos de la civilización.
photo by marga ferrer