jueves, 31 de enero de 2008

Idea


Desde mi ventana percibo un plano diferente cada día. Si fuera fotógrafo no me movería de casa, tendría instantáneas multiperspectivas sin esfuerzo, radiografías del acontecer diario en bruto. Vería cómo envejecen mis vecinos y el propietario de la tienda de golosinas, cómo se deterioraría la fachada de la finca de enfrente; captaría la lluvia, el sol, la luna y, por qué no, la nieve; como en las películas que recurren a los efectos especiales para representar el paso del tiempo, como la intrahistoria de una calle, una farola, un garaje y unas terrazas que miran al cielo con ganas de ponerse gafas. Tendría la paciencia del observador para organizar las piezas de un puzzle que alguien debería reconstruir para que nunca me olvidara de que yo también envejecí por llevar un proyecto a buen puerto. Si tienes una idea, deberías ponerla en práctica. Quizá es una bombilla de bajo consumo y triunfa en el mundo del ahorro energético cultural. Suerte.
photo by somos

miércoles, 30 de enero de 2008

Los 40 años del príncipe


Con poco tiempo de margen para haber asimilado el 70 aniversario del rey Juan Carlos, llega hoy el 40 cumpleaños del Príncipe de Asturias, que permite reabrir por enésima vez en pocos meses los debates sobre la sucesión y sobre la necesidad de que continúe el modelo de monarquía parlamentaria que preexiste en España.

Desde que el rey reprobó la actitud de Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana, celebrada el pasado noviembre de 2007 en Chile, la sombra de la actualidad ha acompañado a los monarcas españoles de forma ininterrumpida como hacía mucho tiempo que no ocurría. Tras el reproche del “¿por qué no te callas?”, convertido en frase de moda hasta en los eventos deportivos, llegó el anuncio oficial de la separación de la infanta Elena y de ahí las reverencias especiales de la sociedad y de los medios de comunicación al rey con motivo de su 70 aniversario. Ahora le toca al príncipe, que con 40 años camina hacia la Zarzuela con un paso menos firme que el emprendido por su padre en el contexto de los requerimientos históricos enmarcados tras la muerte de Franco.

Hoy estamos en pleno siglo XXI. Afortunadamente, la sociedad española ha crecido gracias a una fortaleza democrática adquirida en tiempo récord, en parte, por la apuesta del rey Juan Carlos, quien dejó en manos del parlamento y de los ciudadanos la gobernabilidad de un país frenado durante casi cuatro décadas por la dictadura. El papel desempeñado por el monarca fue clave en unos tiempos convulsos en los que la resaca franquista prolongó la consolidación de la democracia bajo su arbitraje, hasta que en 1982 comenzó la senda de la estabilidad definitiva.

Se me escapa el papel que podrá desempeñar como rey el ahora príncipe, pero dudo mucho que pueda enriquecer el protagonismo que el país ya tiene por si mismo sin la necesidad de perpetuar por más tiempo la presencia de la monarquía en el trono. Los tiempos cambian; hay que felicitar al príncipe en cuanto que persona pública que cumple 40 años pero no creo que haya que darle palmaditas en la espalda por nada más. La sociedad española ya es lo suficientemente madura como para tener que sostener los gastos de una institución cuyo papel protagonista debe quedar postergado al olvido. Así, siempre nos quedará un recuerdo impoluto de lo que el rey Juan Carlos hizo por España en los tiempos de la transición. Felicidades.
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Sociedad reciclada


Reciclemos, que debemos luchar todos contra el cambio climático. Es una de las frases que menos me ha costado escribir de los últimos meses. Me la sé de memoria gracias al bombardeo procedente de todas las instancias que se me pueden llegar a ocurrir a bote pronto. Pero percibo que en la práctica otro gallo canta por las mañanas en señal de queja por no cumplir con esos preceptos de moda. Creo que no soy el indicado para protestar, pero sí para reflexionar acerca de los detalles que me hacen pensar que sólo hay campañas de buena conciencia y nada más.

Cervezas, no retornables; pimientos, de veinte en veinte en envases de plástico plastificados; revistas, envueltas en reclamos de cartón para ver quién la tiene más grande; publicidad, estancos de buzones sordos; bolsas de plástico, mejor ocho que dos; pilas, extrañas paisanas de cajones olvidados; aceite, por la pila y caliente; coches, los desperdicios a la basura de la ventanilla; polígonos, a pleno rendimiento sin modernizar; ciudades, a ver quién luce más desde el cielo; mejor en coche que mal acompañado por el golpe del calcetín; petroleros, mejor de un casco que de doble casco; monte, rincón de vertidos incontrolados; sueño, siempre es más bonito.
Poco es mucho, pero no me lo creo.
photo by marga ferrer

martes, 29 de enero de 2008

New York TV


Siempre me hubiera gustado mantener la magia con la que percibía las imágenes que me llegaban desde el otro lado del Atlántico, especialmente las made in usa. Me preguntaba cómo serían las calles de Nueva York sin la textura de 8 milímetros, cómo verían mis ojos una realidad tan cinematográfica, si me decepcionaría el impacto directo en un paseo por las manzanas más famosas del planeta. No, no es que haya tenido la suerte de emprender un viaje reciente a la tierra de las libertades, sólo he visto un reportaje en uno de esos canales temáticos que se han puesto tan de moda desde la implantación generalizada de las plataformas digitales.

El espectro de la televisión digital ha aniquilado la magia de adolescente, con tanta imaginación como espinillas, al abrir la puerta de la verosimilitud a los mismos escenarios del fetiche hoollywoodiense. Las imágenes del paisano de turno viajando por todos los rincones del planeta acercan en exceso unos destinos magnificados en unas ocasiones, infravalorados otras. Es injusto, por real y por no haber ido antes, no poder ver a través de unos ojos curiosos la metamorfosis de unos lugares mágicos en cuanto que eran inimaginables de alcanzar con una mirada tan natural como la que lucimos a diario al salir a pasear. Hubo un día en que Papá Noel dejó de existir, hoy llega la etapa en la que pocas cosas sorprenden, salvo la mirada que escapa de la televisión.

Nueva York ya es para mí una película destripada en exceso desde la síntesis viajera del mal crítico. Pero iré…
photo by somos

Taxistas


Subirse a un taxi siempre es una aventura íntima que significa mucho más que recorrer en un coche ajeno la distancia entre dos puntos. Sin recurrir a la resolución de problemas físicos inadecuados para gente de letras podemos acceder a un perfil tipo de taxista y de cliente. Unos taxistas son charlatanes, otros prefieren escuchar la radio sin más aspavientos, algunos nostálgicos tunean el habitáculo con la plaza mayor de su pueblo, los más aprovechan el invento de la emisora para compartir conversaciones multidireccionales con sus compañeros de profesión, rodeo por aquí rodeo por allá, este es guiri, el otro es listo, yo sé por donde ir, coja el primero de la fila, dos más dos son siete porque el suplemento nocturno nos obliga, cuando llueve no damos a basto, el otro día llevé a Raúl al Bernabéu, por dónde quiere que vayamos, ¿alguien por el Paseo del Prado?, estoy a dos minutos, siempre lo mismo.

El cliente tiene la potestad de elegir si dar cancha a las manías del conductor, inventarse llamadas al móvil para no tener que hablar, ser grosero y mandarle que se calle, ser atracador y robar, ser vocero de causas machaconas, ser maniático y sentarse siempre delante, ser pesado y preguntar al taxista hasta por el origen de nuestra especie, escuchar a Jiménez Losantos por obligación, ser del Barça en Madrid y del Madrid en Barcelona, ser socialista para no pasar por la calle Génova y ser Gallardón para no ir a Ferraz, escribir mientras él habla, ningunear al GPS de última generación para indicarle la ruta preferida, mirar de reojo el contador mientras el taxista le mira de reojo a él por el retrovisor, leer esas tarifas pegadas en la ventanilla que nadie comprende, mirar el reloj varias veces para que el conductor acelere, pelotearle hasta decir basta, compartir taxi con otras personas que van a algún lugar cercano a la ruta marcada. Bueno, quizá esto último sólo ocurra en Atenas… ¡Taxi!
photo by somos

lunes, 28 de enero de 2008

Expertos en nada


Querer tener razón sin saber si se tiene es un ejercicio muy típico en España. Está de moda opinar sobre todo sin saber de nada y elevarlo a la categoría de argumento irrebatible. Si a ello añadimos la poca paciencia para escuchar mostrada por el españolito de a pie obtenemos como resultado una jaula de grillos sin grilla madre, conversaciones de besugos con argumentos sobredimensionados de realidades sin dimensión y enfrentamientos dialécticos estériles sin aditivos. Poco colaboran los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales, a enmendar el panorama. La persona que dedica un tiempo de su jornada a escuchar las tertulias de tertulianos expertos en nada se contagia de ese ritmo demagógico de interpretar la realidad sin documentarse.

La impotencia resultante entre los interlocutores que acceden a participar en este tablero de confusión sin el sustento de un conocimiento previamente adquirido termina por exasperar a aquellos que diagnostican desde la barrera el síntoma. Me refiero a los que de verdad conocen los temas de discusión, a los poseedores de las claves de la razón, a los auténticos expertos en la materia de turno. Los mismos que son amordazados cuando piden la vez para hablar o se autocensuran para no sacar los colores de la ignorancia al experto de hojalata.
photo by marga ferrer

sábado, 26 de enero de 2008

Metablog


Aquel día se levantó sin ganas de ser él, estaba cansado de recrear a diario unos gestos apáticos y aburridos que no servían ni para despertar alboroto en sus mascotas. Apostó por dar un cambio radical a su existencia, dar un giro que se tradujera en una vida nueva, sin complejos, a favor del viento. Sus velas captaron el viraje y le hicieron avanzar firme hacia su deseo. Para empezar, se situó frente a su ordenador, creó un blog express y comenzó a escribir los pensamientos que asaltaban su cabeza sin poder frenar el éxtasis creativo del momento. Al cabo de cinco minutos, sus falanges comenzaban a estar doloridas, sus ojos lloraban por no pestañear y su espalda, curvada, parecía inducir al resto de extremidades a dibujar una postura imposible.

Cuando se quiso dar cuenta, olía a electricidad y el plano que contemplaba su mirada vidriosa ofrecía una visión poco común, compuesta de cientos de luces verdes y azules; y de melenas de cables perfectamente enclavados en los laterales de una cavidad sin destino, sin origen, extraña como el sentido de su presencia. Desde entonces, observa la realidad abortada en las tripas de su ordenador cuando tiene la suerte de que alguien lo enciende. Es un blog, su blog con vida propia, el metablog de una vida borrada por una maraña de chips convertidos en tumba de sueños rotos.
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viernes, 25 de enero de 2008

El otro yo


Jamás pensé que la vida podía tener tantas interpretaciones de uno mismo como percepciones encontradas. Uno es alguien cuando comparte su existencia en algún foro, ya sea de amigos, de enemigos, de compañeros laborales o en familia. La persona adquiere entonces una caricatura rellena de un sentido diferente en cada escenario, de forma más o menos injusta en relación al enfoque que cada uno aplica a su ser.

El problema llega cuando uno es consciente de cómo le perciben y se rebela inconscientemente contra esa imagen porque no corresponde a la descripción hecha de nosotros mismos. Es hiriente entablar una relación espontánea o buscada con alguien o algo durante un tiempo limitado o ilimitado y captar que la representación aprehendida por el contrario es incompatible a la que proyectamos de verdad.

En círculos forzados, tales como el grupo de amigos de nuestro amigo; la familia de nuestra pareja o el ámbito laboral recién estrenado, es difícil encontrar la concordancia entre el yo de la ducha y el otro yo, el social, el que compartimos, el que exponemos en sociedad para ser prejuzgado, aplaudido o defenestrado. Qué complicado, pero a todos nos pasa. No penséis mal de mí, tampoco quiero porque no soy así.
photo by marga ferrer

jueves, 24 de enero de 2008

Ebidta


He descubierto en la prensa económica un nuevo palabro con origen anglosajón: ebidta (earnings before interest, taxes, depreciation and amortization). El significado de este significante es el resultado de explotación de una empresa que prefiere hacer balance de sus cuentas antes de deducir los intereses, las amortizaciones o depreciaciones y los impuestos. Según dicen los expertos en la materia, las compañías que ponen en valor este método para analizar su salud lo hacen sabedoras de una situación en rojo.

La noticia en la que encontré la palabra se refería a que Vocento quería mejorar su ebidta en ABC y Punto Radio, dos de los grandes de este grupo de comunicación que acumulan pérdidas y que la empresa matriz quiere enmendar de cara a 2010. El problema es que para mejorar su ebidta ha decidido desacelerar el impulso de su cadena de televisiones locales, lo que redundará en despidos en un sector mal pagado de por si y precario como el que más.

Moraleja, el ebidta es perjudicial para los mileuristas en particular, para los periodistas en general y para las compañías que en realidad no funcionan y que pretenden engañar a sus accionistas ofreciendo el resultado en formato anglosajón. Y usted, ¿qué ebidta?
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miércoles, 23 de enero de 2008

Hambre neutral


Egipto recibe a los hambrientos de Gaza siempre y cuando no vayan armados. Gesto solidario de un país cuyos vecinos reivindican desde hace décadas un territorio donde moverse legalmente sin la amenaza del cuchillo en la garganta. Una gran parte de los 1’3 millones de refugiados palestinos que sufren el embargo de Israel han tirado de su instinto de supervivencia, han hecho las maletas y han viajado hasta la única frontera que no han sellado los israelíes, la de Egipto. Pasan al país de las pirámides con la vista gorda de las autoridades egipcias, sabedoras que podría mascarse una tragedia más grave si no permitiesen el paso. Mientras, Estados Unidos protege a su protegido y condena las acciones de Hamás, como si el sentido de Palestina sólo residiera en esas cinco letras. Todo tipo de violencia que afecte a civiles es susceptible de ser condenada pero no se debe utilizar como argumento para justificar acciones que provocan crisis humanitarias contra más civiles.

Es intolerable la parcialidad del arbitraje norteamericano en un conflicto manco de imparcialidad. ¿Cómo lucen de hoja de ruta por la paz en Oriente Medio desde Anápolis si unas semanas después se origina una crisis humanitaria similar? La neutralidad sería el primer paso hacia la cordura en un escenario donde los que pagan el pato son los inocentes con ganas de vivir en paz, esos que pasan hambre, los que tienen familia en un hospital sin luz o los que rompen un escaparate para dar de comer a sus hijos. 360 kilómetros cuadrados es lo que ocupa el territorio de la franja de Gaza, supeditado a la ayuda humanitaria, el 72% de su población vive bajo el umbral de la pobreza y ahora, para más inri, sufren el embargo energético y alimentario por parte de sus ‘guardianes’. ¿Cuál es la solución? Otra potencia mundial sin intereses partidistas y con peso en la ONU podría coger las riendas del arbitraje para la resolución de un conflicto eterno.

P.D.: Temo caer en una versión sesgada de unos hechos masticados de antemano por los medios de comunicación europeos. Por eso sería bueno establecer un debate más riguroso al respecto con el fin de comprobar hacia dónde camina Oriente Medio en este 2008 recién estrenado.

Luna llena


La luna llena da menos miedo que la luna nueva, al menos ofrece esa luz tranquilizadora que permite ver lo que la oscuridad no muestra. En mi habitación no tengo miedo porque cuando hay plenilunio abro la persiana y duermo con ella subida. Recibo el mimo de esa luz que no ciega, de ese haz nocturno herrero de la llave de los sueños más profundos, los que uno utiliza cuando en un encuentro público entre desconocidos aparece el vacío conversacional. Unos sueños lunáticos repletos de contenido que entretienen al más pintado, mejor que un chiste malo reproducido a destiempo.

Anoche hubo luna llena y por eso escribo sobre ella. Hay que ser justos, siempre nos hemos aprovechado de su belleza y, de vez en cuando, conviene hacerle un guiño desde aquí, desde un lugar perdido en esa bola que para nuestro satélite es el planeta Tierra. Espero que la luz que proyecte este escrito no le saque los colores, tampoco quiero ser objetivo de unos celos desmelenados, ni que el sol mediterráneo me queme ahora que mi amiga se ha acostado. Que descanses, luna.
photo by marga ferrer

martes, 22 de enero de 2008

Ecos del derbi (y II)


“¡Atleti, atleti, atleeeeti!”. Decenas de antidisturbios se ubicaban en los aledaños del Vicente Calderón a la espera de recibir órdenes. El reguero de aficionados llegaba con los ánimos subidos de tono por la euforia, por esa valentía cobarde de quien se siente reforzado al estar inmerso en un grupo numeroso, y por los grados de alcohol acumulados en la sangre. La hora del partido se acercaba, pero quedaba tiempo para tomar unos minis cerca de las puertas de acceso y entonarse más. Ya se sabe, dentro del estadio no venden alcohol.

El bar El Doblete, enclavado en las tripas del Calderón, se convertía en caja de resonancia de los cánticos colchoneros mientras ocho o nueve filas de espera se apechugaban para pedir el mini de Dyc con cocacola o el de Larios con tónica. En la calle, las cámaras de televisión pretendían cubrir su trabajo a la caza del aficionado simbólico, aunque la misión de encontrar a uno del Madrid fue casi imposible, más allá de los ultras sur, aficionados radicales que sufrieron en sus carnes el trabajo de los antidisturbios.

30 segundos después de comenzar el partido, la euforia recibió la anestesia del gol de Raúl. Sin piedad y sin remedio el derbi se terminó ahí. Las voces no cantaron como en otras ocasiones, pocos creyeron en la remontada y al terminar el partido, la gente, como suele ser costumbre en el Calderón, se marchó en procesión hacia sus vehículos mirando hacia el suelo, ladeando la cabeza como una manada de elefantes por la Sabana. Otra vez habían perdido, pero esta vez frente al Madrid.
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Ecos del derbi*


“Está cerrado, nos vamos al Calderón a ver ganar al atleti”. El encargado de la cafetería San Bruno, en plena calle Toledo y con el local a reventar, mostraba así su impaciencia por cerrar a las 16:30 horas para ir a ver el derbi. Ocurría el pasado domingo en Madrid, una ciudad convulsionada por un partido de fútbol que enfrentaría a los dos grandes de la capital. Como el atleti jugaba en casa, los colores predominantes que se avistaban por las calles del centro de la ciudad, desde Sol hasta Pirámides, eran el rojo y el blanco. En la hora del aperitivo, y a unas cuantas manzanas de distancia del estadio, los seguidores se entremezclaban con turistas, carteristas, violinistas y otros artistas que encuentran su oportunidad para la supervivencia en la calle, en el metro o en la Plaza Mayor.

El primer sol primaveral del año sacó a los madrileños al centro para tomar el mítico vermú, la típica cañita o el corpulento vino, en un recorrido etílico por cientos de locales vestidos de pinchitos, boquerones, anchoas y otras viandas para la ocasión. Desde el mercado de la Cebada, por la calle Almendro, hasta las cavas Alta y Baja, el arco de Cuchilleros y la mencionada calle Toledo, los clientes se agolpaban a ritmo de “¡otra!, ¡paso, por favor!, ¡marchando dos bocatas de calamares!...” en unas barras robustecidas a codazos. Un trayecto sin pausa, en peregrinación convocada a golpe de rumor hasta el estadio. La inercia, el alcohol, las conversaciones sin rumbo, el cántico alegórico, la amistad, la rivalidad, el reclamo de los bares y el hambre de fútbol convertían el trayecto en un recorrido tan irracional que impedía a la gente ser consciente de la distancia pateada.
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*‘Encuentro, generalmente futbolístico, entre dos equipos cuyos seguidores mantienen permanente rivalidad’. ( http://www.rae.es/ )

sábado, 19 de enero de 2008

Papel en blanco


Se encontró sobre la mesa un folio desnudo. Nunca había tenido la sensación de ser llamado por un objeto como por ese papel en blanco. Pensó en convertirlo en bola y hacer de Gasol frente a la papelera de su habitación; en dibujar una cara sonriente que le alegrara el día; en triturarlo hasta hacer tiras de papel; en regresar a su infancia papirofléxica; en reproducir una tira de 6 billetes de 500 euros; en no hacer nada y seguir con sus cosas.

Hacía años que no escribía sobre un papel en blanco, pero esa tarde se resolvió a hacerlo. Cogió del cajón la pluma inutilizada que le regalaron cuando se licenció y se puso manos a la obra. El impulso de su decisión le condujo a escribirse una carta a si mismo, un mensaje tradicional en plena era virtual, unas palabras construidas por su puño y letra. Disfrutó como hacía 1.000 emails que no disfrutaba y soñó con recibir algún día en su buzón una carta como las de antes. El sueño se convirtió en realidad tres días después, cuando el cartero le entregó en mano sus párrafos de nostalgia.
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viernes, 18 de enero de 2008

Matriz


Sam se quedó sin preguntar. No pudo averiguar el sentido de su vida, tampoco encontró la ocasión para dibujar los sueños perdidos de esa persona que marcó su trayectoria. Nadie de su entorno lo intentó, sabían que era muy difícil acceder sin tapujos al origen de una existencia oscura por secreta y secreta por olvidada en una memoria inerte sin ganas de ser compartida.

Se hizo mayor y desaprovechó la oportunidad de penetrar en el núcleo de la verdad, le brindaron la posibilidad de acceder por la puerta grande al pensamiento disfrazado de entereza. Quiso recoger el brindis pero se le rompió la copa en el amago, se distanció y jamás escuchó el aliento de una propuesta tan misteriosa como delirante.

Sam creció y la vejez mató la vida del confidente. Hoy es un reputado empresario, gana mucho dinero, vive en una mansión, tiene cinco hijos, un perro y un gato, ambos de raza, pero sufre en silencio. Nunca sabrá por dónde sale el sol de sus orígenes, nunca descansará tranquilo; sencillamente porque le falta un gajo de su vida.
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jueves, 17 de enero de 2008

Coleccionables (y II)


El otro día un señor lucía en la pequeña pantalla una colección de más de 20.000 juguetes clásicos. Conocía el funcionamiento de todos ellos a la perfección y se ofrecía para destinarlos en un futuro a una casa museo en su pueblo natal. No sé si los juguetes de marras tendrán el valor suficiente como para ser expuestos detrás de unas vitrinas pero del mensaje lanzado por este coleccionista sobreviene otro relacionado con el sentido de las colecciones.

Algún día nos iremos y detrás llegarán otros para heredar lo legado, aunque no tendrán por qué ser tan fieles, cariñosos, meticulosos o, en su defecto, tan maniáticos como sus antecesores. De ahí que el sentido de coleccionar pierda su lógica en la medida en que desaparecemos y no nos llevaremos nuestras pertenencias al más allá, ni nadie nos garantiza que serán mimadas como en vida. Lo normal es que se vendan, se tiren o se acumulen en cajas roídas por ratones, cucarachas y otros animales de reputación carroñera.

Deberíamos ser más prácticos, aunque me quedo con la propuesta museística de don juguete para aliviar el pesar del abandono de una colección construida a lo largo de décadas. Si con esa ilusión se gana a la frustración, perfecto.
photo by somos

Directores en la tele


La televisión pública española emitió en la noche de ayer un debate referente a las elecciones generales del 9 de marzo con los directores de los principales periódicos del país como protagonistas. El formato del programa, intervenciones de 59 segundos a partir de los temas propuestos por la moderadora, discurrió por unos cauces decepcionantes. Como espectador asistí a una concentración de idearios que parecían pactados de antemano con el responsable político de turno. Tener una línea editorial determinada parece lógico, pero atrincherarse en conflictos que sólo han interesado a unos pocos políticos con intereses personales y electorales me parece lamentable al proceder de personas cuyo objetivo es llevar a buen puerto sus cabeceras desde el rigor y la veracidad.

Es cierto que los lectores escogen leer un periódico u otro en función de su propia ideología, pero los directores de estos foros de opinión podrían haber aprovechado el espacio concedido por TVE para reflexionar de verdad sobre los temas que preocupan a los ciudadanos, aportando nuevas vías interpretativas a los hechos contaminados que fluyen a diario de las sedes de los partidos. Faltó análisis, se notó revanchismo entre los responsables de los rotativos, hermetismo a la hora de escuchar y escasa capacidad para dialogar sobre argumentarios propios.

Es una lástima, porque pocas ocasiones vamos a tener como espectadores para observar la actitud de unas personas que normalmente se esconden bajo la sombra del despacho más grande de las redacciones o en cenas protocolarias organizadas por esos políticos, empresarios y gente de buen vivir que condicionaron hasta la decepción sus intervenciones de ayer.
photo by rtve.es

miércoles, 16 de enero de 2008

Decisiones controvertidas


El perfil que, sobre el papel, interesaría a cualquier partido político sería el de un ganador nato que nunca hubiera perdido unas elecciones. Ha quedado claro que en el PP prefieren un perfil más bajo, el de una persona marcada por el estigma de su antecesor y nada más. Rajoy tiene menos experiencia que Gallardón, pero da igual porque lo que interesa es mantener prietas las filas y el equilibrio político interno salvaguardado por si la derrota le sobreviniera de nuevo. Ni siquiera le ha incluido en las listas para ser diputado, conocedor que desde un escaño el alcalde de Madrid tendría más poder para desbancar al gallego de su vitola de líder.

Es como si el Real Madrid renunciara por decreto al concurso de Van Nistelrooy o el Barça al de Iniesta, no tendría mucho sentido. Bueno, aunque otros equipos, como el Valencia, ya lo han hecho con jugadores internacionales como Albelda, Cañizares o Angulo. En este último caso, la decisión viene precedida por la inexperiencia en el ámbito futbolístico de su máximo dirigente. Presidentes de clubes de fútbol torpes, los hay; políticos negados, también; personas que valen en ambas ideologías políticas predominantes, existen, pero es mejor dejarlas en la sombra por si la opinión pública se entera y desenmascara la mentira de unos jugadores de póquer con cara de perdedores. Siempre quedará el mundo empresarial, que es donde se aplaude a los buenos gestores y se despide a los que no sirven.

Coleccionables


La era internet no ha frenado la plaga de coleccionables reunidos en las estanterías de los quioscos. Cuando lo normal sería acumular archivos mp3, mpeg, mpeg2, jpg, tif, pdf… la fiebre del objeto físico sin utilidad aparente aumenta. Si no eres coleccionista, te obligan a serlo. Periódicos nacionales y regionales se rompen los cascos para regalar con sus ejemplares numerosos artilugios inservibles e inverosímiles en una pugna sin cuartel por ganar a la competencia ese lector de más o de menos con el pretexto de agasajarle a golpe de regalitos.

En los últimos meses, al hacer el ejercicio habitual de ir a comprar el periódico, he regresado a casa con botellas de vino, rosquillas de pan, batidos de chocolate, manteles, servilletas, megaestampas de vírgenes, banderas estatutarias, banderines de un equipo de fútbol contrario al de mis intereses, participaciones de lotería, tazas de desayuno, tatuajes de los de mentira, dedales para gnomos, documentales, películas y hasta un sombrero de copa.

Primeros regalos de una posterior colección por la que debes reunir ochenta y siete mil cupones que torturan a la vez al quiosquero al tener que realizar un trabajo extra de recortado del espacio habilitado para tal fin. Una monserga inútil que deberían prohibir para que el lector no fuera más consumista de lo que lo es por vivir en sociedad. Bastante difícil es acudir a la cita diaria con la lectura del periódico como para que pongan obstáculos de ese calado. Da miedo ir a comprarlo, hoy podrías adquirir con él un cuchillo de proporciones jamoneras. No percibo que estemos tan civilizados como para no caer en la tentación de utilizar tan afilada herramienta en un atraco a la tres…
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martes, 15 de enero de 2008

El desayuno de siempre


La rutina comienza por la rutina, el desayuno enmarca, si es el de siempre, la dinámica a seguir en lo que resta de jornada, definida por numerosos actos reflejos circunscritos en el subconsciente del estrés. Mal empieza quien se despereza desde la inercia del café con leche sin la etiqueta de recién comprado, asomado a una piscina para gnomos golosos, sin el cariño del que encoge a un niño. Se pueden hacer guarrerías de infantes, como machacar 13 galletas en un cuenco de leche con colacao. La mezcla puede adquirir el espesor de una papilla, de un puré o de la argamasa, para gustos…

Lo importante es aprovechar ese momento, inevitablemente rutinario, para hablar a solas con uno mismo. Bastantes interrupciones sufrimos a lo largo del día a través de los dispositivos móviles que nos acorralan como para tirar al vacío la única oportunidad de construir discursos intimistas. Al abrir el abanico de la introspección, de la autocrítica o de la planificación de proyectos, la mente se desoxida y gana en lucidez. Aunque hay mucha gente que ni desayuna, lo malo es si su alternativa pasa por mirar al que sí lo hace. No hay desayuno útil si siempre es el de siempre.
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lunes, 14 de enero de 2008

Mensaje póstumo


Se despertó violentamente, hacía frío, la calefacción había sido secuestrada hace horas y el cuchillo de la madrugada invernal aumentaba la percepción atropellada de una respiración en alerta. Vivía solo pero no estaba solo. Sus sueños de hace unos segundos iban travestidos de pesadilla y pavor. Ahora no soñaba, un ruido familiar le había borrado de la somnolencia profunda, el miedo devoraba a su segundo yo y su corazón rompía la escarcha gélida con un bombeo frenético.

Detectó que el ruido procedía del despacho, al final de un pasillo convertido en gruta del pánico. Se levantó, puso sus pies desnudos en el suelo, más frío que su alma, y comenzó a caminar a tientas, a oscuras, a gritos, a golpe de espasmos. Alguien o algo aporreaba el teclado de su ordenador. Tragó saliva, ¿quién anda ahí?, se orinó encima, lloró, se abrazó a si mismo, llegó al despacho. Abrió la puerta, no había nadie, las teclas se movían cada vez más rápido. Se acercó a la pantalla y leyó un mensaje reescrito hasta la locura.

Murió quince semanas después, en la fecha marcada desde esa noche como la de su muerte.
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sábado, 12 de enero de 2008

La Marsellesa


Lo de la letra del himno español traerá cola. En pleno siglo XXI España se debate entre la idoneidad o no de un himno escrito por un ciudadano anónimo bajo el beneplácito de la Sociedad General de Autores y el Comité Olímpico Español. Claro, los políticos están disconformes por no haber sido ellos los que ratifiquen desde su escaño la conveniencia del fregado y la aprobación de un estribillo que ha gustado a muy pocos. En este país, como en otros muchos, son ellos los que deciden por el ciudadano que, salvo su voto, siempre observa desde la barrera la actividad de un patio de colegio cada vez más de centro.

El estreno de largo se producirá el próximo 6 de febrero, en el partido amistoso que disputarán la selección española y la francesa en el estadio de La Rosaleda (Málaga). Antes sonará La Marsellesa, toda una línea argumental del sentimiento patrio del país vecino y que gusta hasta al que no es francés por el mero hecho de haber visionado alguna vez la película Casablanca. No sabemos si Zapatero asistirá al envite con su amigo Sarkozy, a lo mejor acuden acompañados de sus respectivas parejas y podrán contarse hazañas por la banda izquierda y por la banda derecha. Se llevan bien, la verdad. Igual hasta terminamos heredando La Marsellesa para celebrar el segundo centenario de la Independencia.

viernes, 11 de enero de 2008

Epílogo


Pidió un crédito póstumo de 10.000 euros para viajar a ese rincón del mundo que le recibiría salvaje, como hace veintisiete años. Su sonrisa quebrada escondía una emoción idéntica a la del niño que abre un paquete de dimensiones desproporcionadas respecto a su volumetría. Quería rejuvenecer pensamientos a borbotones, revivir experiencias primerizas. Solo tenía 68 años pero el casco de su fragata ventricular estaba erosionado en exceso como para perder la oportunidad de percibir olores extraviados en el tiempo, de saborear facetas de una vida de dos días exprimida al máximo, como la de todos los que sueñan despiertos.

No se iría muy lejos, no huiría del Mediterráneo que le vio nacer, del mismo mar retratado por Alberti, reinterpretado por Salvatores, maquillado de pastel por Sorolla y devastado por la desidia de unos vecinos cada vez más egoístas. Quedaba un rincón aún virgen, en Grecia, en una isla con olor a tomillo, gayomba y pino. Skopelos le recibió con la misma quietud que en aquel verano del 83, cuando en España Javier Clemente era famoso, naranjito ya había cogido moho y Felipe González hacía balance de su primer año en el gobierno. Estaba solo porque nunca pudo compartir sus miedos; quiso gritar de alegría pero supo que nadie le escucharía, lloró sin consuelo, se bañó sin la caricia de una toalla compartida a tiempo y respiró hasta decir adiós, trémulo.
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jueves, 10 de enero de 2008

Quejicas


Recrearse en la pena propia puede causar lástima en el entorno más próximo, estupefacción en el ámbito desconocido o empalago en los que conocen al protagonista de tal escaparate de pretextos. Pretextos que no cambian el sentido de una brújula que orienta siempre los actos hacia el mismo lugar con la excusa de dirigirse hacia otro. Protegerse del frío con ropa no ayuda a aclimatarse. Es necesario sentir frío antes para saber lo que significa, igual que hay que mojarse el culo para experimentar esa sensación. Las quejas gratuitas no despiertan solidaridad, más bien angustia. Porque no hay más que mirar hacia cualquier parte del sur del planeta para encontrarse con fatalidades de verdad.

No poder beber más agua que la de una cloaca, ver como asesinan a tus padres a sangre fría, huir de tu casa porque la van a quemar, coger un fusil a los 10 años, extraer diamantes a los 8 y morir de viejo a los 30. Pensemos en que nuestros problemas son anécdotas del buen vivir frente a problemas con mayúsculas que sufren en otros lugares. No quiero caer en tópicos, quiero dirigirme a los que se quejan sin razón de cuestiones ridículas, por muy personales que sean. No sé, pero últimamente acaparo y atraigo muchas quejas de esas que apelan a corazones desnudos de desengaños, a falta de voluntad para reparar un daño laboral o a familias rotas por un regalo mal hecho. Ya está bien, el ambiente está muy viciado. Sonreíd.
photo by marga ferrer

miércoles, 9 de enero de 2008

Budas


Están de moda el incienso, las telas egipcias y los budas, sobre todo los budas. Encuentras budas en cualquier rincón; desde en el todo a 1 euro hasta en la tienda de muebles más sofisticada; en la habitación del que hace dos años era heavy y presumía de lucir anticristos; en la casa de Borjamari y Pocholo, que han cambiado el polo Lacoste por una camiseta del Bambuddha Grove de Ibiza; en el baño o en la barra de cualquier garito de moda que se precie; hasta algunos roscones de reyes contenían este año como sorpresa estrella un minibuda barrigudo que sonreía al afortunado poseedor de tan preciada reliquia.

En el Vaticano deben estar que arden, no les habrá sentado muy bien la popularidad crecida de tan osado rival. Pónganse a mirar por casa, seguro encuentran algún buda despistado que ni sabían que existía. Se esconden en portadas de cd, en los cereales, en las galletas o dentro de algún cajón olvidado. Hay más budas que mentiras, más budas que sueños, más budas que feligreses dentro de las iglesias. ¿Consecuencias de la educación para la ciudadanía?

Relatos posindustriales


KRK (http://www.krkediciones.com/) ediciones ha publicado Relatos posindustriales, de David Barreiro, premio Asturias Joven de Narrativa 2007. Como no es de recibo hacer crítica de algo no leído, plasmamos a continuación la forma en que presenta la propia editorial el contenido de un libro escrito por un asturiano ávido de recorrer la senda que ha dibujado:


Un guionista zurdo y fracasado que enjuaga sus penas en un bar de Chicago, la pareja que comparte los silencios en el sofá después de un viejo día en la oficina, un pianista prodigioso que malgasta su vida como crupier en un casino de provincias, una femme fatale que padece dislexia en los momentos de excitación o un detective que llega a Madrid huyendo de su propia novela. Los personajes de Relatos posindustriales buscan su lugar en un mundo en el que la información, la creatividad y el conocimiento, los tres pilares de la sociedad posindustrial, se difuminan en un universo de ausencia, incomunicación y esperanzas frustradas. Necesitarán mucha ironía, imaginación y riesgo para salir adelante en una vida que nunca será lo que había prometido.


P.D.: este blog incluirá próximamente su propia crítica del libro, aunque no promete imparcialidad en el trato.

martes, 8 de enero de 2008

El becario


Llegó a la redacción del periódico regional como una sombra a los ojos de los orangutanes. El culo pelado de los que allí trabajaban les impedía ver al aspirante a plumilla, no tenían la sensibilidad suficiente como para ponerse en el lugar de aquel chaval descontextualizado de su tierra, de su vida y de su aulario. Era la primera vez que pisaba las entrañas de un rotativo pero a nadie pareció importarle. Preguntó a un señor con cara de intelectual por la referencia que soportaba su mano sudada en el bolsillo, pero éste le respondió con un ‘ahora no puedo, estoy muy liado’. Se recompuso de una respuesta tan cortante a los siete segundos, y tardó otros diez en resolverse a preguntar a una mujer que aporreaba el teclado de su ordenador como una pianista en éxtasis. Era ella, era la persona que buscaba, el nombre que le habían dado en la facultad. ‘Siéntate ahí, si quieres lee el periódico y espera’.

Nunca había leído el diario con tanta avidez y profusión, le dio tiempo hasta de repasar las esquelas y la programación de unos canales de televisión desconocidos para él. Al llegar la hora del almuerzo, Marta Buendía le encargó recoger los faxes y dos coca colas. En su paseo hasta la máquina de refrescos su sombra se hizo más afilada, el sudor de la vergüenza lamía su tez y las risitas de fondo terminaron por empañar sus gafas. ‘La prefería Light, pero no pasa nada’, le agradeció la redactora jefa. Siete días después publicó su primer reportaje, la versión original la guarda en un lápiz de memoria, ya que la censura le pasó por encima con motivo de su inexperiencia. El titular era bueno y el contenido original y decente, mejor que la versión notarial de los hechos expuestos a diario por Marta Buendía. No hay lugar para la creatividad en los foros de la mediocridad.
photo by somos

lunes, 7 de enero de 2008

Campañas


Finalizada la campaña de navidad, comienza en España la campaña electoral. Los partidos políticos sincronizan sus relojes para llegar a la cita del 9 de marzo con su mejor cara, la que les permita acceder al gobierno, aumentar el número de escaños en el Congreso o tener la presencia testimonial de su comparecencia en las urnas. Sin lugar a dudas, las elecciones van a estar marcadas por una crisis económica cada vez más perceptible entre los ciudadanos, cuyos bolsillos notan desde hace dos meses la incidencia de la falta de liquidez de los bancos, la resaca de la crisis de las hipotecas en Estados Unidos, lo extraordinario del precio del crudo o la proyección en la cesta de la compra de la subida del precio de los cereales. Las hipotecas medias han subido al compás de un euribor maniatado por el miedo de las entidades bancarias a quedarse sin líquido y el inicio del año, encima, viene con los preceptivos aumentos en las facturas del gas, la luz o el agua.

Es difícil echar la culpa de todos los males económicos al gobierno actual pero es muy fácil que la oposición centre sus discursos en las bonanzas económicas que podrán recuperar los ciudadanos si ganan. Las crisis son cíclicas y pocos gestores pueden escapar, por muy buenos vaticinadores que sean, de la rabia de una coyuntura económica desfavorable. Tan desfavorable, que a Zapatero le ha hecho un roto en el balance final que cualquiera haga de su legislatura. Hasta el mejor traje se estropea si no llega limpio a la fiesta. Pues eso, que al Gobierno le toca remangarse, tragar e intentar ser más demagogo que la oposición para que los españoles puedan llegar de nuevo a final de mes y Zapatero a primeros del mes de marzo con la confianza renovada.

domingo, 6 de enero de 2008

Domingo


No ha sonado el despertador, me he quedado dormido, ¿y ahora qué? Milésimas de angustia acumuladas en la psique de quien vive maniatado por el estrés. Una voz procedente de su conciencia le dicta las notas de tranquilidad que necesita para disfrutar de su día de descanso. Es domingo, y los domingos son rancios en cuanto que son vísperas de lunes, días después de resaca y jornadas de sobremesa larga. Por educación nadie, salvo que viva solo, se salta los preceptos del domingo. La cama tiene pegamento, el ambiente huele a paella, todo sabe a peces de hielo con whisky y la ociosidad preside una escena de supervivencia que no se suele disfrutar salvo si te gusta el fútbol y gana tu equipo.

Si suena el teléfono lo coges para apelar al ‘mal de todos consuelo de tontos’, quizá tu amigo no se haya podido ni levantar y las circunstancias que rodean a tu jornada dominical se tornen favorables por ello. Ibuprofeno para el dolor de cabeza, café doble para la somnolencia, cerveza para la resaca en general y un buen plato de siesta como antesala de la jornada futbolística. Bueno, aunque seguimos sin conocer si te gusta el fútbol, lo hemos dado por supuesto, como todos los medios de comunicación el domingo. Si te consuela, puedes ver una película que empieza a las 21 horas y acaba (por eso de la publicidad) a las 3 de la madrugada, total, el lunes vas a estar igual de jodido, duermas o no.
photo by marga ferrer

sábado, 5 de enero de 2008

La ventana de atrás


Supongo que se denominará la ventana de atrás, porque cristal suena muy afilado como para asimilar el cúmulo de percepciones vividas desde ese sitio. Ir en coche y ubicarse en su parte trasera es mejor que desfilar por el tren de la bruja de cualquier parque de atracciones. Significa tener el encuadre privilegiado que confiere una curiosidad satisfecha, un secreto bien guardado, una mirada cómplice con el sitio al que quizá nunca se regrese. Balcón de primeras conquistas amorosas, palco de agrias despedidas tardoveraniegas, sombra de parajes sacados de algún relato de Edgar Allan Poe, catalejo de sueños, pantalla abierta a la imaginación, sexto sentido sobre ruedas.

La ventana de atrás de cualquier coche, da igual si es de ricos o de pobres, dibuja nuestra vida a trazos realistas, unas veces, impresionistas, otras. A pesar de esa espontaneidad sensorial, todos abandonamos ese maravilloso lugar para ubicarnos en la parte más cruda del habitáculo: la cuadriculada percepción de un volante hecho para matarse. Siempre nos quedará el retrovisor, aunque no es lo mismo.
photo by somos

jueves, 3 de enero de 2008

Cepillo interproximal


Un ruido de tortura suena de fondo, por encima incluso del hilo musical. Frank Sinatra sin voz es como una orquesta sin batuta, pierde el sentido de la lógica. Es lo que tienen las consultas de los dentistas, siempre suenan unas notas de fondo para tensar los ánimos de unos pacientes cuyos pabellones auditivos rescatan nada más entrar el leve, constante y profundo sonido de las máquinas del estomatólogo empleándose a fondo en bocas inertes por el miedo y por la anestesia.

La sala de espera se camufla con sillones que parecen rescatados de alguna de esas películas de Alfredo Landa y José Luis López Vázquez en el Hotel Don Pepe, tanto por su longevidad como por su incomodidad. Una estancia rellena de revistas caducadas ubica a los clientes frente a frente para que puedan radiografiar sin problemas sus caras, normalmente pálidas de pánico o de impaciencia. En ellos siempre se adivina la curiosidad morbosa por penetrar desde la distancia en la sala de torturas donde sufre el paciente al que han cogido antes.

Al terminar el proceso, el cliente saldrá contento porque su malestar bucal habrá desaparecido, su cartera habrá agrandado aún más el agujero rojo del mes de enero y podrá probar los primeros medicamentos de 2008. De propina, se lleva un cepillo interproximal, que le regalan por haber preguntado hasta tres veces un nombre difícil de recordar al salir de la consulta y dirigirse a la farmacia.

miércoles, 2 de enero de 2008

Nueva vida


Raúl tiene el paladar pastoso, la vida en 2008 le sabe a polvorón aplastado en nochevieja y las fuerzas para proyectar el ímpetu del inicio de año las tiene mermadas por los excesos cometidos en unas fiestas sin freno. Hoy ha empezado a trabajar. Su oficina acumula inactividad y sus compañeros son la caricatura de una resaca sin fecha de caducidad. Raúl quería dejar de fumar, hacer gimnasia, comer mejor, ser más dialogante, escuchar a la gente, romper con su chica,… De momento se ha conformado con respirar sin aspavientos y con mirar la nueva vida de 2008 desde el mismo traje y la misma postura de 2007.

No está lúcido, no puede aspirar a más que a mantener la compostura sin meter mucho ruido. Sus intentos por ser otro los dejará para otros. Sus ojos vidriosos le coartan el prisma desde el cual mirar hacia un futuro formado por un bumerán, un ancla y un horario. Raúl sabe que no puede cambiar nada de lo que se convenció en nochevieja para poder emborracharse; sólo necesitaba un motivo de peso para no sufrir la ansiedad del mea culpa. Alejamos el zoom y observamos a Raúl inmerso en una maraña de ‘raúles’, antenas, ladrillos, cristales, oficinas, vehículos y contaminación. Un año más, la vida en la gran urbe.
photo by somos

martes, 1 de enero de 2008

Puntualidad


Soy puntual a 2008, el primer post del año, fiel a la cita con vosotros y conmigo mismo. Precisamente, quería referirme a la puntualidad, esa razón de ser para muchos, obsesión para otros, imposibilidad para la mayoría. Ser puntual tiene sus ventajas y sus desventajas. En el ámbito de las bonanzas, ser puntual es un rasgo por el que cualquier persona definiría con aplauso al que lo es, incluso se podría llegar a quedar prendado de aquel que cumple con exquisitez británica el horario de la cita. Sin embargo, cuando se enquista un puntual en un entorno donde nadie lo es comienzan a aflorar esas desventajas del ser puntual.

El primero que llega a un sitio, por exceso de puntualidad, lo pasa mal. Lo pasa mal porque si está ahí es porque a él no le gusta hacer esperar a nadie. Se somete, pues, a la circunstancia que por generosidad no deseaba al tercero pero que sufre en sus propias carnes en cuanto que ése no está en el lugar indicado. El reloj es el peor aliado en un contexto similar. El afectado puede llegar a familiarizarse de forma alarmante con el tic de mirar la hora segundo si, segundo también; revolotear con sus pies sobre una misma baldosa, o dos, durante el tiempo de agonía; decir tres veces ‘no’ al repartidor de publicidad que, como él, pasa frío o calor en la calle; suspirar hasta sentir ansiedad y contar 33 para que cuando llegue la persona indicada no sufra la ira del puntual.

Si la cita se produce en un restaurante, el puntual gastará todas las energías que se ahorra el que llega tarde. Preguntará por la mesa, se peleará con el camarero a cada ‘¡permiso!’, sudará tinta china de pie, mientras llega el otro u otros comensales; sentirá vergüenza de su soledad; pedirá disculpas cien veces a la gente anónima citada de antemano por puntuales e impuntuales; reirá como lo hacen los falsos cuando actúan; y estallará de emoción cuando vea a la persona con la que ha quedado.

Los puntuales, al fin y al cabo, deben existir para que todos los trámites de la espera sean tenidos en cuenta por los que no lo son. Agentes necesarios de un mundo loco que necesita el orden de los que confían en la educación de unas formas perdidas hace tiempo. Os dejo, que tengo otra cita y llego tarde.